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Cosas que me asombran (de la gente)

Gente con la que rechazas tener relaciones sexuales y deja de hablarte.
Gente que tiene la lógica rota, pero siempre a su favor.
Gente que te miente como si no te estuvieras enterando de lo que pasa.
Gente que decide hacer lo que le da la gana y no lo que le han ordenado.
Gente que cree que si se cuida mucho no va envejece y morirse.
Gente que en lugar de buscar nuevas posibilidades da mil vueltas a las mismas que ya han visto que no funcionan.
Gente que cree que es lo tiene.
Gente que no solo miente sino que urde embustes.
Gente que usa muletillas al hablar.
Gente que copia gestos y expresiones de moda.
Gente sin empatía.
Gente a la que gusta estar enferma.
Gente que explica cosas expresamente de forma que no se entiendan.
Gente fanfarrona.
Gente ríe los chistes antes de que acaben.
Gente idiota que por dominar un tema cree que domina todos.
Gente que es capaz de decir una cosa y después la contraria sin que haya cambiado ningún elemento de la situación.
Gente que va con la boca abierta.
Gente con miedo a morir.
Gente que va silvando por la vida.
Gente que estornuda sin taparse la boca. 

Pero asombrarme de "¿Pero qué coño le pasa?"

El arte de no parar de moverse

Irritante. Es sencillamente irritante cuando estás sentado en un transporte público y viene alguien a sentarse a tu lado y tiene el culo inquieto.

Sin ir más lejos hoy se ha sentado una señora de mediana edad, de esas que ahora que tienen patas de gallo sienten la necesidad de cuidarse.

Primero la ha liado para buscar y colocarse el cinturón de seguridad. No sabía si estaba intentando meterme mano, buscando petroleo o qué.
Cuando ha conseguido sacarlo y  asegurarse cual carga de avión se ha atusado, ha asegurado que su verticalidad fuera perfecta y golpe de cabeza para el flequillo. Diez segundos más tarde ha comenzado a escarbar en su bolso buscando algo infructuosamente.
Cuando ha terminado con eso ha comenzado a arreglarse la bufanda, que debía estar inapropiadamente colocada según la moda vigente.
Luego ha recolocado el culo en el asiento y golpe de cabeza para el flequillo.
Cuando ya parecía estar lista ha comenzado a hacer suaves vaivenes con la cabeza repitiendo esos estúpidos ejercicios de relajación que recomiendan los médicos cuando tienen nada que diagnosticarte y así satisfacer al paciente dándole algo para hacer que le distraiga de su inexorable camino a la muerte pasando por la tan indeseada como ineludible vejez.

Terminados sus ejercicios ha decidido escarbar de nuevo en su bolso del que finalmente ha salido un goma para el pelo.
A dos manos ha alisado una coleta perfecta, sin un pelo fuera del sitio y más tensa que los moños de ballet aunque con una longitud similar. Cuando ha terminado la obra de arte se ha atusado la ropa y golpe de cabeza.

Parecía que ya, pero entonces ha comenzado a balancear lateralmente el melón, completando así sus ejercicios matinales.

Después ha abierto por tercera vez el bolso, ha sacado una almohada inflable y ha hecho lo que bien debe de saber hacer con las pollas.
Se ha colocado y recolocado el bolso hasta dejarse moradas las piernas, se ha calzado la almohada, ha apoyado la nuca en el asiento y por fin me ha dejado en paz cuando se ha quedado dormida, aunque espero que muerta.

Qué coñazo de gente.