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Celia, Celia, Celia... Villalobos

Después mostrarse muy aplicada en El Congreso de los diputados, con un juego en un tablet (¿el que regalan a todos los diputados como herramienta de trabajo?), la han vuelto a pillar muy aplicada viendo modelitos de ropa.

Celia Villalobos batiendo récords del Candy Crush
Celia Villalobos valorando la nueva moda otoño-invierno

Celia Villalobos planchando la oreja.


Pero Celia es mucha Celia, y no se amedrenta ni aunque la pillen sin hacer su trabajo.
No: Celia lo corona con un "He hecho lo que me ha dado la gana".  Pero bueno, eso ya lo sabíamos: el trabajo no está hecho para Celia Villalobos, una crack de la política que ha dejado una gran huella en los libros de historia de España ("¡Vamos, Manolo! !No son más tontos porque no se entrenan!")


Celia Villalobos, la dama de la política española, es un referente mundial, del saber buen hacer, de la educación, de la responsabilidad y, sobretodo, del trabajo duro en el Congreso de los Diputados.

Celia Villalobos, que debe tener cayos en los dedos de tanto trabajar, además pide a los periodistas de la dejen en paz.

Pero hay más: que la pillen sin hacer su trabajo, cuando debería estar haciéndolo, es una campaña en su contra.

Menos mal que es diputada, porque con su currículum no iba a durar ni el periodo de pruebas en una empresa privada.

Pero quedémonos con los estupendos momentos que nos deja, esos momentos de empaque más propio de un pueblo de botijos, de manojos de ajos colgados en las puertas, de baras y cabras, pero en la cámara del estado donde se hacen las leyes que todos tenemos que cumplir.

¿Por qué iba Celia a hacer lo que debe si puede hacer lo que le da la gana?

¡Ay! Qué gran personaje de novela de taberna cervantina es Celia Villabobos.
 Y el genio que tiene: habría que regalarle un lámpara mágica vacia, para que lo meta en ella.

Un gran beso sonoro para Celia por lo que me rio de con ella.

El "ausente de oficina" y la educación

Vista labpoca educación y falta de profesionalidad imperante, voy a dar cuatro consejillos de cómo debería usarse el "ausente de oficina" de tu correo electrónico.

1.- El ausente de oficina no en para que publiques a los cuatro vientos que estás de vacaciones y con el mensaje subliminal de "joderos los demás que trabajais".
Según el tipo de desorden mental que tengas, puede parecer tentador, pero mejor evítalo y sé elegante.

2.- Hay una diferencia entre estar ausente de la oficina y no estar trabajando: no las confundas.

3.- Estar ausente de la oficina no implica que no tengas acceso al correo electrónico: no lo pongas como coletilla si no vas a atender tu correo.

4.- Indica entre qué fechas estarás ausente, dejando claro si ambas fechas están incluidas en tu periodo de ausencia.
Eso le permitirá a quien te escriba organizarse.

5.- Si puedes, indica una persona o correo de contacto alternativa para temas urgentes.
Recuerda: no eres, no debes, ser imprescindible.

6.- Acuérdate de desactivarlo.

Felices vacaciones, o ausencia.

Mi tio gilipollas

La familia es lo primero, pero a veces hay que decir "basta" y "hasta aquí hemos llegado", por lo que no puedo decir que tengo un tío aunque la persona (?) a la que me refiero aún sigue viva.

Yo tenía un tío que era gilipollas. Era de los que te daba dos besos y aprovechaba para desollarte la cara con la barba mal afeitada, mientras de inmovilizaba con los brazos.

Siempre encontraba la forma de sacar a la luz su rebuznez con la intención de dejar claro que él era más macho que nadie, y eso que era un tapón

Otra de sus costumbres era la de estrujarle la mano.

Definitivamente era gilipollas.

Cuando veo a Donald Trump en actos diplomáticos (?) dando la mano me acuerdo mucho de mi tío gilipollas.

Las inteligentes respuestas de dueños de perros

Hoy he tenido la ocasión de tener otra charlita con el dueño de un perro:

Yo: Perdone, ¿sabe que su perro no puede mear ahí?
Él: ni ninguno.

Fascinante el grado de inteligencia. Hasta un mono premiado con uvas da mejores resultados.

El resto de la charla no la transcribo porque solo he hablado yo, respecto a la educación de los que tienen perros que mean en cualquier parte.

Eso sí, no me mencionado la madre que lo parió.

Educación para la ciudadanía no era necesaria, no...

Acabo de tener una charlita con una mujer cuando he visto que su perro olisqueaba un poste con medas sobre meadas.

Yo: ¿No hay un pipi-can cerca?
Ella: ...no.
Y: ¿Y te parece que es el sitio adecuado para que mee?
E: No está meando: solo está oliendo.
Y: Por eso está así eso y todas las esquinas, de oler.
E: Además es una hembra. No mea ahí.
Y: Para eso están los pipi-can.
E: No hay ninguno cerca.
Y: Pues pedidlos al ayuntamiento.
E: Ya lo hemos hecho.
Y: Pues insistid. ¿Te parece que es normal esa guarrada? No es higiénico.
E: Tampoco es higiénico los que escupen gargajos.
Y: Ya, pero yo no escupo. Es un tema de educación del que escupe y del que tiene el perro.

Y ahí termina la conversación, sin más.

Y aquí dejo como muestra una meadita de perra al ladito de un hueco de árbol: que hay que tener el coño bien gordo.

Poli bueno, poli malo. Concursante idiota, concursante más idiota.

Las películas no dejan de enseñarnos cosas. Es lo que tienen los cuentos y las fábulas, que nos dan información sobre cosas que no hemos vivido, incluidas cosas que no han sucedido pero que podrían suceder. Aun así hay que oír los cuentos y ver las películas con precaución para no caer en errores como creer posibles cosas imposibles o directamente creer que personajes que sufren de grave histrionismo, como una de las protagonistas de la serie "El barco", es algo normal y no enfermizo.

Los roles de poli bueno y poli malo nos es muy familiar, incluso el de poli malo y poli peor. Algo parecido sucede en el programa " Adán y Eva": nos ponen delante una cretina y a un cretino. Luego se les une una cretina más y cuando parece que hay buen rollito entre dos de ellos, meten a un cretino más y podrías llegar a pensar que el que es menos idiota es el normal, pero no: no ha dejado de ser idiota desde el principio, solo que es el menos idiota de los cuatro.

Y eso es lo que enseñan este tipo de programas, como en su momento Gran Hermano: que ser gilipollas es normal y hasta se gana dinero siéndolo.

Las películas dejaron de ser inocentes y de ser educativas cuando el productor tenía la intención de darles la mierda que reclamaba el público (lo que me llegué a reír con la escena de "give us our shit" en la película "The interview") y cuando se dio cuenta además que podía utilizarlas para influir en la opinión pública para su propio beneficio, el del productor o sus periféricos, no el del público. Qué enormes destrozos han hecho las películas románticas.

Y programas como Adán y Eva nos enseñan que ser un imbécil es lo normal.

¿Privatizar o no privatizar?

Es la puñetera discusión y mira que es sencilla la respuesta, larga pero sencilla.
El negocio privado tiene como principal objetivo ganar dinero: coger algo con un valor, transformarlo y el nuevo algo tiene más valor y se vende a este nuevo valor.
Pero a veces esa transformación incluye actividades que cercenan características que debe tener el producto final .
Estas actividades, como reducir la calidad o alcance del producto, son aceptables en muchos negocios, pero no en algunos actualmente públicos, como bomberos, electricidad, telecomunicaciones, policía, educación y sanidad.
¿Por qué estos servicios no? Esas acciones cercenantes no son aceptables por que la policía podría solo acudir al socorro que quien únicamente pueda pagar el servicio, algo impensable debido a la universalidad de la seguridad en el estado.
La sanidad podría solo darse a quien pudiera pagarlo, algo impensable ya que la salud publica implica a todos los ciudadanos. No es posible tener una pandemia contagiosa y esperar que el virus o bacteria no se propague a sus anchas entre la población sin sanidad. Y esto es un argumento ya suficiente. Sobra ya entonces el de que todos tenemos derecho a la vida, y una atención sanitaria insuficiente respecto a los medios técnicos disponibles es acortar o directamente segar una vida.

Lo que no te enseñan en la escuela ni la universidad

Estoy descubriendo con cierto asombro que en donde trabajo se me valora, entre otras cosas, por tener buen criterio.
Pero ¿cómo se llega a tenerlo?
Puedo asegurar que no ha sido en la universidad, ni de lejos.

En cambio sí fue entre el ejemplo de mis padres y el de solo un puñado de auténticos profesores de la antigua Enseñanza General Básica y el instituto.

Una pregunta que me comencé a hacer a partir de cierto momento fue "¿Y esto que decido es lo correcto?".

Tras mi respuesta la inmediata siguiente fue "¿Para quien?".

Estas dos preguntas en muchos casos me hicieron cambiar de decisión, a pesar de que la nueva era personalmente peor para mí, aunque más justa.

Y esto me ha hecho ser una mejor persona y un mejor profesional, ambas cosas reconocidas por otra gente.

Por el contrario he tenido contacto con otros profesionales con formación pero sin educación.

Y en la universidad, al menos a la que fui, la Universitario Politécnica de Catalunya, la educación ni importaba, ni se enseñaba ni se veía, ni en profesores ni en estudiantes: aquello era una jungla a ver quién era más hijo de puta.

¿Y todo esto importa? Mucho.

Una decisión correcta, acertada, justa, incluso técnicamente, requiere valorar no sólo los propios intereses si no además los de las otras partes implicadas.

El egoísmo salvaje que he visto en infinidad de personas impide precisamente hacer lo correcto, lo justo, lo adecuado, y para eso hay tener al menos la voluntad de serlo.

Y lo cierto es que cuánto más difícil se ha encontrado uno la vida más difícil resulta ser buena persona. Cuantas mas carencias se sufran más empeño personal se requiere para ser justo y bueno. Y he visto mucha gente que ha sucumbido al egoísmo, me temo que en muchos casos por carencias injustas.

No hay nada más ejemplar que ver a alguien con poco pero que es justo y buena persona.

Mientras tanto tenemos políticos mezquinos propiciando justo lo contrario mientras se les llena su boca embustera de "excelencia" y  "productividad".

Lo que, según mi educación, se califica de gentuza.

Enseñando mal a resolver problemas

El siguiente chiste ejemplifica muy bien el tipo de problemas que nos enseñan a resolver en la escuela y el problema que tiene esa enseñanza:

Durante una visita a un Instituto psiquiátrico, le pregunté al director, qué criterio se usaba para definir si un paciente debería o no ser internado.

— Bueno —dijo el director— Hacemos la prueba siguiente:

Llenamos una bañera, luego le ofrecemos una cucharita, una taza y un cubo y le pedimos que vacíe la bañera. En función de cómo vacíe la bañera, sabemos si hay que internarlo o no y con qué tratamiento empezar...

—Ah, entiendo —dije— Una persona normal, usaría  el cubo porque es más grande que la cucharita y la taza.

— No —dijo el director— Una persona normal quitaría el tapón.... Usted qué prefiere: ¿Una habitación con o sin vista al jardín?

De mi infancia solo recuerdo un problema que nos expusieran en el que el enunciado tuviera elementos que no se requerían para solocionarlo. Causó cierto revuelo en la clase cuando el profesor lo resolvió.

Nos enseñan de pequeños a resolver problemas sabiendo que la solución está en el enunciado, en la propia información que nos dan para definirlo. La consecuencia de esa educación es lo que hace efectivo este chiste.

En la universidad vi otros en los que el problema no tenia solución.

Que un problema no tenga solución o que los elementos necesarios para resolverlo no estén a nuestro alcance es algo perfectamente normal en la vida diaria y muy común pero para lo que no nos educan.

Esta es la diferencia entre una educación para personas y una para trabajadores.

El arte de no parar de moverse

Irritante. Es sencillamente irritante cuando estás sentado en un transporte público y viene alguien a sentarse a tu lado y tiene el culo inquieto.

Sin ir más lejos hoy se ha sentado una señora de mediana edad, de esas que ahora que tienen patas de gallo sienten la necesidad de cuidarse.

Primero la ha liado para buscar y colocarse el cinturón de seguridad. No sabía si estaba intentando meterme mano, buscando petroleo o qué.
Cuando ha conseguido sacarlo y  asegurarse cual carga de avión se ha atusado, ha asegurado que su verticalidad fuera perfecta y golpe de cabeza para el flequillo. Diez segundos más tarde ha comenzado a escarbar en su bolso buscando algo infructuosamente.
Cuando ha terminado con eso ha comenzado a arreglarse la bufanda, que debía estar inapropiadamente colocada según la moda vigente.
Luego ha recolocado el culo en el asiento y golpe de cabeza para el flequillo.
Cuando ya parecía estar lista ha comenzado a hacer suaves vaivenes con la cabeza repitiendo esos estúpidos ejercicios de relajación que recomiendan los médicos cuando tienen nada que diagnosticarte y así satisfacer al paciente dándole algo para hacer que le distraiga de su inexorable camino a la muerte pasando por la tan indeseada como ineludible vejez.

Terminados sus ejercicios ha decidido escarbar de nuevo en su bolso del que finalmente ha salido un goma para el pelo.
A dos manos ha alisado una coleta perfecta, sin un pelo fuera del sitio y más tensa que los moños de ballet aunque con una longitud similar. Cuando ha terminado la obra de arte se ha atusado la ropa y golpe de cabeza.

Parecía que ya, pero entonces ha comenzado a balancear lateralmente el melón, completando así sus ejercicios matinales.

Después ha abierto por tercera vez el bolso, ha sacado una almohada inflable y ha hecho lo que bien debe de saber hacer con las pollas.
Se ha colocado y recolocado el bolso hasta dejarse moradas las piernas, se ha calzado la almohada, ha apoyado la nuca en el asiento y por fin me ha dejado en paz cuando se ha quedado dormida, aunque espero que muerta.

Qué coñazo de gente.

Cuando las empresas pretenden hacer de estado

El estado tiene como fin el bienestar de sus ciudadanos. Cuando el estado desatiende las necesidades de éstos, las empresas ven una oportunidad de hacer negocio y acuden. Podría no parecer mal, salvo que el fin de las empresas privadas es otro muy distinto: los beneficios.

A parte de esto, las empresas no tienen escrúpulos en dar gato por liebre. A la vista está en la publicidad. Uno de los últimos ejemplos es Repsol, una de las empresas sospechosas de pactar los precios de los combustibles y de seguir aumentando su margen de beneficio durante la actual crisis. No obstante Repsol emite actualmente en televisión un anuncio en el que anuncia a bombo y platillo becas para estudiantes, con frases como "en Repsol no sólo lo pensamos, ya lo estamos haciendo" refiriéndose a la formación que supuestamente ofrece.

Para ser claros, según la R.A.E.,
Beca: Subvención para realizar estudios o investigaciones.
Subvención: 1. f. Acción y efecto de subvenir. 2. f. Cantidad con que se subviene.
Subvenir: Venir en auxilio de alguien o acudir a las necesidades de algo.

En cambio, Repsol se refiere a su programa de becas para todas las titulaciones 2012 como "ofertas de empleo" en realidad. Es decir, lo llama becas pero en realidad son prácticas. Así, en toda la frente. Hasta aquí nada distinto de los embustes que a los que también nos tienen acostumbrados las grandes compañías.

Lo gordo viene cuando además el destinatario del anuncio no son los estudiantes, si no los consumidores de productos Repsol, en un intento de lavar su imagen, atribuyéndose funciones y "preocupaciones" que son del estado.
Algo parecido a los anuncios de Telefónica, que ahora se llama Movistar. Telefónica ya es un nombre tan odiado por los consumidores que no tiene arreglo su imagen. En esos anuncios vendían buen rollito al estilo Coca-Cola y tras los que cualquiera terminaba preguntándose: ¿pero qué es lo que narices venden?

Un saludo a los genios creativos del anuncio por su desatino y a Repsol por también tomarnos a todos por tontos, una vez más.

Políticos con la cara muy dura

Hoy el señor Nick Clegg, viceprimer ministro del Reino Unido, se ha disculpado por no cumplir una de sus promesas electorales. Es decir, primero hace una promesa, que sus votantes tienen en cuenta al darle su voto, es elegido, incumple su promesa haciendo justo lo contrario, se disculpa y pelillos a la mar, habiendo hecho lo que le ha dado la gana, engañando a su pueblo y sin ninguna consecuencia.
Hay que tener la cara muy dura y muy poca vergüenza para únicamente disculparse y quedarse tan pancho.

Esto me recuerda cuando hace poco el Reino Unido se disculpó a Ecuador por amenazarles con asaltar su embajada para detener a Julian Assange, violando la inmunidad diplomática, y seguidamente daba a su policía instrucciones para detenerlo en cuanto saliera de la embajada de Ecuador, con o sin inmunidad diplomática, violándola otra vez. Te digo lo que quieres oir que mientras hago lo que me da la gana.

Y en España nuestros políticos no son menos. Hoy, sin ir más lejos, el ministro de Educación José Ignacio Wert interpreta que cuando la gente se manifiesta quejándose de los recortes en educación lo hace por la crisi, no por la gestión de su ministerio o el gobierno. Claro, claro, y cuando asesinan a alguien la culpa la tiene la muerte que llegó con su guadaña, no el asesino. El señor Wert, otro que tal baila.

La excusa del actual gobierno ante el descontento del pueblo español es que la culpa de la situación actual la tiene la crisis, cuando la gente no se queja de la crisis, se queja, al menos yo, de que los responsables de la crisis hayan salido no sólo impunes sino para colmo recompensados, que el coste de la crisis recaiga en quienes no son los responsables y que los recortes para reducir el déficit público se hagan como se está haciendo,  de forma poco proporcional a la capacidad de aportar que tiene cada uno.
Es decir, que si te doy un guantazo y te duele, la causa es la mano, no yo. Hay que joderse.

Unión Europea: yo digo arroz y tú atroz

La Unión Europea cada día me parece más una mezcla sinsentido de buenas intenciones y malas prácticas.

Por un lado se exige a los paises miembros austeridad, que en algunos casos acaba en unos recortes históricos, y por otro van recomendando que se tenga cuidadín con no recortar en educación, no vaya a ser que no todo el mundo tenga acceso a ella por dificultades económicas.
¿Es que están jugando a poli bueno poli malo? ¿A Dios rogando y con el mazo dando? ¿Más de "te digo lo que quieres oir pero hago lo que me da la gana"?

Estamos apañados con estos politiquillos de tres al cuarto.


Se necesita empleada de hogar

 “Se necesita empleada de hogar interna, con cinco años de experiencia, que su apellido tenga cinco letras, compience por F y acabe por R, el nombre comience por L y acabe en A, también de cinco letras, con experiencia de muy dudosa profesionalidad en el ámbito gobiento regional en educación y empleo, con falta total de ética, que resida en Madrid. Imprescindible que tenga la cara bien dura y poca o ninguna vergüenza. También necesario saber hacer una interpretación torcida y uso fraudulento de normas y leyes a la vez que ejercer un cargo público.”

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