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Cómo averiguar la cantidad de cretinos

Paso 1: inventa una teoría claramente errónea.
Paso 2: mide la repercusión en Internet.
Paso 3: convoca un evento para tus seguidores que requiera cierto poder adquisitivo.
Paso 4: teniendo en cuenta los resultados, revisa tus estrategias para conseguir tus objetivos.
Paso 5: disfruta del éxito.

De esta forma tendrás una estimación del número de cretinos con poder adquisitivo, algo contradictorio que te dará una idea de cuánta gente tiene un nivel de vida cómodo y lograrlo no es causa de su capacidad intelectual.

Ahora piensa en los terraplanistas, los tweets y webs sobre el tema y el crucero para llegar al borde de la Tierra.

Aléjate de los tontos

Terraplanistas. Es el adjetivo con el que nos referimos a aquellos tontos que creen que la Tierra es plana por muchas evidencias científicas que se les aporte y que creen que hay una conspiración para hacernos creer que es esférica.

Y no hay forma de convencerles con la evidencia.

¿Qué hacer? Cuando ya has proporcionado información suficiente de un asunto y el tonto insiste, aléjate de él: solo conseguirás perder el tiempo.

Parece mentira que tales incapaces intelectuales hayan sobrevivido hasta ahora a la evolución, pero así es.

Aceptémoslo: hay idiotas irremediables. Lidiemos con ellos, alejándonos y dejándoles en su idiotez.

El problema llegará si tu vida depende de esos idiotas, como con la Santa Inquisición.

Criminal por la cara

Desee hace años veo como se publican, difunden y dan credibilidad a hechos nada científicos.

Comenzando por El País, cuan incluyó la sección de horóscopo, y terminando por la nueva frenología (decir si alguien es un criminal por las facciones de su cara), ahora usando inteligencia artificial en lugar de cretinos como supuestos jueces.

El desprecio por la ciencia va en aumento, seguramente por el mismo aumento en la cantidad de idiotas.

La ciencia es una de esas pocas cosas en las que se puede creer no porque sí, sino porque puede demostrar lo que afirma.

Entre esto y los políticos embusteros tenemos un estupendo caldo de cultivo para una desgracia de proporciones mayúsculas.

Tiempo al tiempo.

Poli bueno, poli malo. Concursante idiota, concursante más idiota.

Las películas no dejan de enseñarnos cosas. Es lo que tienen los cuentos y las fábulas, que nos dan información sobre cosas que no hemos vivido, incluidas cosas que no han sucedido pero que podrían suceder. Aun así hay que oír los cuentos y ver las películas con precaución para no caer en errores como creer posibles cosas imposibles o directamente creer que personajes que sufren de grave histrionismo, como una de las protagonistas de la serie "El barco", es algo normal y no enfermizo.

Los roles de poli bueno y poli malo nos es muy familiar, incluso el de poli malo y poli peor. Algo parecido sucede en el programa " Adán y Eva": nos ponen delante una cretina y a un cretino. Luego se les une una cretina más y cuando parece que hay buen rollito entre dos de ellos, meten a un cretino más y podrías llegar a pensar que el que es menos idiota es el normal, pero no: no ha dejado de ser idiota desde el principio, solo que es el menos idiota de los cuatro.

Y eso es lo que enseñan este tipo de programas, como en su momento Gran Hermano: que ser gilipollas es normal y hasta se gana dinero siéndolo.

Las películas dejaron de ser inocentes y de ser educativas cuando el productor tenía la intención de darles la mierda que reclamaba el público (lo que me llegué a reír con la escena de "give us our shit" en la película "The interview") y cuando se dio cuenta además que podía utilizarlas para influir en la opinión pública para su propio beneficio, el del productor o sus periféricos, no el del público. Qué enormes destrozos han hecho las películas románticas.

Y programas como Adán y Eva nos enseñan que ser un imbécil es lo normal.