Mostrando entradas con la etiqueta televisión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta televisión. Mostrar todas las entradas

Atresmedia eleva los anuncios de molestia a detestables.

La publicidad, bien gestionada, consigue que quien tienen una necesidad descubra quien le vende satisfacerla.

Pero los anuncios indiscriminados llegan a ser molestos, muy molestos. Y en las televisiones y radios no se enteran de esto. No se hacen una idea de la mala imagen que generan a las marcas anunciadas.

Atresmedia, la web de contenidos audiovisuales de Antena 3 y La Sexta, lo ha llevado todavía más allá, algo que parecía imposible.

Atresmedia nos "regala" anuncios indiscriminados, y repetidos, antes de acceder a las emisiones en directo y la marca de cerveza Ambar ha insertado un anuncio en esa web donde preguntan "¿Hay que ser mayor de edad para beber cerveza? Sí/No". Y lo novedoso es que hasta que no seleccionas una respuesta, no continúa el anuncio ni accedes a la emisión.

Glorioso. Son unos cracks, tanto los/las de de Atresmedia como los/las de Ambar. Un sonoro aplauso por hacer de los anuncios algo aún más detestable.

"La casa de papel": ¿y "El barco"?

Está semana me decidí a ver la serie "La Casa de Papel" por varios artículos que había leído y la dejaban en buen lugar.

La primera temporada está realmente bien, pero en la segunda temporada parece que se les coló entre los guionistas a alguno de la serie "El Barco".

El argumento de desarrolla bien hasta que comienzan a aparecer graves histrionismos en el carácter de los personajes, que te hacen dudar de si son así o simplemente imbéciles.

En "El Barco" la palma se la llevaba la chica protagonista con sus ciclos de "ahora te odio a muerte" y  cinco minutos después "ahora te amo para siempre", y en "La Casa de Papel" se la lleva la policía, también protagonista, con su cambio final después de alargar en exceso el "no te creo".

Hay que reconocer que no llega a los insufribles niveles de "El Barco", donde te incitaban a abandonar la serie, pero me temo que se debe a que a la menor duración de "La Casa de Papel" por su propio argumento.
No sé si es por el afán de alargar estas series o por contaminación de culebrones sudamericanos, pero son bastantes los momentos injustificadamente lentos.

En general la serie está bien, aún con sus "peros".

Continuan los problemas de A3 Media: cortes en la emisión y programación

Cada año A3 Media se felicita del número de espectadores de su web Atresplayer.com, donde se puede ver la programación de varias emisoras en directo y programas ya emitidos, como por ejemplo de Antena 3 y La Sexta.

El problema de ver la televisión en directo en AtresPlayer es que los horarios de los programas no coinciden con el real.

Por ejemplo, los telediarios comienzan la emisión antes de que aparezca en la web para verlos: solo aparecen como "próxima emisión". Así que siempre te pierdes los primeros 5 o 10 minutos de los programas.

También la programación termina antes que la emisión real, por lo que la emisión en directo se corta antes de que termine la emisión real del programa, como suele suceder con El Intermedio.

Otro problema recurrente son los cortes durante la emisión en directo, con cortes de comunicación que hace que se repitan unos segundos para luego perderte otros.

Si realmente En grupo A3 Media quiere tener espectadores en Internet, tiene aún que mejorar, al menos, estos dos problemas que desaniman a ver su programación.

¿Por qué me duermo con la televisión y no en la cama?

¿A quien no le ha pasado lo de quedarse tostado viendo la televisión, irse a la cama y no pegar ojo?

El motivo es sencillo y a veces no sencillo de solucionar: las preocupaciones.

La televisión, con su ronroneo te obliga a estar pendiente de ella hasta que, por falta de interés, la atención a ella es sustituida por un plácido sueño. Si en el trayecto del sofá a la cama comienzas a darle vueltas a algo en la cabeza es cuando no podrás volverte a dormir.

La solución se llama relajación. Para poder dormirte tienes que estar aburrido, no pensar en nada y para esto va muy bien la meditación, a medias.

En la meditación debes procurar no pensar en nada, siendo consciente de qué pensamientos te vienen a la cabeza y apartarlos, pero sin quedarte dormido.

Contar ovejas tiene la misma función que ver la televisión: mantener tu atención en algo aburrido para permitirte conciliar el sueño.

Para conciliar el sueño, cada vez que te venga una preocupación, apártala: ya pensarás en ella mañana. Si es necesario anótala en un papel, pero deja de pensar en ella hoy, si no te costará dormirte y entrarás en una batalla entre ellas y el sueño que necesitas.

Todo esto también dice mucho de lo interesante que es la programación actual de la televisión.

Cretinos, cretinas y viceversa

En efecto. La programación de televisión hace lustros que dejó de interesarme.
Pero las cadenas de televisión siguen dando lo que la chusma pide, y en horario prime time.

Gente que pasa por esos programas nos deja noticias como la de Rafael Mora ("Rafa" pa los coleguis) en una paliza a otra persona con resultado de deformaciones, dejándole inconsciente mientras seguían golpeándole y dándole patadas. Qué grandes personas Rafael y sus amiguitos. ¡Ah! También le dieron al amigo del analizado que fue en su auxilio.

Lo gordo es que al principal acusado lo condenan a 14 meses de prisión, Rafael a pagar 300 euretes, 450 euros de indemnización al amigo que auxilió a la víctima y 90.000 euros a esta última.

Barato. Me parece que una paliza así sale barato.

La sentencia tiene visos de "bueno, va: un cachete y que no se vuelva a repetir". Cuando debería ser una hostia de proporciones cósmicas que les eliminara de la cabeza la posibilidad de volver a hacer nada parecido.

Muy blandita me parece la justicia con esta... ¿" gente"? Y si no que se lo digan a la víctima que resultó en lesiones con deformación.

Pero no hay de qué preocuparse: la cadenas de televisión seguirán emitiendo programas que muestran, ya no un modelo a seguir, si no además tolerado y mostrado como normal.

Un gran plas, plas, plas por las televisiones cuyo único objetivo es tener el máximo de espectadores, no importa la bazofia que tengan que darles.

Plas, plas, plas.

Poli bueno, poli malo. Concursante idiota, concursante más idiota.

Las películas no dejan de enseñarnos cosas. Es lo que tienen los cuentos y las fábulas, que nos dan información sobre cosas que no hemos vivido, incluidas cosas que no han sucedido pero que podrían suceder. Aun así hay que oír los cuentos y ver las películas con precaución para no caer en errores como creer posibles cosas imposibles o directamente creer que personajes que sufren de grave histrionismo, como una de las protagonistas de la serie "El barco", es algo normal y no enfermizo.

Los roles de poli bueno y poli malo nos es muy familiar, incluso el de poli malo y poli peor. Algo parecido sucede en el programa " Adán y Eva": nos ponen delante una cretina y a un cretino. Luego se les une una cretina más y cuando parece que hay buen rollito entre dos de ellos, meten a un cretino más y podrías llegar a pensar que el que es menos idiota es el normal, pero no: no ha dejado de ser idiota desde el principio, solo que es el menos idiota de los cuatro.

Y eso es lo que enseñan este tipo de programas, como en su momento Gran Hermano: que ser gilipollas es normal y hasta se gana dinero siéndolo.

Las películas dejaron de ser inocentes y de ser educativas cuando el productor tenía la intención de darles la mierda que reclamaba el público (lo que me llegué a reír con la escena de "give us our shit" en la película "The interview") y cuando se dio cuenta además que podía utilizarlas para influir en la opinión pública para su propio beneficio, el del productor o sus periféricos, no el del público. Qué enormes destrozos han hecho las películas románticas.

Y programas como Adán y Eva nos enseñan que ser un imbécil es lo normal.

Los primeros en derrochar

Ser el primero en adoptar una nueva tecnología tiene sus inconvenientes, sobre todo si no está madura.

En España nos hemos estrellado con la TDT. En otros paises se dieron más margen para sustituir la antenas analógicas por las digitales. 

Pero en España nos gusta destacar y nuestros políticos nos hicieron correr para cambiar nuestras antenas bajo la amenaza de quedarnos "sin tele", una amenaza de poco peso si tenemos en cuenta la bazofia con que nos amenizaban la vida tanto televisiones públicas como privadas.

Pero todo el mundo corrió a cambiar su antena y a comprar el maravilloso aparatito de la TDT.

El resultado pocos años después es que tenemos que volverlas a cambiar para dejar más espectro radioeléctrico para la telefonía 4G y los nuevos formatos de televisión de mayor resolución.

¿Y con los antiguos decodificadores de TDT qué hacemos? O seguir con ellos y decir adiós a las modas tecnológicas o tirarlo y gastar de nuevo dinero en otro aparatito nuevo.

Seguir el consejo de tontos respecto a nuevas tecnologias es peligroso,  sobretodo para tu bolsillo.

Otro ejemplo es el de las televisiones "inteligentes" (ver artículo al respecto).
Pueden ser hasta 400 euros más caras que una televisión normal, cuando un simple ChromeCast de Google puede hacer "inteligente" cualquier televisión por 35 euros.

Algo similar ocurrió con los Blue Ray. Nos vendieron que eran muchísimo mejor que los DVD, cuando la realidad era que pocos iban a notar la diferencia teniendo el televisor que tenían y a la distancia que lo veían.  Incluso reutilizaron uno de los antiguos argumentos para vender DVD's para que compraras un Blue Ray:  vendrán mucho mejor editados, con contenidos extra y una experiencia mucho mejor para el espectador.

El resultado es siempre el mismo: cajas de plastico malo, carátulas de papel, sin libreto, con un menú de pena, fotos en baja resolución como "contenidos extra", como mucho dos idiomas para elegir y la obligación de tragarte al inicio la publicidad que les de la gana sin poder saltártela: en conjunto una desgracia.

Porque lo importante no es tener lo último en tecnología sino saber elegir objetivamente la mejor para tus intereses.

El cáncer y los limones

Mariló Montero, la presentadora de Televisión Española, esa televisión que pagamos entre todos los españoles, dice que oler un limón puede prevenir el cáncer.
Pero a mí lo que me interesa saber es lo que previene el epopeico cretinismo que sufre ella. Salvaje, el cretinismo.
También me gustaría saber de dónde saca Televisión Española este tipo de gente y qué currículum exige.

El nombre de lo de Cristina Pedroche

Mucho leo sobre Cristina y su atuendo. También muchos calificativos y algunos de ellos poco respetuosos si tenemos en cuenta que Cristina probablemente no eligiera su indumentaria sino que le dijeron "ponte esto" y su único error habría sido no haber dicho "¿En serio queréis que salga en noche vieja con un camisón transparente para que toda España me vea las bragas? Yo no."

Eso habría sido lo único de lo que podría opinar.

Personalmente me da lo mismo que haya salido en televisión con un "salto de cama" y también me importaría lo mismo si hubiera salido con una diana entre las piernas con un agujero para vérselo todo. Mientras ella fuese feliz a mi ya me parecería bien.

Se puede calificar de ordinario, vulgar, machista, exhibicionista, falto de elegancia o inadecuado pero no más allá.

Cristina es una persona y si alguien quiere evitar que algo así volviera a pasar por la pantalla de su televisor tiene la solución bien sencilla: no elegir ese canal o ese programa de fin de año dentro de 12 meses.

Pero hay gente incoherente a la que le van las charlas de lavadero en que arreglan el mundo y cuando se meten de nuevo en sus casas olvidan todo y vuelta a empezar.

Yo no vi el programa en que apreció Cristina. Hace años que dedico el tiempo a cosas que me parecen más provechosas que sentarme en el sofá a ver "lo que me pongan".

Y lo mismo hago con los medios de comunicación o lugares donde estas gentes rumian en grupo toda la bazofia que se han tragado en día o la semana anterior.