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Rompiendo dedos, de uno en uno (o esguinces) (Actualizado 2017-10-03)

La actuación de la Policía Nacional el 1 de octubre en Cataluña vuelve a mostrarnos lo mismo que vimos en las manifestaciones contra los recortes de hace unos años en Madrid.

Esta vez hemos visto cómo un Policía Nacional le rompe los dedos de la mano, uno a uno, (o según otros "solo" le hace esguinces, dedo a dedo), a una mujer que protestaba pacíficamente en un colegio electoral.

No hay mucha diferencia entre rompérselos o provocarle esguinces dedo a dedo. Ambas lesiones son intencionadas, gratuitas, innecesarias, impropias en un cuerpo de seguridad de un estado democrático e inaceptables.

Y no solo eso: también pudimos ver cómo un Policía Nacional, desde lo alto de una escalera, salta con las botas por delante sobre unos ciudadanos a los que acaban de tirar por la misma escalera.

Una cosa es requisar urnas y papeletas y desalojar un espacio público y otra muy distinta todo esto.

El sadismo es intolerable en un cuerpo de seguridad del estado y animo a buscar en los vídeos el número de identificación de estos policías y denunciarlos.


Actualización 2017-10-03: 
Ahora sabemos que la mujer de los "dedos rotos" tan solo tiene capsulitis en uno de los dedos.

La pregunta es si esa lesión es accidental o intencionada y sin motivo por un policía.

Sobre el policía saltando sobre ciudadanos, lo podemos ver aquí, al inicio del video.

Porque le da la gana. Porque él cree que lo vale.


El ministro del interior de España, Jorge Fernández Díaz, hace como su gobierno: lo que le da la gana, haya la ley que haya.

A pesar de tener aún bien fresca en la memoria las atroces actuaciones de la Policía Nacional en distintas manifestaciones, aún así, se permite el lujo de intentar intimidar a la ciudadanía con una amenaza basada en una más que libre interpretación de la ya poco acertada ley de seguridad ciudadana.

No le basta al señor ministro con ver en la pantalla vídeos que demuestran cómo la policía se saltaba la ley que debe hacer acatar, sino que para colmo no hacía nada al respecto. Además pretende, o mejor dicho amenaza, con requisar esos vídeos y los dispositivos con que se graban, única prueba que demostraba no solo la verdad sino que además dejaba en evidencia como utilizan con desvergüenza la presunción de veracidad de que gozan los cuerpos de seguridad para intentar ocultar sus actos.

Tuvo que acceder a regañadientes ante las quejas del defensor del pueblo y la Unión Europea a que los antidisturbios estuvieran obligados a llevar un número identificativo, más pequeño de lo que se les sugería, para reducir sus impunes excesos.

Bravo señor ministro, bravo. En una sola frase nos ha recordado a todos quién y qué es usted.
Nadie podría haberlo descrito mejor y en menos palabras que usted. Bravísimo.

Y seguimos...

Después de haber visto las imágenes de la policía antidisturbios en serios aprietos por manifestantes violentos, lo que me parece repulsivo e inaceptable, de que esos antidisturbios pidieran refuerzos y sus
superiores se los denegasen dejándolo tirados en el peligro, esos mismos antidisturbios, en lugar de ver lo que ha pasado prefieren seguir en su tónica, con orejeras ahora además agrediendo a periodistas debidamente identificados.

Sí, sí, sí: qué gran cuerpo de seguridad del estado. Estamos asistiendo en directo al descarado incumplimiento de la ley, sin ni intentar ocultarlo. ¿Qué vendrá luego? ¿Qué vino en otras ocasiones?
No sé a los demás, pero a mí me da un pelín de repelús.

Ramon Espadaler también lo borda

Ramon Espadaler, Conseller de Interior de la Generalitar de Catalunya, ha anunciado hoy que ha
apartado del servicio a siete mossos d'esquada (la policía autonómica catalana) que habían ocultado que el 14N actuaron y que "creían recordar" que dispararon una salva sin proyectil cerca de donde se encontraba Esther Quintana, la mujer a la que dejaron tuerta por dispararle una pelota de goma en la cara.

Hay que joderse. En lugar de justicia les "apartan". Qué ricos los mossos y los políticos y el Sindic de Greuges y la justicia catalana y la madre de todos ellos.

Muy bien Ramón, muy rebién. Si sigues así llegarás al nivel cualitativo y cuantitativo de los embustes de tu predecesor: Felip Puig.


Agua de borrajas

Me temo que en agua de borrajas es en lo que quedará la investigación interna que el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, ha ordenado sobre la intervención de los agentes antidisturbios en la estación de tren de Atocha la noche del 25-S, en la que policías antidisturbios entraron en la estación disparando pelotas de goma, dando porrazos a cualquiera que encontraban, intimidando a periodistas y ya no sólo no llevando visible su número de placa si no además negándose a facilitarla cuando se les solicitaba.

Graves también son algunas de las actuaciones de la policía antidisturbios, como decirle a una manifestante mientras se la aporrea "Te gusta, ¿eh?", dar porrazos en la cabeza y dejar con una conmoción a otro, e incluso presionar con fuerza los ojos de otro manifestante que está inmobilizado tumbado en el suelo y con la rodilla de otro policía en su cuello (no, no les está quitando las legañas, no), mostrando una violencia innecesaria y gratuita que no tiene nada que ver con el trabajo que realizan.

Actuaciones de igual repulsión ya se produjeron en la Plaza de Catalunya de Barcelona y no he visto ninguna noticia de ni siquiera algún policía sancionado o expedientado.

Aquí, en España, la forma de solucionar estos problemas es dejar pasar el tiempo y luego pelillos a la mar. Y si no tiempo al tiempo y veremos qué consecuencias han tenido estos excesos policiales y las medidas que se tomen para evitarlos en el futuro. Me atrevo a pronosticar que ninguna y que sirva esta entrada de este blog para mantenerlo en la memoria.

Eau de toilette de borrajas es el perfume que usan los políticos españoles y los directores que nombran.