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Las "consecuencias" de las que hablaba el ministro Marlaska

Inés Arrimadas està ofendidísima porque el ministro Marlaska hable de "consecuencias" a ciertas decisiones políticas.

Y solo me cabe pensar dos cosas de Inés:
1.- No se entera de qué va la política.
2.- No se entera de qué va la política y se mueve en círculos en los que "consecuencias" es sinónimo de algo ilegal.
3.- No se entera de qué va la política y cree que malinterpretando intencionadamente al ministro es todo un logro.

Como se puede apreciar, Inés no se entera. 

Inés tiene ansias de portadas, no importa cómo lo logre. Porque lo que importa es que hablen de uno, no importa si bien o mal, como presentarse en una manifestación, sin estar invitados, por hacer pactos con un partido que no defiende la reivindicación de igualdad de derechos que motiva precisamente la manifestación, pretendiendo decir una cosa y hacer otra. Y claro: les abuchean y paran la marcha hasta que se retiren los cínicos.

Pero los cínicos llaman "fascistas" a los que reivindican igualdad de derechos.

Ya advirtió alguien el Twitter lo que iba a hacer Inés en la manifestación y acertó de lleno.


Señora Arrimadas: hágaselo mirar, porque podría ser algo cerebral e invasivo que quizás tratado a tiempo pudiera tener cura. Y me refiero a un tema médico, no a un eufemismo mafioso.

La policía francesa también es de aupa

Esta es la secuencia: um policía francés sujeta a un manifestante, éste se consigue soltar y el policía decide darle una patada (muy profesional, sí) y por si acaso, aunque el mamifestante está en el suelo, le suelta un chorro de espray pimienta.




Un fuerte aplauso aplauso este policía francés, por su proporcionalidad y profesionalidad. Bueno, la ausencia de ambas.

El problema que son los políticos embusteros

Cada día vemos el salvaje cinismo de los políticos. Son capaces de decir una cosa y hacer otra, dar circunloquios de tamaño estelar para llegar a la conclusión qué les interesa, redefinir palabras y otras lindezas que deberían eliminarse de la política.

Los partidos, para no "desgastarse", se dedican a cambiar periódicamente a sus representantes, con la excusa de la "regeneración", otro de sus grandes embustes, porque no lo hacen por regeneración, sino porque a base de sus embustes pierden toda credibilidad.

Por otro lado, tenemos estados cada vez con más poder. Lo mismo nos espían ilegalmente como nos dan palizas por manifestarnos o intentar que las democracias sean lo que deben ser por definición.

La represión de la voluntad de los ciudadanos se realiza sin rubor alguno, los engaños durante las elecciones sin vergüenza, y todo esto no es lo nos llevará a una sociedad mejor para todos.

La semana pasada podíamos oír a políticos españoles decir bien alto y con orgullo, todo espectro al caso Noos, que justicia es la misma para todos, cuando claramente no es verdad: el rey es "inviolable".

Es decir, el rey no es responsable de nada de lo que haga o deje de hacer. Es una excepción a la ley que los demás ciudadanos estamos obligados a cumplir.
Si eso es igualdad, los burros vuelan.

Y lo llamativo, como digo, es que los políticos hayan tenido la cara dura de negarlo. Señores: que está en la Constitución que ustedes mismos aprobaron.

Y esta combinación de políticos embusteros y poder creciente es el grave problema.

Si en lugar de oír a los políticos, nos fijásemos en sus actos, ignorando lo que digan, tampoco tendríamos una visión más certera de lo que ocurre. No podemos prescindir de las explicaciones de los políticos. Y ellos siguen mintiendo.

"Eres un nivel de amenaza aceptable y si no lo sabrías." — Banksy

"Te jodes. Y calladito"

Eso es lo que nos están diciendo nuestros queridos políticos.

Aún no sabemos, al menos yo, para quién gobiernan, pero el mensaje es muy claro: "Si no estás de acuerdo, te jodes. Y calladito, o te las verás con las leyes que te hemos preparado."

No creo conocer en la historia una época de políticos más cínicos que la actual.
Épocas con políticos más incompetentes, si. Con políticos más cafres, también. Pero con políticos tal desprecio por la verdad, la democracia, la justicia, sentido del deber y que encima lo nieguen, no.

Esto es lo nunca visto.

Anuncios de la Policía Nacional en el AVE

Estoy sentado en el AVE y acaban de poner un anuncio publicitario de la Policía Nacional.

No puedo dejar de ver en mi cabeza aquel policía en la manifestación de Madrid que tenía inmovilizado a un ciudadano en el suelo y le apretó los ojos con los dedos, mientras el ciudadano se intentaba revolver claramente debido al dolor gratuito que se le estaba infligiendo.

Y luego, anuncios. Sí.

¿Placa con el número de identificación? Claro, claro...

En la manifestación contra el TTIP, que en Barcelona partía de la Pedrera y terminaba en la plaza Sant Jaume, he podido comprobar con estupor como el Ajuntament de Barcelona estaba bordeado con una cinta de plástico para que nadie se acercara y, tanto delante como detrás de su puerta, guardias urbanos con gafas de sol y bien equipados para una guerra.

En cambio, en la la puerta de Generalitat de Catalunya, había una doble valla metálica formando triángulos y un mosso d'esquadra antidisturbios con pasamontañas cada dos metros, también súper equipados, con las mangas remangadas mostrando los antebrazos, y de brazos cruzados.

Lo curioso de estos dos cuerpos de seguridad en ambos lados de la plaza Sant Jaume es que ninguno llevaba ninguna placa de identificación, no al menos por delante, que es donde debe verse. Sí, sí, sí: con sus dos cojones y sus dos ovarios, que también había mujeres entre ellos.

La Policía Nacional ya está obligada a llevar esta placa que lo identifique, aunque con un tamañito más pequeño que el que recomendaba la defensora del pueblo, y la Generalitat de Catalunya, creo recordar, había dicho que también adoptaría esta medida, que protege a los ciudadanos de posibles abusos como los que vimos, al menos yo horrorizado, en las manifestaciones de Madrid. Aún recuerdo a un hombre inmovilizado en el suelo, boca abajo, por un policía nacional, mientras otro policía nacional, sin venir a cuento de nada, le apretaba los ojos con los dedos: tal cual.

Bien: ahora puedo afirmar que esa medida de protección de la ciudadanía no se está aplicando en Catalunya.

Tenemos unos políticos que no valen ni la mierda que cagan.

La cabeza del ministro de interior

El ministro de interior tiene algo en la cabeza. No sabemos qué, pero podemos
deducirlo en base a lo que dice y lo que hace. Y no pinta bien. Tiene aspecto de educación fallida, represora y cercenante del desarrollo normal de la personalidad que aboca al ser a un trastorno grave de la percepción del mundo y por ende de las soluciones que encuentra apropiadas a los problemas que la existencia nos pone delante.

Lo llamativo de su deseo no son en sí los cuatro conceptos del hecho expresado (querer, regular, burca, manifestaciones), no.

Lo llamativo es que hay un concepto que está metido con calzador y a martillazos: manifestaciones.

Y seguimos...

Después de haber visto las imágenes de la policía antidisturbios en serios aprietos por manifestantes violentos, lo que me parece repulsivo e inaceptable, de que esos antidisturbios pidieran refuerzos y sus
superiores se los denegasen dejándolo tirados en el peligro, esos mismos antidisturbios, en lugar de ver lo que ha pasado prefieren seguir en su tónica, con orejeras ahora además agrediendo a periodistas debidamente identificados.

Sí, sí, sí: qué gran cuerpo de seguridad del estado. Estamos asistiendo en directo al descarado incumplimiento de la ley, sin ni intentar ocultarlo. ¿Qué vendrá luego? ¿Qué vino en otras ocasiones?
No sé a los demás, pero a mí me da un pelín de repelús.

El Felip Puig de siempre

Hoy se ha quejado Felip Puig de que el gobierno de España "oprime".
Sí, ese mismo Felip Puig que mandó a los Mossos d'Esquadra a desalojar porra en mano la manifestación pacífica de la Plaza de Catalunya argumentando motivos de higiene y sin distinguir a nadie, ni aunque fuera en silla de ruedas o fuera anciano.
Exacto, ese mismo Felip Puig que se pasó sin vergüenza por donde quiso la voluntad de su pueblo, el catalán, ahora se queja exactamente de lo mismo pero al gobierno de España. Pobrecito Felip.
Se queja porque no puede mandar a los mossos otra vez con porra en mano. Porque no se sale con la suya con argumentos y con porras no puede.
Qué facil es pedir diálogo cuando no puedes obtener lo que quieres por la fuerza como has hecho hasta ahora. Quéjate, quéjate, que con tus quejas a mí se me escapa la risa floja con un sentimiemto de regocijo de la justicia de San Martín.
Solo le deseo que le escueza por muchos años y le den cacerolas y cacerolas del mismo caldo que nos dio a los ciudadanos catalanes a los que debió representar y proteger y no lo hizo. Amén.

Porque me da la gana

Algo tan feo y arbitrario como eso es a lo que estan dedicando los politicos de este país (www.elpais.com).
Aunque no hayas incumplido ninguna ley, la policía te identifica y la delegada del gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, te pone una sanción administrativa.Y se quedan tan frescos unos y otros. Ni juez ni justicia ni leches. Y de hacer bien su trabajo ni pensarlo.

La experiencia, vista desde el otro lado, sería algo como esto: un politico recibe un par de tortas como dos soles y policia y jueces no hacen nada, el político se queja y primero recibe palos de la policía (que no llevan número de identificación) y luego una sanción administrativa por alterar el orden social. Y el político se va a su casa calentito con los dos ojos morados. ¿Sería justo? Evidentemente que no, como tampoco lo es la impunidad con la que los políticos españoles hacen, deshacen, mienten, desoyen y faltan a sus obligaciones.
También podría haber titulado esto "Cómo utilizar los instrumentos del estado para beneficio propio." o "Cómo amedrentar a la ciudadanía con las herramientas del estado."

Sinceramente espero que el sentimiento general no llegue a ser el de que todos podemos hacer lo que hacen los políticos o tendremos un problemón de difícil solución una vez se haya establecido en las mentes de los ciudadanos.
Y la solución, Cristina, no es evitar que otros hagan lo mismo que los políticos, si no evitar que éstos hagan lo que hacen actualmente.
Un poder (gobierno y jueces) que tienen unos pocos y no otros tiene que estar regulado y controlado. Quien tiene unos medios al alcance de pocos (policia y ejército) también debe estar controlado y regulado cómo, cuándo, dónde y para qué los puede utilizar.
Lo contrario es tener una fe irracional y desmesurada en la buena fe del ser humano y la historia está llena de ejemplos que avalan justo lo contrario.

Ignacio Cosidó: brillante

Ignacio Cosidó, director de la Policía Nacional
Cuando en la manifestación del 25 de Septiembre de 2012 la Policía Nacional entró en la estación de Atocha disparando pelotas de goma, tratanto indiscriminadamente a todo el allí presente como delincuentes, no observando las normas que rigen sus funciones, ocultando su número de identificación, intimidanto a ciudadanos que nada tenían que ver con la manifestación, entre otras perlas, cuando todo esto sucedió, Ignacio Cosidó, director de la Policía Nacional, anunció una "exhaustiva investigación".

Ya sospechaba yo que esa investigación acabaría con palmaditas en la espalda a esos policías. Y en efecto así ha sido (El País). Ellos se hacen, ellos se juzgan y ellos mismos se dan las palmaditas. Todo divino. Basta hacer una sencilla búsqueda para ver cuál fue la realidad.

María Soledad Becerril Bustamante: Defensora del Pueblo y marquesa de Salvatierra.
A todo esto, mientras tanto, la Defensora del Pueblo, María Soledad Becerril Bustamante, en Babia. Pero con los políticos que tenemos no es de extrañar que tengamos esta policía y esta Defensora del Pueblo.

Ahora ya sabemos a qué se refiere Ignacio Cosidó cuando dice que se va a investigar algo: a dejar pasar el tiempo y pelillos a la mar.

Qué asquito todo en su conjunto.

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Actualización (01-04-2013): 
Modelo de identificación aprobado por los Mossos d´Esquadra.
La Defensora del pueblo recomendó en febrero a la Secretaría de Estado de Seguridad que se aumentara el tamaño del número de identificación de los funcionarios de la Policía Nacional para que fuera legible sin dificultad y la Policía Nacional ha asumido dicha recomendación. (El país, La vanguardia).  El Síndic de Greuges (el equivalente del "Defensor del pueblo" en Catalunya) ya lo recomendó a los Mossos d'Esquadra con mayor firmeza y para los que ya es obligario en ese nuevo tamaño.

Lo que queda aún por ver es que así lo hagan, ya que antes también tenían la obligación de llevar la identificación, tanto Policía Nacional y Mossos d'Esquadra, y no lo hacían.

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Actualización (27-04-2013):

Si ya sabía yo... Siempre tienen una excusa. Siempre la culpa es de otros. El caso es que en la primera intervención de la policía antidisturbios, después de que el Ministerio del Interior les  obligase a llevar un número de identificación, han inclumplido una vez más con su deber. 

www.lainformacion.com habla de que "algunos" policias la llevarán.
www.elconfidencial.com habla de que se "introducirá de manera progresiva". 
www.20minutos.es es más claro y dice que "algunos policías" no llevarán el número.

El caso es que ni ellos hacen lo que ellos mismos se obligan a hacer.
Algo me decía que si no habían cumplido hasta ahora, tampoco lo iban a hacer después.

Ahora sólo me queda sentarme y esperar a saber qué excusa pondrán la próxima vez y reírme a mándíbula batiente. ¿Quizás que las tienen en la lavadora?
 
 La delegada del gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, y el Director de la Policía Nacional, Alberto Cosidó.

Beatriz Talegón se ha equivocado

Beatriz Talegón se ha equivocado, no con sus palabras a los de su partido sino al acudir a una manifestación esperando que no se le tuviera en cuenta a qué partido pertenece y que es una política, actuales responsables de permitir la crisis actual.

Una cosa es cantarle las cuarenta a unos de los que con sus acciones e inacciones han permitido que nuestro país esté en la situación que está. Por fin un político diciendo verdades, algo que hace muchos muchos años que no se veía por aquí, exceptuando a Gaspar Llamazares y sobretodo a Alberto Garzón.
Otra cosa muy distinta es ir a una manifestación y que no se tenga en cuenta nada de lo ocurrido antes de sus palabras.

Antes de arrimar el codo en una manifestación pretendiendo ser parte de ella, debería trabajar en su propio partido hasta que luzca como nuevo, conseguir que sus dirigentes dejen de decir estupideces, de comportarse como niños y comiencen a hacer su trabajo de una vez.

Fueron bonitas las palabras de Beatriz, pero por el momento son sólo eso: palabras. Cuando se vean los hechos estoy seguro de que no sólo podrá acudir a las manifestaciones sino además en primera línea, que es donde debieron estar en todo momento.

El ministro del interior también tiene ideas


Nuestro ministro del interior, Jorge Fernández Díaz, también tiene ideas, al igual que Ignacio Cosidó, director general de la Policía Nacional española, aunque las del ministro sí son explícitamente de dictadura.

Si el director de la Policía Nacional comunicaba la inclusión en la Ley de Seguridad Ciudadana de la prohibición de captación, difusión y tratamiento de imágenes de agentes en su trabajo cuando éstas ponen en riesgo su persona o la operación en que están trabajando, nuestro ministro no.

Y no sólo no, sino que además tiene el detalle de hacer alusión directa a las manifestaciones como ámbito de aplicación de la prohibición. Estupendo: ahora no sólo no hacen nada contra los abusos policiales si no que además no podrás grabarlos. Así cuando te quejes siempre podrán decirte que no tienes pruebas, que es tu palabra contra la de ellos, y si tienes una grabación como prueba, dará igual, porque por eso también vas a recibir. Por no hablar de lo que supone eso para el periodismo y el derecho a la información que protege nuestra constitución.

Qué tiempos debe echar de menos mi querido Jorge, en los que la ley se hacía a gusto de unos pocos, los gobernantes, sin tener que escuchar al pueblo. Qué grandes visionarios de la prosperidad social. Qué gusto tener políticos así. Qué gusto gobernar libremente bajo criterio propio en lugar del que explicaste al pueblo cuando les engañaste.

Agua de borrajas

Me temo que en agua de borrajas es en lo que quedará la investigación interna que el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, ha ordenado sobre la intervención de los agentes antidisturbios en la estación de tren de Atocha la noche del 25-S, en la que policías antidisturbios entraron en la estación disparando pelotas de goma, dando porrazos a cualquiera que encontraban, intimidando a periodistas y ya no sólo no llevando visible su número de placa si no además negándose a facilitarla cuando se les solicitaba.

Graves también son algunas de las actuaciones de la policía antidisturbios, como decirle a una manifestante mientras se la aporrea "Te gusta, ¿eh?", dar porrazos en la cabeza y dejar con una conmoción a otro, e incluso presionar con fuerza los ojos de otro manifestante que está inmobilizado tumbado en el suelo y con la rodilla de otro policía en su cuello (no, no les está quitando las legañas, no), mostrando una violencia innecesaria y gratuita que no tiene nada que ver con el trabajo que realizan.

Actuaciones de igual repulsión ya se produjeron en la Plaza de Catalunya de Barcelona y no he visto ninguna noticia de ni siquiera algún policía sancionado o expedientado.

Aquí, en España, la forma de solucionar estos problemas es dejar pasar el tiempo y luego pelillos a la mar. Y si no tiempo al tiempo y veremos qué consecuencias han tenido estos excesos policiales y las medidas que se tomen para evitarlos en el futuro. Me atrevo a pronosticar que ninguna y que sirva esta entrada de este blog para mantenerlo en la memoria.

Eau de toilette de borrajas es el perfume que usan los políticos españoles y los directores que nombran.

Y la policía sin número de placa (una vez más)

La inviolabilidad de las Cortes Generales sí, pero la obligación de los policías de llevar visible su número de placa no (Orden INT/1376/2009, de 25 de mayo, por la que se complementa la regulación sobre distintivos en el Cuerpo Nacional de Policía. B.O.E. 2ª página, 4º párrafo).

Para unas cosas sí están las leyes y si no la policía interviene, pero otras están para pasárselas por el pito del sereno y además por el la propia policía.

Este es el país en que vivimos. Un paripé de te digo lo que tienes que hacer y yo ya veré si hago lo que me apetece. Ole y ole.

La policía no sólo no llevaba su número de placa visible si no que si se le pedía tenía la cara dura de contestar "Te voy a dar otra cosa". Y con ole, olé. Pa chulo yo.

Y lo grave es que es reiterado. El temita este de que la policía antidisturios debe llevar visible su número de placa pero no lo lleva no es nuevo. Y ningún político interviene, ni juez, ni defensor del pueblo... nadie. Los políticos como mucho hablan, que eso se les da muy bien, pero hacer... lo que se dice hacer... no. Debe darles una pereza empezar a hacer algo...

 Ahora me siento mucho más seguro y protegido, sí. Después de estos desmanes ¿quien no lo estaría?

Estoy convencido de que hay policías que sí cumplen con las leyes, pero hay que sacar de la olla los garbanzos podridos, tanto de la olla policial como de la política.

Aquí puedes pedir que sea delito cuando no muestren su número de placa.


Loewe y el señor Rajoy

Loewe ya se equivocó con la interpretación del resultado de su campaña publicitaria que fue causa de pitorreo generalizado. Loewe creyó que aunque se hable mal de su marca, lo importante es que se hable.

El señor Mariano Rajoy se parece mucho a Loewe: confunde las cosas. El señor Rajoy dice cosas como que "loa a la mayoría silenciosa de españoles que no se manifiestan". No se confunda señor Rajoy. Tenga la educación de no tergiversar los motivos de mis acciones o inacciones. Que yo ya no vaya a las manifestaciones no quiere decir que esté de acuerdo con usted, ni remotamente. De hecho ya muestro mi disconformidad con su política de otras formas más duraderas que mi simple bulto en alguna manifestación criminalizada y muestro mi asco por otros medios más efectivos que espero lleven a mi país, que quizás debería recordarle que es también el suyo y no sólo el suyo y de sus allegados, a un futuro mejor, mucho mejor.