Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Fernández Díaz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jorge Fernández Díaz. Mostrar todas las entradas

En efecto, señor ministro: es lamentable

El ministro de Interior Jorge Fernández Diaz ha dicho que "Es lamentable la revelación de procesos judiciales" en referencia a la publicación de los mensajes de los reyes de España, cuando se levantó el secreto del mismo hace semanas.

Seguro que el señor ministro preferiría que viviéramos en la inopia, para poder hacer y deshacer a su antojo, ¿como en los viejos tiempos?
Hay que ver qué difícil es terminar con los malos vicios.

Jorge Fernández Diaz es el mismo ministro que justifica las concertinas, las devoluciones de inmigrantes "en caliente" y el que nos deleitó hace tan poco con ideas conspiranoicas contra el Partido Popular con la misma gracia y salero que el ministro de Hacienda fue capaz de subir el IVA sin nombrarlo.

Tiene usted razón señor ministro: es lamentable. Pero no la noticia, sino su hacer y decir.

Es lamentable tener un ministro como usted. Hoy tiene usted todo mi apoyo: es absolutamente lamentable.

Pero no se preocupe: bese el escultura de cualquier virgen santa, pelillos a la mar y verá qué conciencia más limpia le queda.

Eso sí, ahí queda la información escrita para vergüenza de su memoria.

Jorge Fernández Diaz: el "despistante"

Nuestro ministro no sabemos muy bien qué hace: de verdad.

A nuestro ilustre ministro solo se le ocurre decir que Josep Guardiola jugó en la selección española por dinero, y éste lo desmiente y dice que tendrá unas palabritas con el ministro cuando se vean.

Pero lo más interesante del asunto es qué pretendía el ministro con su afirmación.

En principio suponemos que está en contra de la independencia de Catalunya, y por eso hace unas declaraciones insultando a Guardiola y que se supone que deberían conseguir que Catalunya no se independice. ¿Lo consigue? Claramente no.

En primer lugar ha quedado como un "boca chancla" al insultar a Josep Guardiola, para colmo atribuyendo una intencionalidad más que difícil de demostrar. Y Guardiola responde tres cosas:

Uno: que lo que dice el ministro no es verdad. ¿Quien mejor que Guardiola sabe los motivos de por qué hace las cosas el propio Guardiola?

Dos: con la educación que muestra no tener el ministro indica que lo hablará con cuando le vea.

Tres: a colación de intereses económicos, y por si se le ocurre a este u otro ministro insinuar lo contrario, Guardiola ya informa haber pagado sus impuestos y apostilla que es algo que muchos partidos no pueden decir. Y todos recordamos la contabilidad B del Partido Popular.

Por lo tanto, ¿ha conseguido el ministro lo que quería? No y además justo lo contrario. Ha calentado a los que tienen una especial alergia a lo Catalán e insultar a Guardiola y a los catalanes, aumentando la crispación entre ambas partes.

A menos que el objetivo del ministro sea precisamente favorecer la independencia de Catalunya, en cuyo caso lo está bordando y además de un modo sutil para los burdos de mente.

¿Qué interés tiene el ministro en que Catalunya se independice? ¿A quien beneficia?

Aclárenoslo señor ministro, porque nos tiene entre despistados o que usted sea idiota.

¡Ui! ¡Casi!

Jordi Évole entrevista en Salvados al ministro de interior español Jorge Fernández Diaz, que tiene un discurso coherente y correcto excepto en algunos temas. Uno de ellos estuvo destacadamente ausente: la concertinas.

Este ministro es el que afirma que las concertinas causan erosiones. Y se queda tan fresco. Luego nos da lecciones sobre  "buenismo".

El discurso de su entrevista es muy correcto y equilibrado pero queda en evidencia de forma nítida por todas sus declaraciones anteriores, tantas y tan desafortunadas.

Casi había aumentado mi valoración del ministro, hasta que me he dado cuenta de todo lo que no se le preguntó.

Una entrevista blandita.

Mal Jordi. Mal.

Muy poca vergüenza, Jorge. Muy poca.

El ministro de interior lleva una semanita que se sale.
Primero fue lo del burca, las manifestaciones y su especial visión de no que es digno para las mujeres.

Hoy leo que tiene la poca vergüenza de decir que las cuchillas de las alambradas de Ceuta y Melilla "causan cortes superficiales" aunque hayamos visto imágenes de cortes profundos que me han hecho estremecer.

Y aún más: desconoce el número de heridos causados por ese sistema en las vallas de las que es responsable. Es decir, que ni le da importancia ni se entera de lo que pasa. O peor: que se la pela. Todo un ejemplo de poca vergüenza e incompetencia.

Salude a su conciencia y a su verguenza señor ministro, cuando las encuentre.

La cabeza del ministro de interior

El ministro de interior tiene algo en la cabeza. No sabemos qué, pero podemos
deducirlo en base a lo que dice y lo que hace. Y no pinta bien. Tiene aspecto de educación fallida, represora y cercenante del desarrollo normal de la personalidad que aboca al ser a un trastorno grave de la percepción del mundo y por ende de las soluciones que encuentra apropiadas a los problemas que la existencia nos pone delante.

Lo llamativo de su deseo no son en sí los cuatro conceptos del hecho expresado (querer, regular, burca, manifestaciones), no.

Lo llamativo es que hay un concepto que está metido con calzador y a martillazos: manifestaciones.

Porque le da la gana. Porque él cree que lo vale.


El ministro del interior de España, Jorge Fernández Díaz, hace como su gobierno: lo que le da la gana, haya la ley que haya.

A pesar de tener aún bien fresca en la memoria las atroces actuaciones de la Policía Nacional en distintas manifestaciones, aún así, se permite el lujo de intentar intimidar a la ciudadanía con una amenaza basada en una más que libre interpretación de la ya poco acertada ley de seguridad ciudadana.

No le basta al señor ministro con ver en la pantalla vídeos que demuestran cómo la policía se saltaba la ley que debe hacer acatar, sino que para colmo no hacía nada al respecto. Además pretende, o mejor dicho amenaza, con requisar esos vídeos y los dispositivos con que se graban, única prueba que demostraba no solo la verdad sino que además dejaba en evidencia como utilizan con desvergüenza la presunción de veracidad de que gozan los cuerpos de seguridad para intentar ocultar sus actos.

Tuvo que acceder a regañadientes ante las quejas del defensor del pueblo y la Unión Europea a que los antidisturbios estuvieran obligados a llevar un número identificativo, más pequeño de lo que se les sugería, para reducir sus impunes excesos.

Bravo señor ministro, bravo. En una sola frase nos ha recordado a todos quién y qué es usted.
Nadie podría haberlo descrito mejor y en menos palabras que usted. Bravísimo.

Orden de alejamiento de ciudadanos a políticos, pero no al revés

Torre Eureka y sus casi 300 metros
Hoy leo que el Ministerio del Interior, que preside Jorge Fernández Díaz, decidirá en cada caso la distancia mínima a la que los ciudadanos pueden exigir a los políticos que cumplan con su deber y expresar su descontento (www.publico.es), desmintiendo al secretario de Estado de Seguridad (Francisco Martínez), que dijo que sería de 300 metros por norma general.

Pero visualicemos qué son 300 metros: la Torre Eureka mide un poquitín menos. Ahora imagina que alguien desde la azotela le grita a alguien que está en la calle "¡No te olvides de comprar el pan!". Que me perdonen, pero a esa distancia ni se te ve ni se te oye.

Tan sólo espero que esa distancia sea mútua, sin excepciones durante las campañas electorales. Es más: me están entrando unas ganas de exigir que no se me acerque ninguno a menos de 300 metros...

Estos políticos son unos craks, haciendo y hablando. Es como el club de la comedia pero en versión 24 horas.

El ministro del interior también tiene ideas


Nuestro ministro del interior, Jorge Fernández Díaz, también tiene ideas, al igual que Ignacio Cosidó, director general de la Policía Nacional española, aunque las del ministro sí son explícitamente de dictadura.

Si el director de la Policía Nacional comunicaba la inclusión en la Ley de Seguridad Ciudadana de la prohibición de captación, difusión y tratamiento de imágenes de agentes en su trabajo cuando éstas ponen en riesgo su persona o la operación en que están trabajando, nuestro ministro no.

Y no sólo no, sino que además tiene el detalle de hacer alusión directa a las manifestaciones como ámbito de aplicación de la prohibición. Estupendo: ahora no sólo no hacen nada contra los abusos policiales si no que además no podrás grabarlos. Así cuando te quejes siempre podrán decirte que no tienes pruebas, que es tu palabra contra la de ellos, y si tienes una grabación como prueba, dará igual, porque por eso también vas a recibir. Por no hablar de lo que supone eso para el periodismo y el derecho a la información que protege nuestra constitución.

Qué tiempos debe echar de menos mi querido Jorge, en los que la ley se hacía a gusto de unos pocos, los gobernantes, sin tener que escuchar al pueblo. Qué grandes visionarios de la prosperidad social. Qué gusto tener políticos así. Qué gusto gobernar libremente bajo criterio propio en lugar del que explicaste al pueblo cuando les engañaste.