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En ocasiones veo enlaces muertos

Grandes empresas que generan mucha documentación en su web tienen dos graves problemas: unos buscadores que no encuentran nada relevante y los enlaces muertos.

Al primer problema pone cierta solución Google. Curiosamente Google encuentra resultados más relevantes que la propia empresa que genera los documentos.

Para el segundo problema solo las propias empresas pueden ponerle solución, porque Google puede rastrear sus webs y quedarse con las palabras clave y su URL, que luego la empresa mueve de sitio o sencillamente elimina.

Al visitar uno de esos enlaces muertos, con suerte, te redirigen a otra página que, aún con más suerte tendrá algo que ver con el original, aunque normalmente te redirigen a una página con sus productos o, en el peor caso, a un mensaje de "página no encontrada".

Puedo entender, por ejemplo, que las webs de promoción de una película dejen de existir tras su tiempo de promoción, pero no que una documentación se elimine.

La arqueología digital no será difícil: será imposible.

Bienvenido a la era de la información perdida.

Guardar la información de la humanidad 1.000 año: ¡Ja!

Resulta que vamos a construir una bóveda para guardar la información más relevante de la humanidad.
Lo llamativo es que solo la protegerá 1.000 años.
Teniendo en cuenta los problemas actuales para saber con exactitud lo que pasó en el siglo 1, mil años parecen pocos, muy pocos.

Parece que seguimos teniendo la idea de que todo nos va de fábula, y hay muchas señales que indican que no.
Lo mejor que podríamos hacer es dejar al menos un legado perdurable para quiénes estén después de que nos carguemos nuestra propia civilización.

ElMundo.es: una redacción de artículos mejorable

Lea esta noticia de El Mundo e intente hacerse una idea del suceso.

No ofrece información completa y hace falta deducir ciertos datos, por no mencionar que haya más de un error gramatical en un texto tan corto.

Todo esto sin entrar a comentar cómo está organizada la información expuesta.

Todo esto es mejorable, sobretodo en un medio que pretende informar.

Yahoo: cubiertos de gloria

Yahoo se ha enterado por otros de que en 2013 les robaron información nada más y nada menos que de mil millones de usuarios.

En el correo que han enviado los usuarios afectados dicen "We have not been able to identify the intrusion associated with this theft." ("No hemos sido capaces de identificar la intrusión asociada a este robo"). Ole.

Esto es muy ilustrativo de la capacidad de Yahoo contactar como servicio serio y lo condena, por méritos propios, a cuentas con información de poca importancia, prescindible. Esto contrasta con su esfuerzo para terminar con cuentas fantasma, ya que piden un número de teléfono para crear una.

Yahoo lleva dando tumbos desde hace años. No da pie con bola.

En efecto, señor ministro: es lamentable

El ministro de Interior Jorge Fernández Diaz ha dicho que "Es lamentable la revelación de procesos judiciales" en referencia a la publicación de los mensajes de los reyes de España, cuando se levantó el secreto del mismo hace semanas.

Seguro que el señor ministro preferiría que viviéramos en la inopia, para poder hacer y deshacer a su antojo, ¿como en los viejos tiempos?
Hay que ver qué difícil es terminar con los malos vicios.

Jorge Fernández Diaz es el mismo ministro que justifica las concertinas, las devoluciones de inmigrantes "en caliente" y el que nos deleitó hace tan poco con ideas conspiranoicas contra el Partido Popular con la misma gracia y salero que el ministro de Hacienda fue capaz de subir el IVA sin nombrarlo.

Tiene usted razón señor ministro: es lamentable. Pero no la noticia, sino su hacer y decir.

Es lamentable tener un ministro como usted. Hoy tiene usted todo mi apoyo: es absolutamente lamentable.

Pero no se preocupe: bese el escultura de cualquier virgen santa, pelillos a la mar y verá qué conciencia más limpia le queda.

Eso sí, ahí queda la información escrita para vergüenza de su memoria.

Y seguimos sonsacándote información

Esta vez para calcular las probabilidades de que mueras en los próximos cinco años.

Así, de paso, se obtiene información jugosa. Haz el test, haz el test, pero con los peores datos que puedas. Curiosamente, yo lo he comenzado dos veces y al menos las preguntas no están en el mismo orden. Quiero pensar que no son distintas, porque entonces sí sería información jugosa jugosa.

Cuando las cosas no funcionan

Idear un negocio parece al alcance cualquiera.
De cualquier idiota, quiero decir. Ahí tenemos Gowex.

Pero la realidad es bien distinta. Hacer que tu negocio enamore al cliente y esté deseoso por volver no es sencillo.

Otro ejemplo de cómo dejar de forma constante al cliente insatisfecho es The Phone House.

Para empezar, invito a cualquiera a llamar a una de sus tiendas, no importa cual. Tras una breve locución te piden te piden que pulses "3" si deseas hablar con la tienda.
El teléfono suena,  suena y suena, y lo que finalmente obtienes es que se corta la llamada. Si vuelves a intentarlo, suena y suena y se vuelve a cortar.

Cuidadito con Change.org

Si eres una persona precavida probablemente revises periódicamente qué sabe Google de ti, a pesar de haber controlado dónde enviabas tus datos personales. Si aún no te has buscado nunca, es posible que te lleves una sorpresa, una desagradable sorpresa.

Curso exprés para directivos: Capítulo 3: "Cuando hablo de lo que no sé"

Bienvenidos al capítulo 3 de este curso exprés para directivos.

Hoy voy a iluminar a esos directivos con un concepto equivocado de su trabajo lo cual les lleva a hacer el ridículo y protagonizar las escenas empresaciales más incómodas.

El primer error se basa en el la aseveración de "el director tiene que saber de todo". Es como si el director tuviera que saber hacer lo que hacen sus subordinados. Evidentemente esto no es así, pero ¿por qué sus subordinados tienen esa idea? Básicamente porque cuando se le informa al director de un problema o característica sobre un trabajo, el director con frecuencia ignora estas informaciones, dirigiendo el proyecto en línea recta al precipicio. Si el director obra de forma contraria a lo que se le indica, esto implica que los conocimientos del director deben de ser más acertados que los del de "abajo", pero el de "abajo" sabe que no es así por que está viendo ya el borde del precipicio. Eso sí, el director no admite discuciones y si hay que ir de cabeza al precipio, se va: para colmo luego será culpa del de "abajo".

Por lo tanto el director cree que tiene razón por ser director y el de "abajo" sabe que no. Esto aboca a una espiral en la que el director cree que cada vez tiene más razón y el trabajador cree que el director cada vez sabe menos.
El director aprovechará cada ocasión que se le presente para dar a conocer sus conocimientos y buen criterio, llevándole este en última instancia a hablar y opinar incluso de lo que desconoce, asomándose peligrosamente y sin sujeciones por la ventana de la ignorancia que da al mismo precipicio que mencionaba antes.
Un ejemplo es el de un director de una empresa de software que en una reunión donde se discutía si utilizar un sistema operativo de 32 o uno de 64 bits, teniendo en cuenta que el de 64 era más nuevo y por lo tanto menos probado, dijo que el de 64 bits ya era fiable, que él tenia un USB de 128.

Mientras tanto, el trabajador analizará concienzudamente cada palabra y acto del director para confirmar su creencia de que "no sabe de nada".

La forma de salir de esta espiral es que el director asuma que no sabe de todo y que sus decisiones deben estar fundamentadas en la información que le provean los trabajadores y los que a su vez le dirigen, explicándoles a todos el porqué de las decisiones, sean aparentemente o no contradictorias con lo que le han informado y sugerido.

Esta es una de las cosas que se enseñan en otros "cursos para directivos" en los que se inculca a los directores la idea "deja que en las reuniones hablen los trabajadores y que expresen los problemas porque ellos mismos te darán las soluciones".
La mala interpretación de esto lleva a, y he sido testigo, que un director llegue a una reunión y diga "Bueno, empezad a hablar. Yo no voy a decir nada" y quedarse tan fresco, a lo que a uno le viene a la mente la posibilidad de decirle "Bueno, pues para eso vete y ya te contaremos de lo que hemos hablado".

Falta añadir que el director es el aglutinador de todas las ideas, no sólo las de los trabajadores, y que debe hacer llegar sus razonamientos a todos los que le hicieron llegar una. Esto da a conocer a todos los que colaboraron que su idea no sólo se ha tenido en cuenta para la decición sino que además se le explica porqué la decición coincide o no con la suya.
Esto incentivará que los trabajadores expongan problemas a la vez que soluciones y es el director el que debe amasar toda la información, sopesarla y tomar una decisión.

A todo esto, al trabajador podría asaltarle la pregunta "Si no sabe de todo, ¿por qué cobra más que yo?" Porque su trabajo es dirigir, no realizar. Debe ser capaz de escuchar, entender, valorar y decidir.
Otra cosa son los directores de pega, que son meros ejecutores de las órdenes que les llegan. Estos son jefes, no directores, y un jefe puede ser perfectamente sordo a cualquier comentario puesto que su función es ejecutiva.

Si un director ignora reiteradamente las advertencias de sus subordinados a la vez que sus decisiones se muestran equivocadas y para colmo se hubieran podido evitar teniendo en cuenta las advertencias que se le comunicaron... es hora de cambiar de director o llevarlo a un curso exprés.

En el próximo capítulo trataremos el "exprime, exprime que aún queda más".