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En efecto, señor ministro: es lamentable

El ministro de Interior Jorge Fernández Diaz ha dicho que "Es lamentable la revelación de procesos judiciales" en referencia a la publicación de los mensajes de los reyes de España, cuando se levantó el secreto del mismo hace semanas.

Seguro que el señor ministro preferiría que viviéramos en la inopia, para poder hacer y deshacer a su antojo, ¿como en los viejos tiempos?
Hay que ver qué difícil es terminar con los malos vicios.

Jorge Fernández Diaz es el mismo ministro que justifica las concertinas, las devoluciones de inmigrantes "en caliente" y el que nos deleitó hace tan poco con ideas conspiranoicas contra el Partido Popular con la misma gracia y salero que el ministro de Hacienda fue capaz de subir el IVA sin nombrarlo.

Tiene usted razón señor ministro: es lamentable. Pero no la noticia, sino su hacer y decir.

Es lamentable tener un ministro como usted. Hoy tiene usted todo mi apoyo: es absolutamente lamentable.

Pero no se preocupe: bese el escultura de cualquier virgen santa, pelillos a la mar y verá qué conciencia más limpia le queda.

Eso sí, ahí queda la información escrita para vergüenza de su memoria.

Muy poca vergüenza, Jorge. Muy poca.

El ministro de interior lleva una semanita que se sale.
Primero fue lo del burca, las manifestaciones y su especial visión de no que es digno para las mujeres.

Hoy leo que tiene la poca vergüenza de decir que las cuchillas de las alambradas de Ceuta y Melilla "causan cortes superficiales" aunque hayamos visto imágenes de cortes profundos que me han hecho estremecer.

Y aún más: desconoce el número de heridos causados por ese sistema en las vallas de las que es responsable. Es decir, que ni le da importancia ni se entera de lo que pasa. O peor: que se la pela. Todo un ejemplo de poca vergüenza e incompetencia.

Salude a su conciencia y a su verguenza señor ministro, cuando las encuentre.

La cabeza del ministro de interior

El ministro de interior tiene algo en la cabeza. No sabemos qué, pero podemos
deducirlo en base a lo que dice y lo que hace. Y no pinta bien. Tiene aspecto de educación fallida, represora y cercenante del desarrollo normal de la personalidad que aboca al ser a un trastorno grave de la percepción del mundo y por ende de las soluciones que encuentra apropiadas a los problemas que la existencia nos pone delante.

Lo llamativo de su deseo no son en sí los cuatro conceptos del hecho expresado (querer, regular, burca, manifestaciones), no.

Lo llamativo es que hay un concepto que está metido con calzador y a martillazos: manifestaciones.

El ministro del interior también tiene ideas


Nuestro ministro del interior, Jorge Fernández Díaz, también tiene ideas, al igual que Ignacio Cosidó, director general de la Policía Nacional española, aunque las del ministro sí son explícitamente de dictadura.

Si el director de la Policía Nacional comunicaba la inclusión en la Ley de Seguridad Ciudadana de la prohibición de captación, difusión y tratamiento de imágenes de agentes en su trabajo cuando éstas ponen en riesgo su persona o la operación en que están trabajando, nuestro ministro no.

Y no sólo no, sino que además tiene el detalle de hacer alusión directa a las manifestaciones como ámbito de aplicación de la prohibición. Estupendo: ahora no sólo no hacen nada contra los abusos policiales si no que además no podrás grabarlos. Así cuando te quejes siempre podrán decirte que no tienes pruebas, que es tu palabra contra la de ellos, y si tienes una grabación como prueba, dará igual, porque por eso también vas a recibir. Por no hablar de lo que supone eso para el periodismo y el derecho a la información que protege nuestra constitución.

Qué tiempos debe echar de menos mi querido Jorge, en los que la ley se hacía a gusto de unos pocos, los gobernantes, sin tener que escuchar al pueblo. Qué grandes visionarios de la prosperidad social. Qué gusto tener políticos así. Qué gusto gobernar libremente bajo criterio propio en lugar del que explicaste al pueblo cuando les engañaste.