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Rompiendo dedos, de uno en uno (o esguinces) (Actualizado 2017-10-03)

La actuación de la Policía Nacional el 1 de octubre en Cataluña vuelve a mostrarnos lo mismo que vimos en las manifestaciones contra los recortes de hace unos años en Madrid.

Esta vez hemos visto cómo un Policía Nacional le rompe los dedos de la mano, uno a uno, (o según otros "solo" le hace esguinces, dedo a dedo), a una mujer que protestaba pacíficamente en un colegio electoral.

No hay mucha diferencia entre rompérselos o provocarle esguinces dedo a dedo. Ambas lesiones son intencionadas, gratuitas, innecesarias, impropias en un cuerpo de seguridad de un estado democrático e inaceptables.

Y no solo eso: también pudimos ver cómo un Policía Nacional, desde lo alto de una escalera, salta con las botas por delante sobre unos ciudadanos a los que acaban de tirar por la misma escalera.

Una cosa es requisar urnas y papeletas y desalojar un espacio público y otra muy distinta todo esto.

El sadismo es intolerable en un cuerpo de seguridad del estado y animo a buscar en los vídeos el número de identificación de estos policías y denunciarlos.


Actualización 2017-10-03: 
Ahora sabemos que la mujer de los "dedos rotos" tan solo tiene capsulitis en uno de los dedos.

La pregunta es si esa lesión es accidental o intencionada y sin motivo por un policía.

Sobre el policía saltando sobre ciudadanos, lo podemos ver aquí, al inicio del video.

Agua de borrajas

Me temo que en agua de borrajas es en lo que quedará la investigación interna que el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, ha ordenado sobre la intervención de los agentes antidisturbios en la estación de tren de Atocha la noche del 25-S, en la que policías antidisturbios entraron en la estación disparando pelotas de goma, dando porrazos a cualquiera que encontraban, intimidando a periodistas y ya no sólo no llevando visible su número de placa si no además negándose a facilitarla cuando se les solicitaba.

Graves también son algunas de las actuaciones de la policía antidisturbios, como decirle a una manifestante mientras se la aporrea "Te gusta, ¿eh?", dar porrazos en la cabeza y dejar con una conmoción a otro, e incluso presionar con fuerza los ojos de otro manifestante que está inmobilizado tumbado en el suelo y con la rodilla de otro policía en su cuello (no, no les está quitando las legañas, no), mostrando una violencia innecesaria y gratuita que no tiene nada que ver con el trabajo que realizan.

Actuaciones de igual repulsión ya se produjeron en la Plaza de Catalunya de Barcelona y no he visto ninguna noticia de ni siquiera algún policía sancionado o expedientado.

Aquí, en España, la forma de solucionar estos problemas es dejar pasar el tiempo y luego pelillos a la mar. Y si no tiempo al tiempo y veremos qué consecuencias han tenido estos excesos policiales y las medidas que se tomen para evitarlos en el futuro. Me atrevo a pronosticar que ninguna y que sirva esta entrada de este blog para mantenerlo en la memoria.

Eau de toilette de borrajas es el perfume que usan los políticos españoles y los directores que nombran.