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Vodafone: reclamando una factura por servicios que no tengo contratados

Lo de Vodafone parecía insuperable, pero lo han conseguido: me han hecho una factura de servicios que no tengo contratados.

Estoy en un establecimiento de Vodafone para que me lo expliquen de nuevo, porque ya me aseguró que no tenía nada contratado.

Primero coges un numerito, te hacen esperar 30 minutos.

Cuando te toca y se enteran del tema, te llevan a la trastienda, fuera de la mirada de los posibles clientes, y allí te cuentan que te van a dar cita para dentro de una semana. Ole.

El pobre hombre que aguanta los chaparrones de los clientes insatisfechos finalmente hace un gesto y me cancela los servicios que aún les constan como que he pedido la baja hace más de un mes pero que aún no los han dado de baja.

Pasan los días y me llaman de Vodafone para decirme lo que ya sé, que la baja la pedí y aún no la han "podido" hacer efectiva por "problemas con el sistema". Como si eso fuera problema mío. Eso sí: el sistema de facturación les va como un rayo.

Me aseguran que no generarán mas facturas y que me harán un abono por lo que me han cobrado injustificadamente.

A día de hoy aún no he visto el abono, pero me he asegurado de cancelar la domiciliciación.

Sorprendentemente me ha llegado un aviso de que tengo una nueva factura de cero euros en la App de Vodafone. Fascinante.

Creo que no se puede ser más incompetente, ni en la gestión de la empresa ni de los clientes.

Desde luego, para mí que no cuente Vodafone para nada más que para airear cómo tratan a sus clientes. Porque no quiero nada más de Vodafone, ni regalado.

Atresmedia eleva los anuncios de molestia a detestables.

La publicidad, bien gestionada, consigue que quien tienen una necesidad descubra quien le vende satisfacerla.

Pero los anuncios indiscriminados llegan a ser molestos, muy molestos. Y en las televisiones y radios no se enteran de esto. No se hacen una idea de la mala imagen que generan a las marcas anunciadas.

Atresmedia, la web de contenidos audiovisuales de Antena 3 y La Sexta, lo ha llevado todavía más allá, algo que parecía imposible.

Atresmedia nos "regala" anuncios indiscriminados, y repetidos, antes de acceder a las emisiones en directo y la marca de cerveza Ambar ha insertado un anuncio en esa web donde preguntan "¿Hay que ser mayor de edad para beber cerveza? Sí/No". Y lo novedoso es que hasta que no seleccionas una respuesta, no continúa el anuncio ni accedes a la emisión.

Glorioso. Son unos cracks, tanto los/las de de Atresmedia como los/las de Ambar. Un sonoro aplauso por hacer de los anuncios algo aún más detestable.

Vodafone y las llamaditas de publicidad

Vodafone, compañía con la que tengo la conexión a Internet, no se entera.

Ni se entera de que ya soy cliente, no que no debe molestar a sus clientes, ni tampoco a sus posibles clientes.

Hace dos días recibí una de esas llamaditas de Vodafone. Ni siquiera sabían mi nombre.

Al decirles que de donde habían sacado mis datos me contaron un rollo que si de fuentes públicas (falso) y cuando les mencioné que si me opongo a seguir recibiendo llamadas en esa misma conversación deben dejar de hacerlo (así están obligados). Ma moza que llamaba me dice que, claro, como son muchos compañeros... Ni la dejé terminar para decirle que ese no era mi problema y que ya se lo explicaría a la Agencia de Protección de Datos.

Muy pizpireta, la mujer me dice que tienen mi número por azar, eligiendo nueve cifras al azar, pero que no tienen a quién pertenece.

Muy rebien, señores de Vodafone: su técnica comercial es sencillamente brillante, ya no por los posibles clientes a los que van a molestar, si no sobretodo por los clientes que van a perder si siguen tocándonos las narices.

Cómo arruinar un proyecto con un correo: CityPaq

Con el auge de las compras por Internet la recepción de paquetes se convierte en un infierno gracias a la incompetencia de las empresas de paquetería, que se empeñan en entregarlos cuando no estás en tu domicilio.

Algunas de estas empresas, como SEUR, permiten elegir como destino un comercio cercano, pudiéndolo recoger cuando mejor te vaya.

Otras, como DHL, ni te dejan nota de aviso y te hacen recogerlo en algún almacén de un polígono industrial que está a tomar por culo. Un gran aplauso para DHL, de la que aún espero contestación a la queja que les hice.

Y luego tenemos buenas iniciativas como la de Correos: CityPaq.

Con CityPaq eliges como dirección de entrega uno de los armarios que disponen, pudiendo recoger tu paquete a la hora que mejor te convenga.

Hasta ahí muy bien.

El problema es cuando Correos te envía un e-mail con publicidad de una cadena de perfumerías con un descuento si usas CityPaq.
En el e-mail no solo no te puedes dar de baja de ese tipo de correos sino que además tienes que enviarles una carta postal para darte de baja completamente y ejercer los derechos que te otorga la ley de protección de datos.
Ya traté la infamia de este tema en otro post.

¿Solución? Marcar como SPAM los e-mails de CityPaq, asi que tampoco recibiría ninguno que me avise de la llegada de un paquete.

Enhorabuena al genio comercial de CityPaq que ideó la gran estrategia: con un solo e-mail ha conseguido que no use su servicio y ha tirado por la borda el trabajo a pie de calle de todos esos sufridos comerciales que tanto esfuerzo y tiempo invirtieron en convencerme para usarlo.

Un fuerte aplauso para el director de marketing de Correos.