Vodafone: reclamando una factura por servicios que no tengo contratados
Atresmedia eleva los anuncios de molestia a detestables.
Pero los anuncios indiscriminados llegan a ser molestos, muy molestos. Y en las televisiones y radios no se enteran de esto. No se hacen una idea de la mala imagen que generan a las marcas anunciadas.
Atresmedia, la web de contenidos audiovisuales de Antena 3 y La Sexta, lo ha llevado todavía más allá, algo que parecía imposible.
Atresmedia nos "regala" anuncios indiscriminados, y repetidos, antes de acceder a las emisiones en directo y la marca de cerveza Ambar ha insertado un anuncio en esa web donde preguntan "¿Hay que ser mayor de edad para beber cerveza? Sí/No". Y lo novedoso es que hasta que no seleccionas una respuesta, no continúa el anuncio ni accedes a la emisión.
Glorioso. Son unos cracks, tanto los/las de de Atresmedia como los/las de Ambar. Un sonoro aplauso por hacer de los anuncios algo aún más detestable.
Vodafone y las llamaditas de publicidad
Vodafone, compañía con la que tengo la conexión a Internet, no se entera.
Ni se entera de que ya soy cliente, no que no debe molestar a sus clientes, ni tampoco a sus posibles clientes.
Hace dos días recibí una de esas llamaditas de Vodafone. Ni siquiera sabían mi nombre.
Al decirles que de donde habían sacado mis datos me contaron un rollo que si de fuentes públicas (falso) y cuando les mencioné que si me opongo a seguir recibiendo llamadas en esa misma conversación deben dejar de hacerlo (así están obligados). Ma moza que llamaba me dice que, claro, como son muchos compañeros... Ni la dejé terminar para decirle que ese no era mi problema y que ya se lo explicaría a la Agencia de Protección de Datos.
Muy pizpireta, la mujer me dice que tienen mi número por azar, eligiendo nueve cifras al azar, pero que no tienen a quién pertenece.
Muy rebien, señores de Vodafone: su técnica comercial es sencillamente brillante, ya no por los posibles clientes a los que van a molestar, si no sobretodo por los clientes que van a perder si siguen tocándonos las narices.
Cómo arruinar un proyecto con un correo: CityPaq
Con el auge de las compras por Internet la recepción de paquetes se convierte en un infierno gracias a la incompetencia de las empresas de paquetería, que se empeñan en entregarlos cuando no estás en tu domicilio.
Algunas de estas empresas, como SEUR, permiten elegir como destino un comercio cercano, pudiéndolo recoger cuando mejor te vaya.
Otras, como DHL, ni te dejan nota de aviso y te hacen recogerlo en algún almacén de un polígono industrial que está a tomar por culo. Un gran aplauso para DHL, de la que aún espero contestación a la queja que les hice.
Y luego tenemos buenas iniciativas como la de Correos: CityPaq.
Con CityPaq eliges como dirección de entrega uno de los armarios que disponen, pudiendo recoger tu paquete a la hora que mejor te convenga.
Hasta ahí muy bien.
El problema es cuando Correos te envía un e-mail con publicidad de una cadena de perfumerías con un descuento si usas CityPaq.
En el e-mail no solo no te puedes dar de baja de ese tipo de correos sino que además tienes que enviarles una carta postal para darte de baja completamente y ejercer los derechos que te otorga la ley de protección de datos.
Ya traté la infamia de este tema en otro post.
¿Solución? Marcar como SPAM los e-mails de CityPaq, asi que tampoco recibiría ninguno que me avise de la llegada de un paquete.
Enhorabuena al genio comercial de CityPaq que ideó la gran estrategia: con un solo e-mail ha conseguido que no use su servicio y ha tirado por la borda el trabajo a pie de calle de todos esos sufridos comerciales que tanto esfuerzo y tiempo invirtieron en convencerme para usarlo.
Un fuerte aplauso para el director de marketing de Correos.