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Vodafone: reclamando una factura por servicios que no tengo contratados

Lo de Vodafone parecía insuperable, pero lo han conseguido: me han hecho una factura de servicios que no tengo contratados.

Estoy en un establecimiento de Vodafone para que me lo expliquen de nuevo, porque ya me aseguró que no tenía nada contratado.

Primero coges un numerito, te hacen esperar 30 minutos.

Cuando te toca y se enteran del tema, te llevan a la trastienda, fuera de la mirada de los posibles clientes, y allí te cuentan que te van a dar cita para dentro de una semana. Ole.

El pobre hombre que aguanta los chaparrones de los clientes insatisfechos finalmente hace un gesto y me cancela los servicios que aún les constan como que he pedido la baja hace más de un mes pero que aún no los han dado de baja.

Pasan los días y me llaman de Vodafone para decirme lo que ya sé, que la baja la pedí y aún no la han "podido" hacer efectiva por "problemas con el sistema". Como si eso fuera problema mío. Eso sí: el sistema de facturación les va como un rayo.

Me aseguran que no generarán mas facturas y que me harán un abono por lo que me han cobrado injustificadamente.

A día de hoy aún no he visto el abono, pero me he asegurado de cancelar la domiciliciación.

Sorprendentemente me ha llegado un aviso de que tengo una nueva factura de cero euros en la App de Vodafone. Fascinante.

Creo que no se puede ser más incompetente, ni en la gestión de la empresa ni de los clientes.

Desde luego, para mí que no cuente Vodafone para nada más que para airear cómo tratan a sus clientes. Porque no quiero nada más de Vodafone, ni regalado.

El servicio de Vodafone (antes Ono)

Pues nada, que caen cuatro gotas y deja de funcionar Internet. Lo que se dice, una infraestructura robusta.

Y no solo eso. Vodafone pone a tu disposición una App con la que entretenerte, cuando no falla ella solita, y que les comuniques la incidencia que cinco horas más tarde aún sigue y ni rastro de la llamada prometida por la aplicación.

Mejor aún: les llamas cinco horas despues (CINCO HORAZAS) y un contestador te dice que ya saben (so cliente pesado de los cojones)  que tienes una incidencia y que en cuatro horas (CUATRO HORAZAS MÁS) te enviarán un SMS con la resolución.

Pues que va a haber una llamada está muy claro, en un extremo Vodafone y yo en el otro, pero igual soy yo quien la hace y para darme de baja.

Porque ya van dos en dos meses. Y anda quw.son rápidos. Glorioso el servicio.

Pero es que además tienen el recochineo de llamarte para una encuesta de satisfacción: cero de diez.

Actualización:
Al día siguiente, sigue sin funcionar el acceso a Internet. Llamo de nuevo a Vodafone y me dicen que pueden tardar entre 24 y 72 horas: casi nada.

Al mediodía veo que la lucecita de conexión está encendida pero la WIFI sigue sin funcionar.
Cansado ya, me conecto con un cable a router y sorpresa: Vodafone ha tenido el detallazo de resetearlo, poniendo la contraseña de fábrica (un 10 en seguridad) y han puesto la configuración que les ha dado la gana, y sin avisar.
Porque yo no tengo nada mejor que hacer que configurar de nuevo el router.

En resumen: unos campeones.

Lo que no debe hacer un camarero

Un camarero es el intermediario entre la cocina y la mesa, procurando que los comensales tengan lo que necesitan.

Si en la espera para pagar utilizas una mesa con el mantel limpio para liar un cigarrillo, procurando no ensuciar, es normal que el camarero te indique que está limpia, haciéndote ver que les vas a dar más trabajo. Hasta aquí bien, pero no puede quedarse ahí.

El camarero, si ve que un comensal hace algo incorrecto, debe llamarle la atención. Pero si el comensal no ha tenido otra opción mejor, el camarero debería proponerle una solución aceptable. Si no lo hace, la cosa queda en un "no puede y punto" lo cual deja pocas ganas de volver.

No me refiero a obviedades como que un comensal baile encima de la mesa y el camarero le diga que puede bailar en el suelo: no.

Llevando la situación al extremo, sería como si te cagas encima (que a todo el mundo le gusta cagar en su casa), y más aún si es así de suelto) y el camarero, en lugar de comprender tu necesidad en ese momento y ayudarte, se limita a decirte que no se puede cagar en el restaurante.

He encontrado personas con un trabajo bastante más desagradable y que requiere menos cualificación que han estado prestas a ayudar sin ni siquiera pedirlo.

Está es la razón por la que no volveré al restaurante La Tagliatella de Glorias, en Barcelona.

Y lo lamento por el resto de trabajadores de ese restaurante concreto, pero un mal camarero no tiene perdón de Dios.

DHL: ¡mal, mal, mal!

Hace unos días encontré en mi buzón una nota de DHL, que había intentado entregar un paquete, y daban un número de teléfono, un 902: mal.

Busco el equivalente sin 900 y llamo: menús lentos, teleoperadores excesivamente amables con tal de alargar la llamada: mal.

Me indican que llevarán el paquete a una oficina de mi ciudad y que podré recogerlo al día siguiente, a cualquier hora dentro de su horario. Voy y me dicen que aún no tienen el paquete: mal.

Movistar cobra por el contestador automático: piedras en su tejado

La incompetencia de los directivos de muchas empresas, en especial las de telecomunicaciones está llegando a un un extremo que se adentra en la esquizofrenia.

Movistar cobra por el servicio de contestador automático en las llamadas. ¿Por qué?

Muy sencillo: cuando la llamadas nacionales tenían un coste por llamada a las empresas de telefonía les convenía que quien llamara estableciera comunicación, contigo o con el contestador. De esa forma cobraba una llamada aunque tú no pudieras atenderla. Todos salíamos ganando: la empresa cobra una llamada y a tú te enteras de lo que te querían comunicar.

Lo mismo con la llamada en espera: la compañía podía cobrar por dos llamadas aunque tú sólo pudieras estar hablando con una a la vez.

Pero resulta que ahora, con las tarifas planas, ya no les resulta rentable, así que en lugar de buscar cómo ofrecerte algo que necesites, te empiezan a cobrar por cosas que antes eran un regalo, de conveniencia, pero un regalo.

El resultado es que servicio que antes era gratuito y ahora me quieren cobrar, es un servicio que doy de baja. Así de claro.

Y que sigan así, que sigan. Luego se quejarán de Whatsapp, Viber o Skype. Qué ascazo, de verdad. Menudos estrategas.

Mis aventuras con Ono

Ya emerdado en domingo con las comañías de telefonía me decido a saber por qué no aparece en mi teléfono fijo el número del que llama y siempre aparece "llamada".

Llamo al 1400 y oigo una locución con ofertas y que si mi llamada es para otro tema, que espere. Espero y lo que vuelve a sonar es exactamente la misma locución. Me espero de nuevo, no vaya a ser que la hubiera entendido mal y esta vez presto especial atención. Vuelvo a esperar y la locución se repite. Y podría haber estado oyendo la misma locución hasta cumplir los setenta: hay que ser muy inútil, y en el teléfono de atención al cliente.

Elijo una de las opciones comerciales y le explico a la chica que me atiende que no quiero nada comercial, pero que no me ha quedado otra opción y que si puede pasarme con la persona adecuada para el problema.

Me dice que si he hablado con mi técnico de fijo, le digo que no, que he llamado al teléfono de atención al cliente. Me dice que no pasa nada y que ella misma me pasa con él.

Me pasan con un muchacho, le explico el problema y que según había encontrado en los foros de Ono, es algo que ya viene activado por defecto.
El muchacho me responde que no, que es un servicio que se activa a demanda del cliente y que hace dos meses pasó a ser un servicio "premium" que cuesta un euro al mes.

Le pregunto si está de coña y me responde que no.

Le digo digo que quiero hacer un queja y me pasan con alguien, pero sólo se oye ruido de oficina de fondo y alguien tecleando. Y por mis cojones me espero diciendo "¿hola? ¿hola? ¿hay algún ser vivo al otro lado?" durante un buen rato largo.

Y finalmente cuelgo y vuelvo a llamar, afortunadamente esta vez aparece otra locución y me atiende una chica que me confirma que el servicio pasó a ser de pago hace dos meses y del coste.

Me dice que toma nota de la queja.

¿Y mi número de queja que acredita que la he realizado? Le insisto en que quiero hacer la queja y que quiero dejar constancia en ella de que ya me di de baja del servicio móvil por otros problemas y que sólo necesito tener un par de problemas más con el fijo para darme de baja también de él. La chica me dice que espere un momento que tiene que consultar con su supervisor.

La muchacha me dice que su supervisor le autoriza a hacerme un descuento por el importe del servicio de identificador de llamada durante los próximos doce meses, a lo que le contesto que no, que lo que quiero es hacer la queja y tengo que pedirle expresamente que me dé el número.

Es una vergüenza. Empiezo a pensar que no se trata de Movistar, Jazztel, Orange u Ono, sino que todas las compañías de telefonía nos tratan de gilipollas.

¿Lo siguiente qué será? ¿cobrar por la identificación de llamada también en los móviles?

Adios, Google Reader

Google ha decidido cerrar el servicio Google Reader.

Para quien no sepa qué es, se trata de un servicio que permite centralizar la lectura de las webs y blogs a los que nos hemos suscrito, lo cual es muchísimo más práctico que tener que ir web a web cada día para ver si han publicado algo nuevo.
El cierre ha causado un cierto alboroto hasta el punto que Google está recogiendo opiniones de por qué está molestando tanto su cierre, no porque piensen reconsiderar su decisión, sino para tenerlo en cuenta en nuevos servicios. Ingénuos.

Esta situación no tiene nada que ver con otros servicios que Google ya cerró, como por ejemplo Google Wave, que ya estaba muerto poco después de su lanzamiento y luego explicaré por qué, en mi opinión.
En cambio Google Reader es un tipo de servicio que aún se utiliza tanto que sólo hay que mirar la cantidad de alternativas que existen. Mi opción. de momento, ha sido "The old Reader", que es muy parecido a Google Reader y hace lo que tiene hacer, sin más florituras.

Premio del día: Microsoft y el servicio de indexado

Es una mina Microsoft. Una mina de sistemas para tocar las narices.
Hace tiempo, ya cansado de no poder extraer discos USB porque misteriosamente Windows estaba haciendo algo con ellos, entre otras cosas que algunas aún me sigo preguntando cuáles son, y de que al utilizar mi ordenador, de repente, todo empieza a ir como el culo porque Windows... está indexando el contenido del disco duro...

Solución: a tomar viendo el servicio de indexado. Servicio desahabilitado y muerto el servicio muerta la rabia.

Pero no. Por si acaso, Microsoft tiene la delicadeza de mostrarte esto:


¡Vaya! Ahora resulta que las búsquedas se podrían hacer más rápidas si el servicio de indexado estuviese ejecutándose y enlentenciendo el equipo hasta la desesperación.

No, no es que yo sea quisquilloso. No soy el primero al que le toca esto las narices. Para cambiar el logo sí tienen tiempo y recursos, pero para centrarse en lo que tienen que centrarse no.

Y no puede desactivarse el molesto mensajito.

Felicidades Microsoft: una vez más lo han conseguido.