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Huawei y el tiro en el pie de Donald Trump

Así que la liberalización del mercado en China ahora resulta ser un peligro para el propio mercado estadounidense: prohibamos comerciar con Huawei.

Y a Google no le queda más remedio que acatar lo que ordena el gobierno del país donde reside, lo cual le va fatal.

Porque Google está disfrutando de un idílico monopolio, por la cantidad de sitios donde pone sus productos y en general la calidad de los mismos.

Estados Unidos está forzando a Huawei a emanciparse de Google, pudiendo llegar a construir su propio monopolio con el que competir directamente con Google, al menos en los móviles.

Así que Donald Trump se acaba de disparar en un pie. Prueba de ello es que da a Huawei una prórroga de tres meses, pero ¿una prórroga para qué, cuando no se ha aportado ninguna prueba de lo que se acusa a esta compañía? Pues para presionar con "no lo estamos haciendo pero lo vamos a hacer".

Básicamente Estados Unidos se ha dado un tiro en un pie y amenaza con dispararse en el otro. Brillante estrategia. Igual después amenaza con no respirar.

Android Pie y Google por mal camino

Ayer se actualizó mi teléfono móvil a Android Pie, la última versión del sistema operativo de Google para dispositivos móviles.
Y, ¡oh!, aparece en algunas aplicaciones una advertencia de que la App (la forma "guau" de llamar a una aplicación) está diseñada para una versión anterior y que igual tiene algunos problemillas.
Y los desarrolladores a caballo de los cambios que se le antojen a Google.
Programar una aplicación requiere tiempo y esfuerzo, y a Google parece que eso le trae sin cuidado, el mismo cuidado que debería tener con los que son sus clientes.
Porque un desarrollador, no solo programa la aplicación sino que enriquece ese espacio de comercio y publicidad de donde Google obtiene cuantiosos beneficios.
Pero Google ha optado por el camino corto: "Yo lo cambio y ya se apañarán los desarrolladores.". Mal. Muy mal.
La mayor diferencia que he encontrado como usuario es que ahora el reloj está a la izquierda, el control del volumen ahora está en vertical y el ya típico cambio de colorines en los iconos, para que te vayas perdiendo si ya estabas familiarizado con los anteriores.
Porque Google, entre otras empresas que desarrollan software, parecen ignorar cual es la función de los iconos: la identificación rápida de elementos por su imagen y no por un texto. Y cambiando la imagen de los iconos echan por tierra su utilidad.

Y Google arregló Chomecast (a medias)

El Chomecast de Google no mostraba en el modo ambiente las fotografías personales. Y lo han arreglado.

En el modo ambiente se pueden mostrar algunos datos, como la temperatura o el tiempo, y aunque se pueden desactivar, lo que sigue apareciendo en las fotografías es un suave degradado oscuro en la parte inferior bastante molesto.

A ver si quieren quitarlo y cuándo.

"notch" y otras mierdas de diseño

Huawei presenta un teléfono móvil que tiene un agujero en la pantalla en lugar del notch.

Apple, que tiene cierto prestigio en lo que a diseño se refiere, decidió que podíamos tener un poquito más de pantalla y ésta se extendía por los lados de la cámara y el auricular del móvil.
Las ventajas eran muy pocas y el embrollo para fabricar la tontería no era poco, pero siguió adelante con la pirueta.
Y Google se subió al carro.

Hasta hubo algún fabricante que mencionó un notch en la parte inferior y hasta uno arriba y otro abajo. ¿Quién ofrece la mayor mierda?

Ahora Huawei eleva la mierda a suprema poniendo la cámara en un agujero en la pantalla. ¿Nadie se ha preguntado dónde va a poner el auricular?

Y de mierda en mierda los diseñadores embarcan a los consumidores en supuestas modas de más quedudosa utilidad.

Y no solo a los consumidores: también a los programadores, que deben dar "soporte" a estas mierdas el el software.

Para colmo son efímeras, porque la realidad acaba con ellas de un mazazo en poco tiempo.

Otra mierda de diseño es la moda de los colorines planos que hace furor en Android: un simple mensaje al usuario, que se compone de título, mensaje y botones, se le presentan en un vergonzoso cuadradote blanco y liso en el que hay que adivinar qué es cada cosa. Por no hablar de las opciones desplegables, que únicamente se intuyen por un minúsculo triangulito lateral.

Llamar imbécil, cretino o retrasado al diseñador y a quien le dio la razón es quedarse muy corto en su definición.

Otra mierda épica es la moda impuesta por las cosas redonditas. Google decidió que la miniatura de tu imagen quedaba muchísimo mejor si era un redondel que no en el práctico y útil cuadrado de toda la vida.
Porque un círculo es más complicado, no facilita nada, quita espacio a la fotografía y no ahorra ningún espacio que se pueda utilizar para nada más.

Y no solo en las miniaturas. Google nos ha metido a puñetazos lo redondito hasta en los iconos. Debieron pensar que un circulito era mucho más chulo y que había que hacer cambios para que los usuarios notásemos alguna evolución, aunque fuese hacia atrás, para justificar algo: aún no sé qué.

Las redondeces han llegado también a los campos de entrada de datos en la página de búsqueda de Google y en Gmail. Cambiar por cambiar, porque no aportan nada de nada.

Un éxito sonado en la historia del diseño y la usabilidad.

Otras vergüenzas en la historia del diseño han sido obra de Microsoft: el ribbon de opciones en Office (y la eliminación de los genialmente prácticos menús), la brillante idea de quitar el botón de inicio, hacer que Microsoft Outlook ignore del estilo de ventanas configurado en Windows para meternos el de Windows XP (o una aberración similitar), y un largo largo etcétera.

Con todo esto se te va la mano hacia el guante de béisbol más cercano para comenzar una abundante y generosa sesión de guantazos mientras la mirada busca a los diseñadores responsables.

Lejos quedan los diseños históricos y funcionales de Braun.

Android: funcionalidades a puñetazos

En Google siguen las cosas tomando un rumbo nada apetecible.

Hoy me he encontrado en las alarmas un mensaje de que puedo despertarme con mi música preferida de Spotify.

Primero: no uso Spotify

Segundo: es de pago o te inflan a anuncios.

Tercero: ¿Por qué Spotify y no otro servicio? Como si no tuviera yo suficiente música en el móvil.

Cuarto: ¿Qué beneficio obtienen Google y Android integrando Spotify?

Google Fotos y la puta madre que los parió

Antes nada, perdón por el exabrupto.
"Perdón" como "entiende el contexto y el por qué".

Ayer compartí con otra persona una imagen desde "Descargas" de mi móvil. Vamos, lo típico.

Hoy me encuentro una notificación de Google Fotos de que la persona en cuestión ha visto la imagen que he compartido de "mi álbum de fotos".

¿En qué momento le he dicho yo a Google Fotos que comparta ningún album? En ninguno, pero Google te mete a puñetazos funcionalidades que no siquiera te pide permiso para activar. Mal, muy mal.

Y eso que ya desactivé de esa aplicación todas las opciones de compartir, copias y demás funciones que NO ME INTERESAN.

¿En qué momento le he dicho yo a Google que al enviar una foto intervenga Google Fotos? También en ninguno. Pero en Google hacen lo que les viene en gana.

Y en Google haciéndose los sordos.

Del lema "Don't be evil" ("No seas malvado") han pasado al "Me la sopla lo que te interese".

Pues nada, que sigan así y ya pondremos a prueba si se puede vivir sin productos de Google.

Cómo me va sin Google Chrome en móvil

Hace ya un tiempo que decidí dejar de usar Google Chrome en el móvil por la incompetencia de Google en atajar la reproducción automática de vídeos, y mira que es sencillo.

Elegí AdBlock Browser, para más desgracia de Google, ya que no solo ya no tengo que soportar como una página detiene el reproductor de música para comenzar a reproducir un vídeo mientras consume mi cuota de datos. Además ya no veo anuncios.

No me importa ver anuncios relevantes, señores/as de Google, pero lo de los vídeos es inaceptable.

¿Cómo me ha ido? AdBlock Browser está basado en Firefox y no siempre funciona tan bien como Chrome, pero merece la pena.

Y tres. Se acabó: dejo de usar Google Chrome en mi móvil

Mira que es sencillo,de verdad, pero Google insiste en reproducir vídeos automáticamente en los móviles, consumiendo mi cuota de datos y mi paciencia.

Y hoy ha llegado el día de decir "basta": dejo de usar Google Chrome y usaré cualquier otro navegador que si permita no reproducir automáticamente los vídeos.

Google y el ejército de Estados Unidos

Pues resulta que Google tiene un proyecto con el ejército de Estados Unidos, aquí otro artículo en castellano.
Parecen que el lema de Google (Don't be evil) no se aplica cuando hay dinerete de por medio.
Dejar de usar los productos de Google me iba provocar más trabajo, pero Google debe recordar que podemos prescindir de sus servicios si su ética se desvía. No debería olvidarlo, por muy grande que sea la empresa. Otras más grandes han caído en desgracia por decisiones equivocadas.
Los trabajadores de Google ya se muestran en contra de la colaboración con ningún ejército, pero de momento loa directivos de Google están haciéndose los sordos.
Pues nada, que sigan así y ya veremos lo que tardó en dejar de usar Gmail, Google Drive, Blogger, el buscador, Google Keep, Google Calendar, Google Maps, Google Play y Google Chrome.
Me iba a costar, pero mi empeño, si siguen así, será firme.

Alexa, la asistente "inteligente" de Amazon, se ríe sola

Los cacharros asistentes como Alexa, de Amazon, o Echo, de Google, no me parece que sean útiles actualmente.

Como cuando llaman "teléfono inteligente" a cualquier teléfono solo porque es capaz de hacer más cosas a parte de llamadas. A cualquier cosa le ponen el adjetivo inteligente y a venderlo como rosquillas.

Por si no fuera poco tener en chisme sin demasiada utilidad, además escuchan permanentemente, se supone que a la espera órdenes, pero siendo per-fec-tos para otras actividades estatales de poco o ningún amparo legal y nula ética.

La guasa empieza en cuanto uno de ellos comienza no solo a incumplir las órdenes sino a insistir en hacer lo contrario o a reír sin mediación alguna.

Bonitos trastos. Sí.

Cuando las empresas hacen lo que les da la gana

Una vez más han pillado a una empresa haciendo de Dios y pasándose las leyes y su propia política por la entrepierna: Google ha estado recopilando información de la ubicación de móviles con Android, incluso aunque lo hubieras desactivado.

Lo de Google, para colmo, contradice su lema "Don't be evil" ("No seas malvado"), su obligatoria política en Android de no recopilar información de los usuarios sin su permiso y que los publicadores de aplicaciones dejen clara su política de privacidad de datos.

Lo que me hace llorar de risa no es la excusa que ha dado Google para justificar el hecho, si no que hayan dado una excusa.

Google establece unas normas que se saltan ellos mismos a la torera. ¿Y pelillos a la mar?

Google ha hecho muchísimas cosas bien pero comienza a hacer algunas terriblemente mal.

¿Y los auriculares?

De vez en cuando algún o alguna lumbrera toma una decisión, como la de quitar el conector de los auriculares en sus móviles.

Es el caso de Apple y Google.

Pero parece que ninguna de estas dos empresas tiene en cuenta algunos detalles ni cómo no han triunfado ni los ratones ni los teclados inalámbricos. Por algo será.

Un cable es un engorro: en esto no creo que haya discusión.

La pregunta es si es menos engorroso usar baterías que hay que recargar cada día y que habrá que sustituir cuando dejen de funcionar, porque las baterías no son eternas, y para colmo algunos fabricantes ni siquiera lo prevén o cuando lo hacen es pasando por su servicio técnico y con una bonita factura por los servicios prestados.
Y la respuesta es claramente "no": no es mejor.

Los mandos a distancia pueden usar las mismas pilas durante años. Las baterías de los auriculares inalámbricos hay que cargarlas cada día.

No merece la pena, pero aquellas lumbreras insisten, y lo hacen no por mejorar tu vida sino sus ventas: siguen con el "¡Consume! ¡Consume!" porque no son incapaces de hacer productos realmente útiles.

El día que tenga que comprar un nuevo móvil será uno con conector de auriculares.

Ahí lo dejo para las empresas que fabrican móviles.

Google Maps: erre que erre

Tengo el historial de ubicaciones desactivado, me di de baja de la contribución de reseñas y aún así Google Maps insiste en preguntarme qué tal es alguno de los sitios en los que he estado.

¿Qué es lo que Google no entiende de que no quiero que tengan dónde he estado?

Con Google hemos topado. Algún día tenía que pasar. Mal vamos, Larry y Sergei.

Botón de Inicio: Apple ya lo sabía

Cuando Apple creó el iPhone ya sabía que poner un botón de Inicio físico en el teléfono era necesario: todos sabemos lo irritante que es pulsar un botón en la pantalla y que no responda con fluidez.

Mi teléfono BQ no tiene botón físico y hace precisamente eso: con frecuencia no responde.

Para colmo, si lo pulsas varias veces, se abre el buscador de Google. O sea, no solo no le da tiempo a responder y hacer lo que debe sino que además hace otra cosa.
La conclusión es que pierdes el tiempo.

Todo esto sucede cuando el software no tiene en cuenta la capacidad del dispositivo donde debe ejecutarse.

Google sigue haciendo Android cada vez más grande, con funciones que inicialmente no existían, sin tener en cuenta qué repercusión tendrán en los dispositivos donde se ejecutarán. Bravo.

Todo esto confirma mi decisión de no volver a actualizar mi móvil. Luego se quejarán de que los usuarios no somos conscientes del peligro de no actualizarlos, no importa lo mal que esas actualizaciones los dejen. Ole y ole.

Ya doy por hecho que la información que introduzco en el móvil no está segura.

Más maravillas de la última actualización

Entre las últimas "mejoras" incluidas en las últimas actualizaciones que instalé estan que el corrector se toma su tiempo para iniciarse.

Tú comienzas a escribir y...sugerencias, cero.
Solo al cabo de un rato comienzan a aparecer.

Todo esto sin entrar en detalles cómo que las aplicaciones se atascan, el teclado aparece tarde y las aplicaciones en segundo plano se cierran cuando les viene en gana.

Unas grandísimas mejoras que me animan a estar siempre deseoso de instalar cualquier nueva mierda.

Gracias, Google.

Grandes mierdas, S.A.

Estoy planteándome seriamente dejar de actualizar nada más en mi móvil, de verdad.

Mi última "alegría" ha sido ver como el nuevo teclado de Google no da una con el corrector (otra vez). Después de meses corrigiendo y corrigiendo, cuando ya parecía que atinaba, lo actualizan y otra ver a sufrirlo.
¿Dónde narices ha quedado eso de que "lo que introduce el usuario es sagrado"?

No solo eso. Google, en su afán últimamente desmesurado por estar en todas partes, solo se le ocurre meter en Google Keep un botoncito para hacer búsquedas, como si yo no hiciese ya clic en suficientes  sitios equivocados de la pantalla. Pues toma: uno más. Y como el puñetero botón del traductor que aparece al copiar un texto el Google Chrome. ¿Será por veces que le he dado sin querer?

Total: cada vez encuentro más ventajas a no actualizar nada. Porque las actualizaciones son principalmente en beneficio de la empresa y no del usuario.

¿Y la seguridad? Pero ¿qué seguridad? Entre que ya los programas vienen con agujeros de seguridad por los que pasa un camión, y no solucionan ni a la de tres con las actualizaciones, y el espionaje de gobiernos, ya estás jodido antes de empezar.

Eso sí: invariablemente tras cada actualización del firmware el móvil se atasca más y va más lento. Justo lo contrario de lo que debería ser.

Sí, creo que no actualizo nada más. Se acabó mi paciencia.

Sorpresa: Google sabe todo lo que consultas

Si entras en Google y buscas "sorpresa", el primer resultado es a una entrada de la Wikipedia.

Pero el enlace es este, un enlace a Google:
https://www.google.es/url?sa=t&source=web&rct=j&url=https://es.m.wikipedia.org/wiki/Sorpresa&ved=0ahUKEwjA1oPAlebPAhXDWRoKHe1BCXMQFghyMBU&usg=AFQjCNGJtQ9P43qEZb7Se0EsfOJakcPC3A&sig2=-wL-MgeScvFq3OQj5INg4A

El enlace real a los datos del resultado de la búsqueda es este otro:
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Sorpresa

En "Modo incógnito" el enlace es justo el real:
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Sorpresa

Así, cada vez que buscas algo en Google, no solo saben qué has buscado sino qué enlaces has visitado.

¿Te hace Google más tonto?

Vivan los artículos alarmistas como este (El Diario).

Artículos como este podemos verlos con más frecuencia de lo que que realmente sería lógico.

Son artículos en los ponen el grito el cielo ante nuevas herramientas.
Incluso se las califica de adicciones: adicción al móvil, al ordenador...

Nada respecto otras cosas más preocupantes, como por ejemplo esa necesidad de publicar tu mejor foto en Facebook con enfermiza frecuencia, la de publicar cualquier cosa que te llevas a la boca en Instagram, la de dar la paliza con docenas de fotos de tus vacaciones a grupos que tú mismo has creado en WhatsApp y de los que poca gente se sale por no llamarte pesado de los cojones, o la de tragarse Sálvame Deluxe en éxtasis. Lo de WhatsApp necesita un artículo a parte por su extensión.

Acceder a Google para buscar información es lo mismo que consultar un libro: exactamente igual. ¿Es menos fiable? No mucho más que un libro, pero todo depende de la fuente de la información, igual que con los libros.
¿Es malo consultar fuentes de información? Por supuesto que no: nadie nace sabiéndolo todo.

Pero a pesar de eso, los periódicos siguen alarmando a los catetos con artículos de ese tipo.

¿Tener luz por la noche es malo? Claramente no: te permite hacer actividades que de otra forma tendrías que hacer de día. Otra cosa es qué actividades. Pero demonizar la luz eléctrica, Google, los móviles o los ordenadores es de estúpidos. De estúpidos rematados.

En cambio no oigo ni leo nada sobre cómo tener ética, eficiencia, lógica, detección de mentiras y embustes o cómo crearse un criterio propio. Eso no interesa. A las personas se las controla mejor cuando están idiotizadas.

Google también la caga

Después de instalar la nueva actualización de Android he tenido la desagradable sorpresa de ver cómo la marca de "favorito" ha desaparecido de todas las canciones de mi móvil. Ahora tendré que volver a revisarlas todas de nuevo. Por tercera vez.

Sí: por tercera. Porque llueve sobre mojado.

Hace unos días, y a pesar de tener configurado Google Play para que no actualice automáticamente las aplicaciones, él solito se puso a actualizar las que le dio la gana, entre ellas Google Música. Al desinstalar la actualización, ¡oh, sorpresa!, habían desaparecido todas las puñetera marcas de favoritos.

Pero es que hay más: Google Música intenta conectarse con tu cuenta de Google y puedes llegar a ver un error de inicio de sesión si no tienes conexión de datos.

Todo esto sin entrar a valorar el desaguisado que tienen liado con la interfaz de la aplicación.

¡Bravo! Google ha conseguido que su aplicación me parezca tan mala como para buscar otra alternativa. Porque un simple reproductor no es tan complicado.