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Y la jugada le salió mal a Trump

Como se veía venir, la rabieta de Donald Trump y el veto a Huawei ya tiene el primer damnificado: Google.

Con sólo unas semanas de veto a Huawei ha conseguido que la compañía se embarque firmemente en ramificar la parte Open Source de Android en un nuevo sistema operativo (Harmony OS) y así no depender de Estados Unidos nunca más.

Esto implica que Google puede perder la tan alegre  posición privilegiada  que tiene de los sistemas operativos de dispositivos móviles.

Al final no será Donald Trump un infiltrado ruso, sino uno ruso-chino, encargado de hundir a los Estados Unidos.

Donald Trump, China, Huawei y cómo ser un bocazas

Que el veto de Trump a Huawei no iba a salir bien estaba cantado.

O bien Huawei se espabilaba, indepedizándose de Estados Unidos, o Estados Unidos daba marcha atrás.

En cualquier caso Estados Unidos salía perdíendo.

La bravuconada de Donald Trump no le sale gratis, porque la situación no es la que era antes: ahora Huawei, y China, saben a lo que están dispuestos en Estados Unidos y dudo que se queden de brazos cruzados hasta el siguiente ataque de histriónismo cuando las reglas del libre mercado no le convengan.

Huawei y el tiro en el pie de Donald Trump

Así que la liberalización del mercado en China ahora resulta ser un peligro para el propio mercado estadounidense: prohibamos comerciar con Huawei.

Y a Google no le queda más remedio que acatar lo que ordena el gobierno del país donde reside, lo cual le va fatal.

Porque Google está disfrutando de un idílico monopolio, por la cantidad de sitios donde pone sus productos y en general la calidad de los mismos.

Estados Unidos está forzando a Huawei a emanciparse de Google, pudiendo llegar a construir su propio monopolio con el que competir directamente con Google, al menos en los móviles.

Así que Donald Trump se acaba de disparar en un pie. Prueba de ello es que da a Huawei una prórroga de tres meses, pero ¿una prórroga para qué, cuando no se ha aportado ninguna prueba de lo que se acusa a esta compañía? Pues para presionar con "no lo estamos haciendo pero lo vamos a hacer".

Básicamente Estados Unidos se ha dado un tiro en un pie y amenaza con dispararse en el otro. Brillante estrategia. Igual después amenaza con no respirar.

"notch" y otras mierdas de diseño

Huawei presenta un teléfono móvil que tiene un agujero en la pantalla en lugar del notch.

Apple, que tiene cierto prestigio en lo que a diseño se refiere, decidió que podíamos tener un poquito más de pantalla y ésta se extendía por los lados de la cámara y el auricular del móvil.
Las ventajas eran muy pocas y el embrollo para fabricar la tontería no era poco, pero siguió adelante con la pirueta.
Y Google se subió al carro.

Hasta hubo algún fabricante que mencionó un notch en la parte inferior y hasta uno arriba y otro abajo. ¿Quién ofrece la mayor mierda?

Ahora Huawei eleva la mierda a suprema poniendo la cámara en un agujero en la pantalla. ¿Nadie se ha preguntado dónde va a poner el auricular?

Y de mierda en mierda los diseñadores embarcan a los consumidores en supuestas modas de más quedudosa utilidad.

Y no solo a los consumidores: también a los programadores, que deben dar "soporte" a estas mierdas el el software.

Para colmo son efímeras, porque la realidad acaba con ellas de un mazazo en poco tiempo.

Otra mierda de diseño es la moda de los colorines planos que hace furor en Android: un simple mensaje al usuario, que se compone de título, mensaje y botones, se le presentan en un vergonzoso cuadradote blanco y liso en el que hay que adivinar qué es cada cosa. Por no hablar de las opciones desplegables, que únicamente se intuyen por un minúsculo triangulito lateral.

Llamar imbécil, cretino o retrasado al diseñador y a quien le dio la razón es quedarse muy corto en su definición.

Otra mierda épica es la moda impuesta por las cosas redonditas. Google decidió que la miniatura de tu imagen quedaba muchísimo mejor si era un redondel que no en el práctico y útil cuadrado de toda la vida.
Porque un círculo es más complicado, no facilita nada, quita espacio a la fotografía y no ahorra ningún espacio que se pueda utilizar para nada más.

Y no solo en las miniaturas. Google nos ha metido a puñetazos lo redondito hasta en los iconos. Debieron pensar que un circulito era mucho más chulo y que había que hacer cambios para que los usuarios notásemos alguna evolución, aunque fuese hacia atrás, para justificar algo: aún no sé qué.

Las redondeces han llegado también a los campos de entrada de datos en la página de búsqueda de Google y en Gmail. Cambiar por cambiar, porque no aportan nada de nada.

Un éxito sonado en la historia del diseño y la usabilidad.

Otras vergüenzas en la historia del diseño han sido obra de Microsoft: el ribbon de opciones en Office (y la eliminación de los genialmente prácticos menús), la brillante idea de quitar el botón de inicio, hacer que Microsoft Outlook ignore del estilo de ventanas configurado en Windows para meternos el de Windows XP (o una aberración similitar), y un largo largo etcétera.

Con todo esto se te va la mano hacia el guante de béisbol más cercano para comenzar una abundante y generosa sesión de guantazos mientras la mirada busca a los diseñadores responsables.

Lejos quedan los diseños históricos y funcionales de Braun.