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Prácticas de dudosa legalidad en webs y la inconcreción de las leyes

Estaba leyendo este artículo sobre "patrones oscuros". Otro nombre "chic" para las malas prácticas en webs y Apps para dirigir sutilmente al usuario a comprar algo.

Técnicas más viejas que la tos, como "oferta de tiempo limitado" o el "Yo lo uso y me funciona".

En el artículo Manuela Battaglini comenta que la ley europea de 2018 del Reglamento General de Protección de Datos ya incluye conceptos como principios de transparencia, lealtad y licitud y se lamenta de que no menciona explícitamente los "patrones oscuros".

Querida Manuela, el código penal tampoco menciona una pata de jamón como arma homicida, pero eso no te librará de la cárcel si matas a alguien con una.

Se llama "centrarse en tonterías y no en lo sustancial".

Grandes mierdas, S.A.

Estoy planteándome seriamente dejar de actualizar nada más en mi móvil, de verdad.

Mi última "alegría" ha sido ver como el nuevo teclado de Google no da una con el corrector (otra vez). Después de meses corrigiendo y corrigiendo, cuando ya parecía que atinaba, lo actualizan y otra ver a sufrirlo.
¿Dónde narices ha quedado eso de que "lo que introduce el usuario es sagrado"?

No solo eso. Google, en su afán últimamente desmesurado por estar en todas partes, solo se le ocurre meter en Google Keep un botoncito para hacer búsquedas, como si yo no hiciese ya clic en suficientes  sitios equivocados de la pantalla. Pues toma: uno más. Y como el puñetero botón del traductor que aparece al copiar un texto el Google Chrome. ¿Será por veces que le he dado sin querer?

Total: cada vez encuentro más ventajas a no actualizar nada. Porque las actualizaciones son principalmente en beneficio de la empresa y no del usuario.

¿Y la seguridad? Pero ¿qué seguridad? Entre que ya los programas vienen con agujeros de seguridad por los que pasa un camión, y no solucionan ni a la de tres con las actualizaciones, y el espionaje de gobiernos, ya estás jodido antes de empezar.

Eso sí: invariablemente tras cada actualización del firmware el móvil se atasca más y va más lento. Justo lo contrario de lo que debería ser.

Sí, creo que no actualizo nada más. Se acabó mi paciencia.

Informática: los mismos errores una y otra vez

Dejando a parte lo de las pifias de Microsoft, en informática se cometen una y otra vez los mismos errores.

Otro ejemplo más son los iconos de las "App"'s, que son los"programas" de toda vida pero con un nuevo nombre más "chic", más "in", "cool", modernillo, para que los tontos se sientan especiales al instalar una.

Te instalas una App y te enchufa un icono en la pantalla de inicio. ¿Por qué?

El por qué es la solución que le dieron en Android a que la gente no las encontraba después de instalarlas.

¿Y por qué no las encontraban? Porque decidieron que mejor tener en una pantalla especial las que más uses.

¿Pero por qué? Porque les parecía muy complicado hacer que las tuvieras en un mismo sitio y pudieras ordenarlas como te viniera en gana. Así que tienes una pantalla de inicio que puedes ordenar y otra con todas las Apps pero que no puedes ordenar.

Con todo este cúmulo de "soluciones", cuando instalas una App, se añade a la pantalla de inicio, teniéndolas todas en los dos sitios, uno donde puedes ordenarlas y otro donde no. Bravo. Bravísimo.

Móviles, Apps, actualizaciones, obsolescencia programada, la incoherencia de todo junto y su puta madre.

Te compraste un móvil. Barato no sería si quieres que sea mínimamente rápido, que no parezca un huevo hortera, sin colores para daltónicos y que la batería le dure al menos un día.

Pasa el tiempo y si no se le ha roto la pantalla, recibes una actualización del sistema operativo. Las Apps se van actualizando solas.

En el caso de Samsung no recibirás ninguna más: es "su política". Y te la hacen llegar muchos meses después de que Google ya la haya enviado una a sus Nexus. Esto es consecuencia de la "adaptación" que Samsung hace al Android pelado de Google, donde aprovecha para meterte todo tipo de Apps que no vas a utilizar jamás y tampoco podrás quitar.

Y las actualizaciones de Google no son muy distintas: no garantiza que actualicen el sistema operativo (Android) tras 18 meses.

Eso sí, te amedrentan con lo peligrosísimo que es ir por ahí felizmente sin el móvil actualizado, como si de ti dependiera, cuando la cruda realidad es que el fábricante te ha abandonado a tu suerte. Una vez tienen tu dinero, poco les importa el producto que te han encalomado.

¿Te compras entonces otro móvil o los mandas a todos a la mierda?  A puntito estoy de esto último.

Todo esto es consecuencia de lo mal montado que está el tema de las actualizaciones de software.

Pero eso sí: un cargador universal con USB. Tiramos los teléfonos a pares pero nos sirve el mismo cargador. Muy ecológico, sí. Y la Unión Europea en la parra, como de costumbre.

Y quien me diga que cualquier teléfono móvil actual no puede actualizarse, risame da.
La realidad es que cualquier teléfono terminará por no funcionar correctamente si no para de engordar el sistema operativo con nuevas funciones y florituras que yo no he pedido pero el fábricante se empeña en meter.

Vamos a ver: ¿son tan incompetentes o nos toman por gilipollas como para que el primer Nexus o un iPhone 3G no pueda hacer una puñetera llamada sin poner en riesgo al usuario por los boquetes de seguridad? ¿Tan complicado es? No lo es. De verdad. Sólo hay que querer.

Pero a los fabricantes no les interesa. Lo que les interesa es que te compres un móvil cada dos años, lo necesites o no.

"Es que dejan de funcionar las aplicaciones". Claro, si no paran de cambiar el entorno en que deben funcionar éstas, es normal que dejen de funcionar. 
Y esta es otra lacra: los programadores de Apps tienen que modificar sus creaciones para que sigan funcionando después de que el fabricante del sistema operativo haya cambiado lo que le haya dado la gana.
Microsoft es un ejemplo de esto en cada versión de Windows, a pesar de cierta voluntad de hacer que las aplicaciones existentes funcionen en la nueva versión.
Google aún no ha aprendido esta lección.
Apple es la que lo lleva mejor, pero sólo en su sistema operativo para ordenadores, donde no tiene prácticamente ningún interés económico.

Y la solución es bien sencilla: cada versión de Android debería establecer unos límites de qué hace y qué no hace el móvil. Las actualizaciones únicamente deberían corregir errores de programación. Como mucho podrían incluir alguna inofensiva floritura que no sacrifique el rendimiento del dispositivo, y que sea desactivable.

Al iOS de Apple ya no lo menciono porque a esa empresa ya le va de maravilla que sus clientes quieran estar a la última y se gasten fortunas en cada compra de un terminal que dejará de funcionar a causa de las actualizaciones de software: fascinante.

Pantalla: bien grande, que se rompa pronto. Por eso no me vuelvo a comprar un móvil con una pantalla de más grande de 4,5 pulgadas. Si no puedo agacharme teniendo el móvil en el bolsillo del pantalón, no es un móvil. Punto.

Y es que el asunto de las actualizaciones tiene miga. Una tomadura de pelo de tal calibre sólo se produjo con el cártel de los fabricantes de bombillas, en que se pusieron de acuerdo para que se estropeasen al cabo de un numero determinado se horas, obligando al consumidor a comprar otra, cuando era perfectamente posible fabricarlas más duraderas.

Como esta el planeta, debería ser delito grave el fomento del consumo al tun-tun, la obsolescencia programada, el crecimiento económico sin otro fin que el consumo por el consumo.

Yo voy a tardar mucho tiempo en comprarme ningún otro dispositivo móvil. Palabrita.

Consejo gratis (y no solicitado): ¡Uh! Apps piratas para Android

En Internet se pueden encontrar aplicaciones piratas: versiones de pago que te puedes descargar gratis.

He comprobado como las versiones pirata suelen ser modificaciones de la App original, y no pinta bien.
Y lo digo con conocimiento de causa porque son Apps relativamente sencillas y bajo precio que he desarrollado yo.

Incluso he encontrado versiones piratas de Apps que son gratis en Google Play. Hay que ser temerario para instalar una App gratis pero que procede de un sitio desconocido en lugar de un sitio con garantías, como Google Play.

Pero aún así siguen circulando por Internet copias de estas Apps con troyanos.

Si instalas una aplicación desde un APK, revisa que la fuente es de confianza o puedes terminar con un bonito caballo de Troya en tu Android.


Otra perlita técnica de Samsung: volumen automático

Escuchar música a toda castaña es malo y más aún si es con auriculares. Esto lo debería saber cualquiera.
Samsung tiene una opción para ajustar automáticamente el volumen de su reproductor de música en función del volumen medio de cada canción. Muchas están grabadas con volumen bajo, canciones sutiles y delicadas, y otras más alto, las más enérgicas. Hasta ahí todo bien.
Además los teléfonos de Samsung con la versión "tuneada" de Android Lollipop muestran un mensaje de advertencia cuando subes el volumen del sonido a partir de cierto valor. Hasta ahí todo bien.
El problema surgió cuando un "genio" de Samsung "pensó" que la advertencia de volumen alto debía incluso aparecer cuando el teléfono está bloqueado. Y lo "bordó": ahora se me enciende el teléfono en el bolsillo.
Ese " tuneado" que le hace Samsung a Android solo lo hace cuando sale de fábrica y la única vez que te lo actualizará, la única actualización que recibirás, también "tuneada". Ni una más. Pero eso no impide que te intimiden con "actualízate" o no estarás protegido de los fallos de seguridad: se usa un argumento que luego ni ellos cumplen.
Las actualizaciones son aprovechadas por las compañías para meterte "sus programas" y sus metidas de pata, a parte de las actualizaciones de seguridad.
Samsung "tunea" sus versiones de Android con un montón de programas que ni necesito ni puedo desinstalar. Si su excusa es que esos programas son inseparables de su versión de Android,como decía Microsoft del Internet Explorer, entonces tienen un grave problema de modularidad: más incompetencia.
¿He dicho que mi próximo teléfono no será Samsung?

Cada 5 años reinventando la rueda: La alta improductividad de los cambios en sistemas.

Es patético pero así es. En informática hay la fea costumbre de tirarlo todo para volverlo a hacer entero. Es un reflejo del consumismo con el que azotan nuestros culos.

Eso de hacer las cosas bien no se estila. Y a veces no es por falta de tiempo sino al revés: alguien se toma todo el tiempo del mundo para hacer una mierda monumental.

La mayoría de los programas informáticos no hacen grandes virguerías: simplemente automatizan algo muy pesado de hacer, aunque no difícil.

La mayoría de la veces lo que una persona necesita para introducir datos en un programa es bastante común y se conoce perfectamente desde los años 80. Pero siempre hay alguien dispuesto a reinventarlo cometiendo los mismos errores del pasado si no peores.