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Botón de Inicio: Apple ya lo sabía

Cuando Apple creó el iPhone ya sabía que poner un botón de Inicio físico en el teléfono era necesario: todos sabemos lo irritante que es pulsar un botón en la pantalla y que no responda con fluidez.

Mi teléfono BQ no tiene botón físico y hace precisamente eso: con frecuencia no responde.

Para colmo, si lo pulsas varias veces, se abre el buscador de Google. O sea, no solo no le da tiempo a responder y hacer lo que debe sino que además hace otra cosa.
La conclusión es que pierdes el tiempo.

Todo esto sucede cuando el software no tiene en cuenta la capacidad del dispositivo donde debe ejecutarse.

Google sigue haciendo Android cada vez más grande, con funciones que inicialmente no existían, sin tener en cuenta qué repercusión tendrán en los dispositivos donde se ejecutarán. Bravo.

Todo esto confirma mi decisión de no volver a actualizar mi móvil. Luego se quejarán de que los usuarios no somos conscientes del peligro de no actualizarlos, no importa lo mal que esas actualizaciones los dejen. Ole y ole.

Ya doy por hecho que la información que introduzco en el móvil no está segura.

Más maravillas de la última actualización

Entre las últimas "mejoras" incluidas en las últimas actualizaciones que instalé estan que el corrector se toma su tiempo para iniciarse.

Tú comienzas a escribir y...sugerencias, cero.
Solo al cabo de un rato comienzan a aparecer.

Todo esto sin entrar en detalles cómo que las aplicaciones se atascan, el teclado aparece tarde y las aplicaciones en segundo plano se cierran cuando les viene en gana.

Unas grandísimas mejoras que me animan a estar siempre deseoso de instalar cualquier nueva mierda.

Gracias, Google.

Grandes mierdas, S.A.

Estoy planteándome seriamente dejar de actualizar nada más en mi móvil, de verdad.

Mi última "alegría" ha sido ver como el nuevo teclado de Google no da una con el corrector (otra vez). Después de meses corrigiendo y corrigiendo, cuando ya parecía que atinaba, lo actualizan y otra ver a sufrirlo.
¿Dónde narices ha quedado eso de que "lo que introduce el usuario es sagrado"?

No solo eso. Google, en su afán últimamente desmesurado por estar en todas partes, solo se le ocurre meter en Google Keep un botoncito para hacer búsquedas, como si yo no hiciese ya clic en suficientes  sitios equivocados de la pantalla. Pues toma: uno más. Y como el puñetero botón del traductor que aparece al copiar un texto el Google Chrome. ¿Será por veces que le he dado sin querer?

Total: cada vez encuentro más ventajas a no actualizar nada. Porque las actualizaciones son principalmente en beneficio de la empresa y no del usuario.

¿Y la seguridad? Pero ¿qué seguridad? Entre que ya los programas vienen con agujeros de seguridad por los que pasa un camión, y no solucionan ni a la de tres con las actualizaciones, y el espionaje de gobiernos, ya estás jodido antes de empezar.

Eso sí: invariablemente tras cada actualización del firmware el móvil se atasca más y va más lento. Justo lo contrario de lo que debería ser.

Sí, creo que no actualizo nada más. Se acabó mi paciencia.

Tenía que pasar: actualizaciones que dejan inservible el dispositivo

Si el control de calidad del software no es capaz de evitar que se publique cuando contiene errores, era cuestión de tiempo que las actualizaciones que corrigen esos errores también los tuvieran.

Ese es el principal motivo por el que se le da al usuario la decisión última de si instalarlas o no.

Apple ha inaugurado esta nueva vuelta de tuerca con una actualización de sus Apple Watch que los deja inservibles.

Da miedo, la verdad.

Imagina que Microsoft comete el mismo error y las actualizaciones fueran automáticas. El resultado sería que millones de ordenadores quedarían inservibles, al menos hasta que un técnico los reparase.

Viva el coste TCO (Total Cost Of Ownership, Coste total de Propiedad) que enarbolan las compañías como Microsoft para que te actualices a sus nuevas versiones.

Pero no te preocupes: seguro que la nueva versión de Windows es más "divertida, confiable y rápida".

Móviles, Apps, actualizaciones, obsolescencia programada, la incoherencia de todo junto y su puta madre.

Te compraste un móvil. Barato no sería si quieres que sea mínimamente rápido, que no parezca un huevo hortera, sin colores para daltónicos y que la batería le dure al menos un día.

Pasa el tiempo y si no se le ha roto la pantalla, recibes una actualización del sistema operativo. Las Apps se van actualizando solas.

En el caso de Samsung no recibirás ninguna más: es "su política". Y te la hacen llegar muchos meses después de que Google ya la haya enviado una a sus Nexus. Esto es consecuencia de la "adaptación" que Samsung hace al Android pelado de Google, donde aprovecha para meterte todo tipo de Apps que no vas a utilizar jamás y tampoco podrás quitar.

Y las actualizaciones de Google no son muy distintas: no garantiza que actualicen el sistema operativo (Android) tras 18 meses.

Eso sí, te amedrentan con lo peligrosísimo que es ir por ahí felizmente sin el móvil actualizado, como si de ti dependiera, cuando la cruda realidad es que el fábricante te ha abandonado a tu suerte. Una vez tienen tu dinero, poco les importa el producto que te han encalomado.

¿Te compras entonces otro móvil o los mandas a todos a la mierda?  A puntito estoy de esto último.

Todo esto es consecuencia de lo mal montado que está el tema de las actualizaciones de software.

Pero eso sí: un cargador universal con USB. Tiramos los teléfonos a pares pero nos sirve el mismo cargador. Muy ecológico, sí. Y la Unión Europea en la parra, como de costumbre.

Y quien me diga que cualquier teléfono móvil actual no puede actualizarse, risame da.
La realidad es que cualquier teléfono terminará por no funcionar correctamente si no para de engordar el sistema operativo con nuevas funciones y florituras que yo no he pedido pero el fábricante se empeña en meter.

Vamos a ver: ¿son tan incompetentes o nos toman por gilipollas como para que el primer Nexus o un iPhone 3G no pueda hacer una puñetera llamada sin poner en riesgo al usuario por los boquetes de seguridad? ¿Tan complicado es? No lo es. De verdad. Sólo hay que querer.

Pero a los fabricantes no les interesa. Lo que les interesa es que te compres un móvil cada dos años, lo necesites o no.

"Es que dejan de funcionar las aplicaciones". Claro, si no paran de cambiar el entorno en que deben funcionar éstas, es normal que dejen de funcionar. 
Y esta es otra lacra: los programadores de Apps tienen que modificar sus creaciones para que sigan funcionando después de que el fabricante del sistema operativo haya cambiado lo que le haya dado la gana.
Microsoft es un ejemplo de esto en cada versión de Windows, a pesar de cierta voluntad de hacer que las aplicaciones existentes funcionen en la nueva versión.
Google aún no ha aprendido esta lección.
Apple es la que lo lleva mejor, pero sólo en su sistema operativo para ordenadores, donde no tiene prácticamente ningún interés económico.

Y la solución es bien sencilla: cada versión de Android debería establecer unos límites de qué hace y qué no hace el móvil. Las actualizaciones únicamente deberían corregir errores de programación. Como mucho podrían incluir alguna inofensiva floritura que no sacrifique el rendimiento del dispositivo, y que sea desactivable.

Al iOS de Apple ya no lo menciono porque a esa empresa ya le va de maravilla que sus clientes quieran estar a la última y se gasten fortunas en cada compra de un terminal que dejará de funcionar a causa de las actualizaciones de software: fascinante.

Pantalla: bien grande, que se rompa pronto. Por eso no me vuelvo a comprar un móvil con una pantalla de más grande de 4,5 pulgadas. Si no puedo agacharme teniendo el móvil en el bolsillo del pantalón, no es un móvil. Punto.

Y es que el asunto de las actualizaciones tiene miga. Una tomadura de pelo de tal calibre sólo se produjo con el cártel de los fabricantes de bombillas, en que se pusieron de acuerdo para que se estropeasen al cabo de un numero determinado se horas, obligando al consumidor a comprar otra, cuando era perfectamente posible fabricarlas más duraderas.

Como esta el planeta, debería ser delito grave el fomento del consumo al tun-tun, la obsolescencia programada, el crecimiento económico sin otro fin que el consumo por el consumo.

Yo voy a tardar mucho tiempo en comprarme ningún otro dispositivo móvil. Palabrita.

Por qué mi próximo teléfono móvil no será Samsung

Desde que descubrí cuál era la estrategia de Apple y me bajé corriendo de aquel carro lanzando a la vez mi iPhone 3g a Cash & Carry, he usado dos teléfonos de Samsung, un Galaxy S2 y un Galaxy S5, y con cada uno de ellos mi descontento ha ido a más.

De hecho cambié del primero al segundo por el mismo motivo que abandoné el iPhone: después de la última actualización funcionaba muy lento y se atascaba. Y lo mismo sucedió al actualizar el Galaxy S5, aunque no de forma tan acusada.

Pero ese es solo el primer motivo.

El segundo es la cantidad de aplicaciones que Samsung instala en el teléfono y que no se pueden desinstalar. No es que ocupen mucho, pero me molestan sobremanera las imposiciones.

El tercer motivo son esos detalles de incompetencia, como que el reproductor de música no pueda quitarse como aplicación que recibe los comandos de los auriculares, lo que te obliga a usarlo.

O la exasperante notificación de "batería cargada" que te despierta si usas el teléfono como despertador y, si lo pones en silencio, vibra, lo que me ha hecho tener que hacerle su propia cama mullidita para que al vibrar no me despierte. Y lo peor es que esto ya lo habían corregido en la versión anterior de Android, y que Samsung tunea. Y esto nos lleva al motivo final: las actualizaciones.

Google prepara una versión de Android y se la da a los fabricantes, los cuales no pueden dejar de manosearla para tunearla. Hasta ahí, bueno, soportable. Pero el problema es que Samsung solo actualiza la versión del móvil que te compres una única vez. Sí, solo una vez, porque a Samsung le cuesta tiempo y dinero volver a manosear cada nueva versión de Android de la misma forma que la anterior, y es un gasto que no asume. Y no es yo esté deseoso de nuevas versiones que ralenticen mi móvil o de las nuevas tonterías que Samsung quiera ponerle, no. Lo digo porque tanto hablan de lo importante que son las actualizaciones y luego todos te dejan con el culo al aire.

El ultimo fallo descubierto en Android afecta al 95% de los móviles con ese sistema operativo, y Samsung no parece, para variar, que vaya a hacer nada para solucionarlo en sus versiones manoseadas. Y es un fallo grave de seguridad.

Así que mi próximo teléfono será uno de Google y así tendré las actualizaciones de primera mano.
Y luego le acusarán de posición dominante, por incompetencia de los demás.

Carta abierta a Microsoft

Carta abierta a Microsoft

Me dirijo a ustedes para explicarles los problemas que causa su software.

Cambio de aspecto y ubicacion de funciones.

Desde que recuerdo, y he trabajado con Windows 3.11, la publicidad Microsoft se ha caracterizado por atribuir a cada nueva versión  de Windows su "confiabilidad", su mayor rapidez, su mayor productividad y que es "más  divertido".

De la confiabilidad no voy a hablar porque todos los que hemos usado Windows sabemos lo que es una pantalla azul. Su forma de terminar con éstas fue cambiarle el color o hacer que se reinicie el ordenador, dejando al usuario boquiabierto tras perder su trabajo. Recuerden: los datos introducidos por el usuario son sagrados.

Sobre la rapidez quizás engañen a los desinformados. Claro que un nuevo Windows en un nuevo ordenador funciona más rápido. Muy malo sería que funcionase más lento.

"Divertido": no sé  qué creen en Microsoft que hacemos con Windows pero desde luego no hacemos campeonatos con el buscaminas o el solitario. Usamos sus productos para trabajar, y con su software no solo no es divertido sino incluso llega a ser desesperante.

Y ahora hablemos de la productividad. ¿En serio creen ustedes que un usuario buscando dónde han puesto en la nueva versión la funcion que ha usado toda la vida es productivo? ¿De verdad? Pues hay noticias para ustedes: no lo es. Ya han perdido un cliente de Windows por este motivo.

Y lo peor de todo es que son cambios absolutamente innecesarios. El "ribbon" con funciones es la mayor desgracia que han hecho en muchos años, incluso cuando ya creía  que no podían hacerlo peor.

Quitar el botón de Inicio también lo llamaran "productividad", pero los usuarios tienen otra palabra para describirlo, que comienza por m y termina por a.

Este es el principal motivo para haber dejado de utilizar Microsoft Office y usar en su lugar Libre Office. Un cliente de Microsoft Office que han perdido.

Actualizaciones con características no solicitadas.

Los contratos de software resultan abusivos por la más que laxa responsabilidad atribuible al fabricante, pero además tenemos los usuarios que soportar infinitas actualizaciones con funciones y características no solicitadas y que con frecuencia son ajenas al interés del usuario. Funciones cargadas de errores que llevan a más actualizaciones, como si los usuarios no tuviéramos nada más que hacer en todo el día que actualizar su software una y otra vez.

Pero los errores no terminan ahí

Rompiendo sus propios programas.

Pero tanta actualización no soluciona errores, por ejemplo, en Microsoft Office 2010. Funciones que en Office 97 iban perfectas en Office 2010 fallan sorprendentemente. E insisto, no será por falta de actualizaciones.

Versiones comerciales.

Otro tema al que ustedes deberían prestar mas atención es la creación de versiones cuyo único objetivo es volver a vendernos lo mismo pero con cuatro cambios visuales. Es un error.

La mayoría de los usuarios preferimos un entorno que no cambie, que nos permita estar muy familiarizados con él y así realizar el mismo trabajo en menos tiempo. En este aspecto ustedes tienen mucho que aprender de Adobe Photoshop.

Es muy triste que una compañía como Microsoft, que lo tuvo todo a su favor durante décadas, no haya sabido aprovechar esa ventaja para hacer de sí misma una mejor empresa de software.

Esclavos de las actualizaciones y los intereses ocultos

¿Quien no querría actualizar su software? Yo, en las condiciones en las que los fabricantes las realizan actualmente.

Muchas veces lo correcto no es lo más cómodo, pero no por eso, y aunque finalmente no lo hagamos, deberíamos dejar de admitir qué es lo correcto.

Si un software se difundió con un error, el fabricante está en la obligación ética de corregirlo.

Los actuales contratos de licencia de uso del software son un abuso inadmisible. En la mayoría de los casos se resumen en: "El software se le sirve tal cual se le entrega, sin garantía de ningún tipo." Esto incluye los errores en el diseño y en la programación.

Pero los fabricantes no se limitan en el mejor de los casos a corregir los errores de su software, de ahí que lo llamen "actualizaciones". Las actualizaciones incluyen la corrección de errores en lo que es en realidad un cambio en el funcionamiento del software. De hecho están entregando una nueva versión, que incluye y elimina características de que las que el fabricante no informa, dejando al usuario y consumidor a merced de decisiones no explicitamente consentidas.

Ni siquiera se le deja elegir al usuario entre si quiere las correcciones de los errores o las actualizaciones: ambas se sirven en el mismo plato.

Esto llevaba, por ejemplo, a que un ordenador con Windows XP, funcionase perfectamente con la versión original y fastidiosamente mal con el último Service Pack.

Y uno se pregunta, ¿por qué querría el fabricante cambiar el funcionamiento de su software sin el consentimiento del usuario? Se me ocurren varias razones:
1.- Falta de objetivo claro para el software: el fabricante cambia para qué sirve el software conforme a factores ajenos a las necesidades del usuario y en favor de sus propios intereses.
2.- Incluir nuevas funcionalidades: con ello, más adelante, pueden dar soporte para funcionalidades que aún no usan otros softwares. Un día, mágicamente, nuestro ordenador es compatible con esa nueva funcionalidad que no hemos pedido ni autorizado a cambio de que el software utilice más recursos de nuestro ordenador.
3.- Intereses ocultos: hay gente que aún tiene en mente cuando Microsoft Windows, misteriosamente, dejó de funcionar con el sistema operativo D.O.S. de Digital Research, un sistema que le daba dos bofetadas al D.O.S de Microsoft.

Hace unos días leía la noticia de la reprimenda que le dedicó el creador del núcleo de Linux a otro programador, refiriéndose a que un cambio que proponía éste último haría que programas existentes dejasen de funcionar.
Espero que no se me malinterprete: estoy a favor de la evolución del software, siempre y cuando eso no suponga tirar a la basura el trabajo de todos lo que han estado desarrolando software. Cualquier software desarrollada debería poder ser ejecutado ahora en un entorno adecuado.
Si un cambio necesario en un entorno de ejecución fuera a dejar inoperativo el software existente, se debería considerar un nuevo entorno y no considerarse como el mismo entorno pero "mejorado".

Y es que con los cambios de funcionalidades ocultos tras las actualizaciones no sólo se molesta al usuario. También se suele molestar a los programadores que ven como deben volver a modificar su software para que funcione en el nuevo entorno, algo que raras veces debería ocurrir.

Y en el momento de terminar este texto, la infamia continúa.