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Carta abierta a Microsoft

Carta abierta a Microsoft

Me dirijo a ustedes para explicarles los problemas que causa su software.

Cambio de aspecto y ubicacion de funciones.

Desde que recuerdo, y he trabajado con Windows 3.11, la publicidad Microsoft se ha caracterizado por atribuir a cada nueva versión  de Windows su "confiabilidad", su mayor rapidez, su mayor productividad y que es "más  divertido".

De la confiabilidad no voy a hablar porque todos los que hemos usado Windows sabemos lo que es una pantalla azul. Su forma de terminar con éstas fue cambiarle el color o hacer que se reinicie el ordenador, dejando al usuario boquiabierto tras perder su trabajo. Recuerden: los datos introducidos por el usuario son sagrados.

Sobre la rapidez quizás engañen a los desinformados. Claro que un nuevo Windows en un nuevo ordenador funciona más rápido. Muy malo sería que funcionase más lento.

"Divertido": no sé  qué creen en Microsoft que hacemos con Windows pero desde luego no hacemos campeonatos con el buscaminas o el solitario. Usamos sus productos para trabajar, y con su software no solo no es divertido sino incluso llega a ser desesperante.

Y ahora hablemos de la productividad. ¿En serio creen ustedes que un usuario buscando dónde han puesto en la nueva versión la funcion que ha usado toda la vida es productivo? ¿De verdad? Pues hay noticias para ustedes: no lo es. Ya han perdido un cliente de Windows por este motivo.

Y lo peor de todo es que son cambios absolutamente innecesarios. El "ribbon" con funciones es la mayor desgracia que han hecho en muchos años, incluso cuando ya creía  que no podían hacerlo peor.

Quitar el botón de Inicio también lo llamaran "productividad", pero los usuarios tienen otra palabra para describirlo, que comienza por m y termina por a.

Este es el principal motivo para haber dejado de utilizar Microsoft Office y usar en su lugar Libre Office. Un cliente de Microsoft Office que han perdido.

Actualizaciones con características no solicitadas.

Los contratos de software resultan abusivos por la más que laxa responsabilidad atribuible al fabricante, pero además tenemos los usuarios que soportar infinitas actualizaciones con funciones y características no solicitadas y que con frecuencia son ajenas al interés del usuario. Funciones cargadas de errores que llevan a más actualizaciones, como si los usuarios no tuviéramos nada más que hacer en todo el día que actualizar su software una y otra vez.

Pero los errores no terminan ahí

Rompiendo sus propios programas.

Pero tanta actualización no soluciona errores, por ejemplo, en Microsoft Office 2010. Funciones que en Office 97 iban perfectas en Office 2010 fallan sorprendentemente. E insisto, no será por falta de actualizaciones.

Versiones comerciales.

Otro tema al que ustedes deberían prestar mas atención es la creación de versiones cuyo único objetivo es volver a vendernos lo mismo pero con cuatro cambios visuales. Es un error.

La mayoría de los usuarios preferimos un entorno que no cambie, que nos permita estar muy familiarizados con él y así realizar el mismo trabajo en menos tiempo. En este aspecto ustedes tienen mucho que aprender de Adobe Photoshop.

Es muy triste que una compañía como Microsoft, que lo tuvo todo a su favor durante décadas, no haya sabido aprovechar esa ventaja para hacer de sí misma una mejor empresa de software.

Las vergüenzas de Microsoft: autocorrección en Office 2010

Cuando yo configuro que al escribir ==> se sustituya por una flecha de la tipografía Windings, en el cuadro de diálogo aparece correcta y cuando lo uso, Microsoft Word 2010 mete in carácter incorrecto.

Cuando copio una fecha Windings y un espacio detrás en tipografía Calibri, copio ambos al portapapeles, los pego en otro sitio y cuando escribo en lugar de hacerlo en Calibri resulta que no pega el espacio y para colmo la topografía es Windings en lugarbde Calibri.

Muy muy bien. Pobres muchachos/as de Microsoft: dedicaron tiempo y dinero en una mierda de Ribbon que nadie pidió y se dejan por hacer lo que tienen que hacer, un puñetero editor que funcione.

Vuelve a cambiarla, Sam

Cambiar, cambiar, cambiar. Si no cambia es aburrido y obsoleto.

Esto que parece razonable, tiene su ámbito de aplicación, pero mucha gente parece creer que es aplicable a todo.

Una de las últimas desgracias es la actualización de Ubuntu 10.04 a 11.10: una vez más, después de la actualización he tenido que perder un día entero volviendo a configurar la apariencia de las cosas, no a algo nuevo y novedoso, si no a como estaba antes de la actualización.


Ubuntu One, prometía ser la repera de la innovación. Y puede que lo sea, pero no era necesario adoptar el pésimo aspecto de la versión "laptop" (para portátiles) en la versión "desktop" (para ordenadores de sobremesa). 
Que si Ubuntu One, que si Unity, que si esto y aquello. Pero la verdad es que, además de novedades, tenían que tocar la apariencia y ubicación de todo. De todo.


No quisiera que se me malinterprete: no estoy en contra de los cambios. Me parecen necesarios, dentro de su ámbito. Pero el cambiar por cambiar, en cosas que no necesitan cambios es un claro indicador de que el responsable de ello se está aburriendo y mucho.



Bendigo el momento en que Microsoft cambió el aspecto de Windows 3.11 y adoptó el de Windows 95, se me turce la cara al ver el aspecto de Windows XP (que tardé venticuatro horas en cambiar por el de Windows 95), y maldigo el momento en que Microsoft comenzó a meter la trituradora a diestro y siniestro en Windows Vista y Windows 7. 
Si una de las grandes alabanzas que recibió Microsoft con Windows fue la estandarización del aspecto y ubicación de las opciones en los programas,  se cagó en ello a partir de Windows Vista: nada estaba donde antes estaba y había que perder el tiempo en encontrarlo. Repito: perder el tiempo. Pero la publicidad promete "aumentar la productividad". Reto a alguien que usase Microsoft Office 2000 a que utilice la última versión y cronometramos la productividad.


Algo similar padece Ubuntu. De aspecto áspero en sus inicios, se mantuvo más o menos con el mismo aspecto desde que comencé a usarlo desde la versión 8. De echarle en falta multitud de herramientas en las primeras versiones pasé a buscar aplicaciones equivalentes para mi Windows. 
Pero Canonical, la empresa que lo gestiona, se aburría. No sólo tenía ideas, además tenían que parecer más novedosas e importantes de lo que en realidad son. Y la fastidiaron en la versión 10.04 con Ubuntu One: un escritorio en el que no hay nada importante que está pensado para gente que utiliza cuatro o cinco aplicaciones y además tiene una pantalla enooooorme en la que caben esos pedazo de iconos y textos para miopes.

Y no sólo en la versión 10.04. También volvieron a fastidiarla en la versión 11.10. Por suerte he descubierto Xfce: un escritorio que permite configurar el aspecto a algo modesto y austero pero realmente útil.


A sus responsables de Microsoft y Canonical yo los sentenciaba a usar teclados qwerty en los que cada mes alguien les cambiase de sitio unas cuantas teclas (y su función, claro). Entonces se darían cuenta de lo importante es que algunas cosas no cambien y menos aún enarbolando la productividad como razón para el cambio innecesario.

Nadie parece darse cuenta de la importancia de que Adobe haya mantenido sin grandes cambios la barra de herramientas en Photoshop. O que Apple haya mantenido intactos los menús. Espero que alguien comience a darse cuenta, y pronto.