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Otra perlita técnica de Samsung: volumen automático

Escuchar música a toda castaña es malo y más aún si es con auriculares. Esto lo debería saber cualquiera.
Samsung tiene una opción para ajustar automáticamente el volumen de su reproductor de música en función del volumen medio de cada canción. Muchas están grabadas con volumen bajo, canciones sutiles y delicadas, y otras más alto, las más enérgicas. Hasta ahí todo bien.
Además los teléfonos de Samsung con la versión "tuneada" de Android Lollipop muestran un mensaje de advertencia cuando subes el volumen del sonido a partir de cierto valor. Hasta ahí todo bien.
El problema surgió cuando un "genio" de Samsung "pensó" que la advertencia de volumen alto debía incluso aparecer cuando el teléfono está bloqueado. Y lo "bordó": ahora se me enciende el teléfono en el bolsillo.
Ese " tuneado" que le hace Samsung a Android solo lo hace cuando sale de fábrica y la única vez que te lo actualizará, la única actualización que recibirás, también "tuneada". Ni una más. Pero eso no impide que te intimiden con "actualízate" o no estarás protegido de los fallos de seguridad: se usa un argumento que luego ni ellos cumplen.
Las actualizaciones son aprovechadas por las compañías para meterte "sus programas" y sus metidas de pata, a parte de las actualizaciones de seguridad.
Samsung "tunea" sus versiones de Android con un montón de programas que ni necesito ni puedo desinstalar. Si su excusa es que esos programas son inseparables de su versión de Android,como decía Microsoft del Internet Explorer, entonces tienen un grave problema de modularidad: más incompetencia.
¿He dicho que mi próximo teléfono no será Samsung?

Por si no lo sabías, los errores existen

Es una perogrullada, pero parece que a veces buscamos la perfección en las cosas que hacemos, y la perfección depende de la idea de "perfecto" que cada uno tiene.

Un error no es más la diferencia entre lo que hemos previsto que pasaría y lo que en realidad termina pasando. Los motivos son sencillos: no hemos tenido en cuenta un factor que también influye en el resultado. Entre estos motivos está el de "errar es humano" y es el origen de la mayoría de errores de software.

A diario podemos ver errores por todas partes. La mayoría son inocuos y podemos convivir con ellos con mayor o menor molestia (Microsoft se lleva la palma de lejos).

En el Metro de Barcelona se podía ver con cierta frecuencia pantallas azules de error de Windows, máquinas de entrada que en la pantalla aparecen caracteres extraños. Los errores son algo con lo que convivimos.

Por poner un ejemplo llamativo, aquí dejo algunas capturas de pantalla de la aplicación Apalabrados. No están editadas, son auténticas y me sorprendió ver que incluso en cosas tan sencillas, al menos aparentemente, también ocurran.

Todas corresponden a una misma partida. Quienes hayan jugado a este juego sabrán que para colocar una nueva palabra ésta debe compartir al menos una letra con palabras ya existentes en el tablero. El error ocurrió tres veces, cuando el otro jugados colocó "QUE", "YE" y "DUETO", y no cumplían esta sencilla regla básica del juego.








Obteniendo información de ti y lo que haces

Facebook abrió la puerta a que cualquiera pudiera publicar sus intimidades al mundo entero. Es grave, pero para los exhibicionistas ha sido el paraiso que los demás hemos sufrido, con fotos de qué come, de dónde está, con quien está y lo bien ensayadas que tiene las poses en todas las fotos.

Si eso me parece grave y molesto, es sólo la punta de lo enorme que es el problema. Y lo llamo problema porque lo es y muy serio.

La cantidad de aplicaciones para móviles que te ofrecen "poder compartir" lo que haces no tiene fin. Y nadie parece preguntarse qué hacen esas aplicaciones además "de compartir". Es un información muy jugosa para estudiar tus preferencia, tu actividad y tu comportamiento. Bienvenido al gran hermano.

Aplicaciones tan aparentemente inocuas como "Smart remote" permiten a la empresa propietaria saber qué ves y cuándo lo ves.

Hasta ahora estas empresas necesitaban instalar en un grupo de muestra de usuarios un aparato que registraba qué canal de televisión veías, cuándo, y durante cuánto tiempo: un estudio de mercado. Ahora no les hace falta: con una aplicación se enteran de todo y lo peor es que tú te crees que te están haciendo un favor, porque es gratis.

Cualquier aplicación que envíe información desde tu móvil a cualquier otro sitio está enviando información de ti y tus actividades. No digo que todas esas empresas sean diabólicas pero sí que utilizan o pueden utilizar esa información sin pedirte permiso y reaccionar en base a esa información para su propio beneficio, no el tuyo. Lo que asusta que es esas empresas pueden tomar decisiones, y lo hacen, sin que tú te enteres.

Las simples "tarjetas" de Google que te dicen cuánto tiempo tardarías en llegar a tu casa están dando mucha información a Google sobre tus actividades. Bueno, el lema de Google es "No seas malo", pero Larry Page ya no está al mando. Una persona cuyo interés era científico ya no está al mando. Ahora está al mando una persona con interés comercial. Y el interés comercial no es lo mismo que tu propio interés.

Lo último son las aplicaciones para ver lo "sano" que estás. Cuánto caminas y a qué hora. No ha bastado con que nos metan con calzador lo de "haz deporte"; además ahora saben no sólo si lo haces sino cómo y cuándo.

¿Alguien ha visto que se legisle esto?

La Unión Europea hizo un intento, por no llamarlo paripé. Alemania se escandalizó por auténticas tonterías mientras tenían un boquete del tamaño de Saturno por el que estas empresas recopilan y analizan tu vida y hábitos.

En buenas manos no es necesariamente malo, pero es que está en manos cuyo interés es púramente económico y ya sabemos lo que ocurre cuando el interés del consumidor queda sepultado por el interés económico, como aseguradoras con cláusulas que les permiten buscar los tres pies al gato para no pagar, mutuas que tienen unas preciosas y eficientes salas de espera para el médico de medicina general pero que si tienes algo más serio no te envían a la sanidad pública, la obsolescencia programada... La lista no termina. Y a nadie le está importando, incluyendo a nuestros políticos, lo que nos da una clara idea de tu capacidad y competencia para los cargos que ocupan.

Publicad, malditos, publicad. Verted vuestra vida en las manos de empresas privadas que no dan explicaciones, ni están obligadas a hacerlo gracias a los políticos que tenemos, y no tardaremos en ver en el futuro cómo esa información es utilizada en contra nuestra y sin ni siquiera saberlo.

Publicad, alegremente, publicad: todo.

Cada 5 años reinventando la rueda: La alta improductividad de los cambios en sistemas.

Es patético pero así es. En informática hay la fea costumbre de tirarlo todo para volverlo a hacer entero. Es un reflejo del consumismo con el que azotan nuestros culos.

Eso de hacer las cosas bien no se estila. Y a veces no es por falta de tiempo sino al revés: alguien se toma todo el tiempo del mundo para hacer una mierda monumental.

La mayoría de los programas informáticos no hacen grandes virguerías: simplemente automatizan algo muy pesado de hacer, aunque no difícil.

La mayoría de la veces lo que una persona necesita para introducir datos en un programa es bastante común y se conoce perfectamente desde los años 80. Pero siempre hay alguien dispuesto a reinventarlo cometiendo los mismos errores del pasado si no peores.

Premio del día: Microsoft Windows 7 y el foco de las ventanas

El premio de hoy es a la incapacidad de Microsoft por arreglar el problema de que las aplicaciones "roben" el foco de la ventana activa.
En otras palabras más llanas, que cuando estás utilizando un programa otro se ponga delante, cambiando en qué programa estás, cosa que suele dar un gustirrinín.... sobre todo cuando no estás mirando la pantalla.

Es algo que hasta la Wikipedia recoge (Focus stealing) y se define como algo molesto e incluso potencialmente peligroso, pues si estás tecleando sin mirar la pantalla, puedes acabar introduciendo eso que tecleas en otra aplicación, y como coincida una de esas letras con una opción... ya la has liado.

En windows 95 ya apareció este problema, porque es un problema , y Microsoft pareció darle remedio: a partir de cierto momento, en lugar de ponerse por delante una aplicación, Windows hacía parpadear su icono en la barra de tareas. Hasta aquí la solución es buena.

El problema vuelve a aparecer en Windows XP, y Microsoft le vuelve a poner cierto remedio al incluir en las "Windows XP Power Toys" (otro nombre marcadamente inadecuado) una opción que permite prohibir a las aplicaciones "robar el foco" (focus stealing) de la ventana activa, es decir, que una aplicación se ponga por delante de todas las demás. De esta forma, en lugar de eso, el botón de la aplicación parpadeaba en la barra de tareas. En un esfuerzo sobrehumano Microsoft hace configurable el número de veces que parpadea el botón.

Hasta aquí de nuevo todo bien, si no fuera que esta configuración de las "Power Toys" vuelve a estar desactivada tras cada reinicio de Windows XP. Sobra decir que toca las narices.

Windows 95, Windows 98, Windows XP (con sus ServicePack's) , Windows Vista, Windows 7... y el problema continúa.

Premio del día: Microsoft Windows 7

Hoy vuelve a alegrarme el día Microsoft Windows 7, maravilla de la ingeniería y que según Microsoft "es más divertido", Nunca entenderé esa manía que tienen los publicistas con ponerle adjetivos inadecuados a las cosas. Peso a eso le dedicaré un tiempo otro día.

Pero vayamos a lo de Microsoft, que tiene guasa. Como el entorno de Windows es "tan nuevo" y llevan tan poquito tiempo puliéndolo, es normal que aún se les escapen cositas como esta en Windows 7:
Si es que cuesta tanto dibujar bien unos puñeteros botoncitos...