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La PUTA vergüenza de Vodafone (tercera parte)

Pues sí: Vodafone ha tenido la poca vergüenza de llamarme para saber por qué cambio de compañía… tres veces.

Y me envía un fantástico correo para explicarme lo fantásticos que son… cuatro veces.

Lo de Vodafone no tiene nombre.
No hay en el diccionario exabruptos adecuados para describir a Vodafone.

Vodafone: reclamando una factura por servicios que no tengo contratados

Lo de Vodafone parecía insuperable, pero lo han conseguido: me han hecho una factura de servicios que no tengo contratados.

Estoy en un establecimiento de Vodafone para que me lo expliquen de nuevo, porque ya me aseguró que no tenía nada contratado.

Primero coges un numerito, te hacen esperar 30 minutos.

Cuando te toca y se enteran del tema, te llevan a la trastienda, fuera de la mirada de los posibles clientes, y allí te cuentan que te van a dar cita para dentro de una semana. Ole.

El pobre hombre que aguanta los chaparrones de los clientes insatisfechos finalmente hace un gesto y me cancela los servicios que aún les constan como que he pedido la baja hace más de un mes pero que aún no los han dado de baja.

Pasan los días y me llaman de Vodafone para decirme lo que ya sé, que la baja la pedí y aún no la han "podido" hacer efectiva por "problemas con el sistema". Como si eso fuera problema mío. Eso sí: el sistema de facturación les va como un rayo.

Me aseguran que no generarán mas facturas y que me harán un abono por lo que me han cobrado injustificadamente.

A día de hoy aún no he visto el abono, pero me he asegurado de cancelar la domiciliciación.

Sorprendentemente me ha llegado un aviso de que tengo una nueva factura de cero euros en la App de Vodafone. Fascinante.

Creo que no se puede ser más incompetente, ni en la gestión de la empresa ni de los clientes.

Desde luego, para mí que no cuente Vodafone para nada más que para airear cómo tratan a sus clientes. Porque no quiero nada más de Vodafone, ni regalado.

La PUTA vergüenza de Vodafone (segunda parte)

Buscando, buscando, encontré el teléfono móvil que me dejó el técnico que vino la última vez que la velocidad de la ADSL era de pena y que me dijo que podía llamarle directamente si volvía a tener problemas.

Le llamé el sábado pasado y me pidió que le llamase el lunes. Vale: no espero que él personalmente trabaje los fines de semana, pero sí Vodafone.

Le llamo el lunes dos veces por la mañana, pero no lo coge, así que le envío un WhatsApp. Me respondió por la tarde que estaba en un curso. Vale: nada que objetar.

Quedo con él para el martes por la tarde y… ni se presenta ni llama.

Eso sí, la factura de Vodafone ha llegado con puntualidad.

La PUTA vergüenza de tener contratado un producto de Vodafone (antes Ono)

Hoy os explico la PUTA vergüenza que es ser un cliente de Vodafone.

Imagina que has contratado una ADSL de 12 megabits con Ono, que después pasó a ser de Vodafone.

Ahora que, una vez más vez, la velocidad es de pena, (0,1 megabits), llamas al teléfono de atencion al cliente 22123, y resulta que el teléfono ya no existe.

Así que llamas al otro teléfono, al de clientes desde un teléfono no Vodafone (607 123 0000).
Te piden cuál es tu teléfono de cliente, y te responde un contestador que tu teléfono no es de un cliente Vodafone, aunque la App de Vodafone sí te muestra perfectamente la factura.
Te piden el DNI, y te responden que tampoco eres un cliente de Vodafone.
El colmo: para cobrarte sí es eres cliente, pero para cuando no funciona el servicio, no.

Como no consigues hablar con nadie, acabas seleccionando la opción de contratar un producto y la persona con las que hablas te dice que la ADSL es un producto muy antiguo, que mejor me cambie a fibra óptica con una de sus ofertas. Le señalas lo poco atractivo de su propuesta para contratar nada nuevo cuando el producto actual no funciona. Finalmente te dice que llames 607 000 123, que después compruebas que no existe.
Vuelves a llamar al de antes y te indican qué tienes que decir para hablar con "Averías", pero tampoco funciona.

Vuelves a llamar al mismo teléfono y tienes que interumpir 5 veces a la señorita, porque no está escuchando lo que le explicas: que quieres el teléfono de averías, así que ni corta ni perezosa, la señorita te cuelga.

Vuelves a llamar y esta vez te dan otras instrucciones de qué responder, que tampoco funcionan, y ya les adviertes que si no consigues contactar con "Averías" te darás de baja, lo que se la chufla.

Así que buscas por Internet y haces un cambio de operadora.

Estoy esperando impaciente la llamada de Vodafone preguntándone por qué quiero cambiar de campañía, para mandarlos a la MIERDA en voz en grito.

Y así es como Vodafone gestiona sus averías y sus clientes: un fortísimo aplauso.

El servicio de Vodafone (antes Ono)

Pues nada, que caen cuatro gotas y deja de funcionar Internet. Lo que se dice, una infraestructura robusta.

Y no solo eso. Vodafone pone a tu disposición una App con la que entretenerte, cuando no falla ella solita, y que les comuniques la incidencia que cinco horas más tarde aún sigue y ni rastro de la llamada prometida por la aplicación.

Mejor aún: les llamas cinco horas despues (CINCO HORAZAS) y un contestador te dice que ya saben (so cliente pesado de los cojones)  que tienes una incidencia y que en cuatro horas (CUATRO HORAZAS MÁS) te enviarán un SMS con la resolución.

Pues que va a haber una llamada está muy claro, en un extremo Vodafone y yo en el otro, pero igual soy yo quien la hace y para darme de baja.

Porque ya van dos en dos meses. Y anda quw.son rápidos. Glorioso el servicio.

Pero es que además tienen el recochineo de llamarte para una encuesta de satisfacción: cero de diez.

Actualización:
Al día siguiente, sigue sin funcionar el acceso a Internet. Llamo de nuevo a Vodafone y me dicen que pueden tardar entre 24 y 72 horas: casi nada.

Al mediodía veo que la lucecita de conexión está encendida pero la WIFI sigue sin funcionar.
Cansado ya, me conecto con un cable a router y sorpresa: Vodafone ha tenido el detallazo de resetearlo, poniendo la contraseña de fábrica (un 10 en seguridad) y han puesto la configuración que les ha dado la gana, y sin avisar.
Porque yo no tengo nada mejor que hacer que configurar de nuevo el router.

En resumen: unos campeones.

Vodafone y las llamaditas de publicidad

Vodafone, compañía con la que tengo la conexión a Internet, no se entera.

Ni se entera de que ya soy cliente, no que no debe molestar a sus clientes, ni tampoco a sus posibles clientes.

Hace dos días recibí una de esas llamaditas de Vodafone. Ni siquiera sabían mi nombre.

Al decirles que de donde habían sacado mis datos me contaron un rollo que si de fuentes públicas (falso) y cuando les mencioné que si me opongo a seguir recibiendo llamadas en esa misma conversación deben dejar de hacerlo (así están obligados). Ma moza que llamaba me dice que, claro, como son muchos compañeros... Ni la dejé terminar para decirle que ese no era mi problema y que ya se lo explicaría a la Agencia de Protección de Datos.

Muy pizpireta, la mujer me dice que tienen mi número por azar, eligiendo nueve cifras al azar, pero que no tienen a quién pertenece.

Muy rebien, señores de Vodafone: su técnica comercial es sencillamente brillante, ya no por los posibles clientes a los que van a molestar, si no sobretodo por los clientes que van a perder si siguen tocándonos las narices.

Vodafone: un estupendo caso de malas prácticas empresariales

Captar, satisfacer y fidelizar.

Estos son los tres pilares para hacer crecer una empresa. Vodafone además añade entre ellos uno más: tocarle las narices al cliente.

En mi última llamada por una avería de Vodafone, antes Ono, aproveché para indicarles que, por favor, tomaran nota de que no quería recibir más publicidad, por ningún medio, incluidos los molestos SMS que me envía periódicamente.

¿Qué ha hecho Vodafone? Me ha enviado una carta de cuatro hojas, c-u-a-t-r-o, con todos unos formularios para que les indique qué quiero y qué no quiero recibir, y para más coña, que lo acompañe de una fotocopia de mi DNI y la envíe a una dirección.

Es, en toda regla, lo que yo llamo tocar las narices. Creo que en cualquier empresa mínimamente seria entienden a la primera "no me envíen más publicidad". En Vodafone no.

En Vodafone, han burocratizado esa simple instrucción hasta hacer que al cliente le sea más cómodo y satisfactorio escribir un blog ensalzando lo incompetentes y cretinos que son y una llamadita a su teléfono de atención al cliente para ponerles los puntos sobre las ies.

Y luego enviaré sus formularios, habiéndoles tocado las narices el doble de los que a ellos les gusta tocármelas a mí.

Un saludo a los genios empresariales que dirigen Vodafone.