
Es la puñetera discusión y mira que es sencilla la respuesta, larga pero sencilla.
El negocio privado tiene como principal objetivo ganar dinero: coger algo con un valor, transformarlo y el nuevo algo tiene más valor y se vende a este nuevo valor.
Pero a veces esa transformación incluye actividades que cercenan características que debe tener el producto final .
Estas actividades, como reducir la calidad o alcance del producto, son aceptables en muchos negocios, pero no en algunos actualmente públicos, como bomberos, electricidad, telecomunicaciones, policía, educación y sanidad.
¿Por qué estos servicios no? Esas acciones cercenantes no son aceptables por que la policía podría solo acudir al socorro que quien únicamente pueda pagar el servicio, algo impensable debido a la universalidad de la seguridad en el estado.
La sanidad podría solo darse a quien pudiera pagarlo, algo impensable ya que la salud publica implica a todos los ciudadanos. No es posible tener una pandemia contagiosa y esperar que el virus o bacteria no se propague a sus anchas entre la población sin sanidad. Y esto es un argumento ya suficiente. Sobra ya entonces el de que todos tenemos derecho a la vida, y una atención sanitaria insuficiente respecto a los medios técnicos disponibles es acortar o directamente segar una vida.