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LinkedIn: ese sitio donde mentir

Recientemente un compañero de trabajo se ha ido a "trabajar" a otra empresa y acabo de ver el nombre de su nuevo cargo y lo que ha puesto como experiencia de su cargo anterior.

Sorprendente es lo menos que puedo decir de todo ello.

Tenemos por una parte una persona con mucha fachada, interesada en lo que da apariencia y con pocas ganas de remangarse cuando hace falta.

Por otra parte tenemos esas mierdas llamadas "redes sociales" que son el campo recién arado para que cualquiera plante lo que mejor le parezca.

LinkedIn es uno de los peores sitios para buscar un empleado. La cantidad de mentiras, embustes y fantasmadas llega a niveles increíbles. Y lo digo por los casos en que he podido comparar la realidad y lo que ahí han puesto personas que conozco. Y la discordancia es más que notable.

Por suerte para esta gente, quien lo lee normalmente no tiene con qué contrastar esa información.

Cada día me doy más cuenta de lo mucho que miente la gente, en general. Y en LinkedIn se dan rienda suelta.

Vendemotos y poca profesionalidad: SII Concatel

Aprender a expresarse, no solo escribir una palabra detrás de otra, es importante.

También lo es saber el nivel de conocimiento sobre lo que expresas de a quien te diriges. De lo contrario no te entenderá o le aburrirás con ovbiedades.

Otra parte importante es el mutuo respeto hacia el otro y saber adaptar tu postura respecto al otro durante la conversación.

El caso de SII Concatel es llamativo por unos cuantos motivos que dan una idea, creo que bastante acertada, de qué tipo de empresa es.

Primera parte.
La empresa se pone en contacto conmigo por correo electrónico y dice que "he visto tu perfil" (luego explicaré esta primera frase),  hace referencia a un cliente, que "El proyecto que tienen [en el cliente] es brutal." y  "¿Te interesaría participar en el proceso de selección?"
"Brutal" es uno de los últimos adjetivos que usaría si pretendo dar una imagen profesional. Quizás como adjetivo para vender un videojuego a un veiteañero, pero no para captar gente profesional: suena a "flipao de la vida" y vendemotos.

Segunda parte.
Les contesto que sí, que estoy interesado, mis disponibilidad horaria para entrevistas y pruebas así como el proyecto en el que trabajo actualmente y el tiempo necesario para poder salir de él, en caso de llegar a un acuerdo, e invitándoles a pedirme cualquier otra información que necesitasen.

Tercera parte.
Me piden mi currículum "para mirarlo con el técnico".
Vamos a ver: ¿no habían visto mi perfil? Bueno, quizás necesitasen más detalles, y a eso me ofrecí.

¿Mirarlo con el técnico? ¿Pero qué criterio siguen entonces para la búsqueda? ¿Qué tiene en cuenta quién lo hace? Claramente no sabe lo que busca.

Cuarta parte.
Les envío mi currículum y me responden que cuáles son mis expectativas salariales.

Y en mi cómoda posición y puesto que son ellos los que me han contactado, decido preguntarles  cuál es su propuesta y que mis expectativas serán en función del trabajo a realizar.

Quinta parte.
Me contestan, en otro idioma, que continúan la selección con otras candidaturas pero que, si me parece bien, conservarán mis datos para "colaborar" en otra ocasión.
Trabajo: se llama trabajo. En las ONG's se colabora.

Y con esto me hago un idea de cómo se trabaja en esa empresa.

Los test de evaluación

No sé si al resto de la gente le pasará lo mismo, pero a mí las pruebas de evalución de personal me fascinan, no por lo interesantes que puedan ser si no por su inconsistencia. Lo mismo te preguntan la raiz cuadrada de 4.656 que cuánto son dos más dos.

Adecco ha vuelto a demostrar estas inconsistencias en una prueba a la que te tenido acceso. Estas eran algunas de las perlas de la prueba:

Se necesita empleada de hogar

 “Se necesita empleada de hogar interna, con cinco años de experiencia, que su apellido tenga cinco letras, compience por F y acabe por R, el nombre comience por L y acabe en A, también de cinco letras, con experiencia de muy dudosa profesionalidad en el ámbito gobiento regional en educación y empleo, con falta total de ética, que resida en Madrid. Imprescindible que tenga la cara bien dura y poca o ninguna vergüenza. También necesario saber hacer una interpretación torcida y uso fraudulento de normas y leyes a la vez que ejercer un cargo público.”

www.publico.es