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Gente "mu tonta" y con perro

Un perro no es un peluche, ni algo para parecer más macho, ni más rico ni más interesante. Es una vida de la que nos hacemos responsables.

Y no se trata únicamente de cubrir sus necesidades, también de que se comporten cómo deben para no molestar a los demás. Entre esas molestias están las meadas.

Veo a un chaval, con muchos tatuajes, que después de mear su perro en la acera hecha un chorrito de agua de la misma proporción con un botellín. La intención es buena, pero claramente insuficiente para arreglar el estropicio, dónde otros perros olisquearán y mearán encima.
Lo llamativo es que a un paso había el hueco de un árbol: un chaval muy tatuado, con un perro de raza peligrosa y "mu tonto".

Las inteligentes respuestas de dueños de perros

Hoy he tenido la ocasión de tener otra charlita con el dueño de un perro:

Yo: Perdone, ¿sabe que su perro no puede mear ahí?
Él: ni ninguno.

Fascinante el grado de inteligencia. Hasta un mono premiado con uvas da mejores resultados.

El resto de la charla no la transcribo porque solo he hablado yo, respecto a la educación de los que tienen perros que mean en cualquier parte.

Eso sí, no me mencionado la madre que lo parió.

Educación para la ciudadanía no era necesaria, no...

Acabo de tener una charlita con una mujer cuando he visto que su perro olisqueaba un poste con medas sobre meadas.

Yo: ¿No hay un pipi-can cerca?
Ella: ...no.
Y: ¿Y te parece que es el sitio adecuado para que mee?
E: No está meando: solo está oliendo.
Y: Por eso está así eso y todas las esquinas, de oler.
E: Además es una hembra. No mea ahí.
Y: Para eso están los pipi-can.
E: No hay ninguno cerca.
Y: Pues pedidlos al ayuntamiento.
E: Ya lo hemos hecho.
Y: Pues insistid. ¿Te parece que es normal esa guarrada? No es higiénico.
E: Tampoco es higiénico los que escupen gargajos.
Y: Ya, pero yo no escupo. Es un tema de educación del que escupe y del que tiene el perro.

Y ahí termina la conversación, sin más.

Y aquí dejo como muestra una meadita de perra al ladito de un hueco de árbol: que hay que tener el coño bien gordo.

La solución perfecta a las meadas de perro

La educación de los dueños.

Esa es la solución perfecta para que los perros no meen en la puerta de tu casa: la educación del dueño del perro, algo que no parece abundante.

Por la cantidad de meadas en la puerta de mi casa, calculo que la mitad de la población es gilipollas. Y no voy muy desencaminado si el 30% de los españoles cree que los humanos convivieron con los dinosaurios, que ya es lamentable, pero además un 25% de los españoles cree, atención, que el Sol gira alrededor de la Tierra. Analfabetos perdidos.

Aquí olisquea, aquí levanta la pata y ahí su dueño le deja mear: una imagen muy clara de cómo está funcionando la educación en España, además la ética de la gente, por no llamarlos con un nombre más apropiado: imbéciles.

Luego el gobierno no ve la utilidad de la asignatura de educación ciudadana. Me dan ganas no de hacer un escrache si no de ir personalmente a mear yo mismo a su casa. Pero me contengo, por que yo sí tengo la educación de la que ellos carecen, entre otras tantas carencias que tienen y que me llevaría media vida listar.

Mientras esta gente con perros aprende educación y nuestros políticos se dan cuenta de que la necesitan tanto ellos como los primeros, existen varias formas de intentar evitar las meadas de los perros:

Comienzo con lo que no funciona:

  1. Lejía: personalmente lo he probado y no funciona. Hay quien dice que lo único que hace es atraerlos. Pero doy fe de que siguen meando.
  2. Azufre: ya no hay droguerías, sólo perfumerías, y donde hay productos para mascotas no hay repelentes: sólo productos para quitar el olor.
  3. Botellas llenas de agua: es el mismo remedio que lo de la bolsa llena de agua colgada en una puerta para que no entren las moscas. Sencillamente absurdo.
Estoy probando:
  1. Vinagre diluido: funciona. Basta con rociar con un spray un poco cada unos días y listo: no más meadas.
  2. Zumo de limón: no he necesitado probarlo.
  3. Infusión fuerte de pimienta: no he necesitado probarlo.
Y a nadie le gustan más los perros que a mí.