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Ábalos: el punto amo (de los caraduras)

José Luís Ábalos, ministro de Fomento de España, declara que "No puedes querer estar en un Gobierno y a la vez denunciar a uno de sus miembros", respecto a la denuncia de Izquierda Unida y Podemos sobre la "operación Chamartín"

¡Claro que sí, José Luís! El hecho de estar en un gobierno de hace inmune a cualquier cosa, aunque pueda ser ilegal. Solo por ser ministro todo deberíamos abstenernos de revisar lo que haces y si es legal, campeón.
Mañana mismo puedes proponer en El Congreso de los Diputados que se equiparen los derechos de los miembros del gobierno a los del rey.
Luego vete a auna ventana a aver si por el he honde ser del gobierno también puedes volar.

Hay que tener la cara como el cemento para decir lo que dice este señor con ese cuajo.

Pero si ya lo sabíamos: el doble rasero de Estados Unidos

El artículo de ElDiario.es no nos cuenta nada que no supiéramos: que Estados Unidos tiene un doble rasero vergonzoso.

Uno es el que aplica a los demás y otro muchísimo más laxo y ambiguo para sí.

No es una novedad. Ya lo sabíamos. Forma parte de la historia.

¿Cómo? ¿Que el watetboarding no es tortura? Entonces, a todos los que defienden eso, no les importaría que lo usasen en sus abuelos, padres, maridos, madres e hijos, ¿verdad?
Lo mismo que no es tortura que te interroguen en una comisaría.

Hay que tener muy poca ética y mucha cara dura para defender que el waterboarding no es tortura.

No, señora vicepresidenta, no

Después de la diada de Catalunya la vicepresidenta Soraya Saenz de Santamaría dice que "el ejecutivo respeta el derecho a manifestarse de los ciudadanos".
Claro, señora vicepresidenta, claro. Ya lo vimos en las manifestaciones de Madrid hace algún tiempo.
Sí, señora vicepresidenta, sí. Solo tenemos que ver los vídeos de la policía respetando ese derecho de los ciudadanos.
No le pregunto cómo no se le cae la cara de vergüenza al pronunciar esas palabras porque algo tan grande y duro no puede caer sobre nada: falta universo sobre el que caer.

Angela Merkel: una crack

La crack de las finanzas puede decir que "los ciudadanos no tienen que salvar a los bancos, que los bancos tienen que salvarse a sí mismos" y luego hacer que los chipriotas con más de 100.000 euros paguen un 20% de esa cantidad. Como si los 100.000 euros fueran del banco.

No sé yo si es que la han traducido mal, que tiene una cara más grande que la espalda o que no me entero de cosas tan simples con frases tan sencillas.

Políticos con la cara muy dura

Hoy el señor Nick Clegg, viceprimer ministro del Reino Unido, se ha disculpado por no cumplir una de sus promesas electorales. Es decir, primero hace una promesa, que sus votantes tienen en cuenta al darle su voto, es elegido, incumple su promesa haciendo justo lo contrario, se disculpa y pelillos a la mar, habiendo hecho lo que le ha dado la gana, engañando a su pueblo y sin ninguna consecuencia.
Hay que tener la cara muy dura y muy poca vergüenza para únicamente disculparse y quedarse tan pancho.

Esto me recuerda cuando hace poco el Reino Unido se disculpó a Ecuador por amenazarles con asaltar su embajada para detener a Julian Assange, violando la inmunidad diplomática, y seguidamente daba a su policía instrucciones para detenerlo en cuanto saliera de la embajada de Ecuador, con o sin inmunidad diplomática, violándola otra vez. Te digo lo que quieres oir que mientras hago lo que me da la gana.

Y en España nuestros políticos no son menos. Hoy, sin ir más lejos, el ministro de Educación José Ignacio Wert interpreta que cuando la gente se manifiesta quejándose de los recortes en educación lo hace por la crisi, no por la gestión de su ministerio o el gobierno. Claro, claro, y cuando asesinan a alguien la culpa la tiene la muerte que llegó con su guadaña, no el asesino. El señor Wert, otro que tal baila.

La excusa del actual gobierno ante el descontento del pueblo español es que la culpa de la situación actual la tiene la crisis, cuando la gente no se queja de la crisis, se queja, al menos yo, de que los responsables de la crisis hayan salido no sólo impunes sino para colmo recompensados, que el coste de la crisis recaiga en quienes no son los responsables y que los recortes para reducir el déficit público se hagan como se está haciendo,  de forma poco proporcional a la capacidad de aportar que tiene cada uno.
Es decir, que si te doy un guantazo y te duele, la causa es la mano, no yo. Hay que joderse.