Hace algunos años estuve presente en una conversación distendida en la que preferí sólo escuchar a quienes hablaban, que no eran tontos. Era gente con carreras universitarias y que habían aprobado oposiciones, lo cual parecía indicar un nivel.
Hablaban de qué es ser inteligente. Recuerdo que una chica decía que alguien capaz de memorizar un temario de oposiciones debe de ser inteligente. Otro decía que la simple memorización, sin comprensión, no es inteligencia.