Marine Le Pen plagia a François Fillon
Y es que las declaraciones de los políticos son como las de los futbolistas: obvias y vacías.
Lo son tanto que puedes poner en boca de uno las declaraciones del otro y todo sigue encajando.
Lo mismo que cuando Zapatero hablaba de la "Champions League de la economía" o cuando Iñigo Errejón habla de la "zona cero" del caso Lezo".
Los políticos son los nuevos vendedores de crecepelo.
Una de cal y una de arena: Jordi Évole
Jordi Évole tiene una trayectoria profesional que me parece llamativa.
Se forjó una reputación de no callarse nada y sobretodo hacer preguntas incómodas que dejaban a la vista los embustes del entrevistado.
Eso fue lo que no vi en su entrevista al Ministro del Interior Jorge Fernández Díaz. En su lugar vi una entrevista baja de tono en la que Jordi parecía más interesado en no quedar mal que en sacar verdades.
Hoy leía la noticia de que el discurso de Jordi al recibir un premio "se había hecho viral en las redes". Una de cal y otra de arena.
Porque dijo tres verdades: que los periodistas no pueden acercarse tanto al poder, ir de la manita, que los periódicos actuales no publican algunas informaciones y que los mismos políticos que apoyaron una guerra rechazada por la gran mayoría de la población siguen en sus puestos como si nada, y usa lenguaje dedicado a un tipo de publico: "poltronas".
Y en estas tres cosas me parecen que ha dado en el clavo, pero no en la entrevista al ministro, ni en el lenguaje que pretende acercarse a de quienes nunca debió separarse.
La importancia den una idea está en idea, no en quien la dice.
No hace mucho tiempo discutía con una persona sobre la idoneidad o no de una idea. Una postura procedía de un jefe y la otra del personal de limpieza. Asombrosamente en la discusión alguien dijo "quizás por eso están limpiando y no dirigiendo". Es decir, se estaba valorando según de quién venía la idea, no la idea en sí misma.
Bien, Jordi, un aplauso a tus tres ideas. A estas.