Mostrando entradas con la etiqueta protección de datos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta protección de datos. Mostrar todas las entradas

Verdades a medias: WhatsApp y Gizmodo

La versión en castellano de Gizmodo se caracteriza, entre otras cosas, por dar bandazos en su punto de vista, a veces usando argumentos que son medias verdades.

WhatsApp.
La estrategia de Facebook para rentabilizar la compra de WhatsApp no es precisamente brillante, principalmente porque toca las narices a los usuarios, algo muy contraproducente en cualquier negocio.

Las últimas condiciones de usuario incluían que WhatsApp enviara parte de tus datos a Facebook, aunque daba la opción de aceptar los nuevos términos excepto esta cesión de datos.

La opción no estaba muy clara ni muy a la vista, pero estaba.

Gizmodo.
Tan pronto Gizmodo te informa de esta opción como luego da un mensaje alarmista sobre aquellos usuarios de WhatsApp que no aceptaron las nuevas condiciones, omitiendo que la situación es fácilmente salvable aceptándolas y excluyendo de ellas la de cesión de datos.

Facebook.
Lo que está claro es que los usuarios no quieren que Facebook tenga sus datos de WhatsApp, que incluye el número del teléfono.
Ya me di de baja de Facebook por ser un escaparate de narcisistas exhibicionistas que nos obliga a tragar con todas sus pequeñeces existenciales, lo mismo que Instagram y los grupos de WhatsApp.

Casi estoy deseando que WhatsApp lo haga y así quitarme de encima esos grupos de postureo y exhibición de un plumazo.

Hay algo que tengo claro: si WhatsApp me obligase a ceder algún dato mío me daría de baja de inmediato, sin paños calientes. Hay más opciones y Facebook parece no enterarse.

Si hay algo que sé con certeza es que los errores en el trato con los usuarios se pagan caros. Facebook aún no debe de saberlo.

Tiempo al tiempo.

Y los alemanes también

Que los políticos ingleses son finos embusteros, es algo que ya conocemos.

Pero lo de los alemanes, sinceramente, no es algo que diera por supuesto.

Después de que en 2011 Alemania (sus políticos) pusieran el grito en el cielo porque Facebook violaba el derecho a la intimidad, ahora nos regalan esta perlaza.

Dieciocho leyes (18) leyes se han saltado del tirón. Para que no tengan nada que envidiar a la NSA. Son unos campeones, y en nuestra cara.

Más de lo mismo.

Alemania y el doble rasero (o haz lo que digo pero no lo que hago)

Hace algún tiempo Alemania se quejó seriamente a Facebook del botón "Me gusta" (www.rtve.es). Parece ser que el  sencillo botoncito es terrorífico, maléfico y vulnera sus leyes de protección de datos, datos de sus ciudadanos, claro.

Lo que no entiendo entonces es por qué la policía alemana se supera con un troyano para hacer sus graciosas cosicas. (www.elpais.com)

Si Facebook se tira un pedo en el salón, eso es muy muy malo, pero si Alemania se caga en medio del salón, aquí no ha pasado nada. ¿Es así cómo funciona la cosa?

Dicho de otra forma: ¿el estado hace leyes para que las cumplan los demás pero no el propio estado? ¿Eso cómo se come?

Yo buscaría a quien o quienes se les ocurrió lo del troyano, a quien o quien los autorizaron, a quienes lo dessarrollaron, a quienes lo utilizaron y se los entregaba a la señora justicia para que les aplique las leyes con la misma contundencia que a los demás, esperando que esta señora no se haya prostituido...