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"El País": uso del presente de indicativo como futuro

Deben ser sus ganas, porque el uso del presente de indicativo como futuro (por ejemplo, "Mañana me comienzo una nueva etapa") en información periodística me parece raro y muy poco adecuado para un titular.

Pero eso no le impide a El País usar el titular "El PP gana en Madrid pero tendrá que pactar con Ciudadanos": sencillamente fascinante.

Si es que ese diario se está ganando a pulso que deje de leerlo de una vez por todas.

Lo que nos vamos a reír: nueva sección ”Noticias del futuro"

En esta nueva sección podrás encontrar noticia que podrían ser verdad en un futuro imaginario y utópico probablemente mejor.
"Nueva ley PaPo" (Mayo de 2050)

Los ciudadanos, cansados de que los políticos se dediquen a zanganear, robar y gestionar de pena los recursos públicos y después de establecer una democracia real, en definitiva, cansados de que los políticos hicieran lo que les saliera del papo, han creado a ley "PaPo" ("pa" políticos).
La nueva ley no solo controla y restringe las libertades de políticos sino que además establece un periodo ejemplarizante de doscientos años durante el cual se aplicará a los políticos el mismo trato que han dado ellos a los ciudadanos en los dos últimos siglos.

Así, por ejemplo, mantendrán su derecho a voto, pero éstos se recogerán en urnas especiales que ni siquiera se abrirán. Se guardarán tal cual en un almacén abandonado pero en cada votación se les obligará a asistir a sesiones informativas sobre la importancia de participar de la "fiesta de la democracia".
También se habilitarán seis ventanillas para atenderles: cada ventanilla estará atendida por un ciudadano perjudicado en el pasado por los políticos y dispondrá  de un dado para que elijan a qué otra ventanilla remitirles.
La lista de espera en pocos minutos ha llegado al año 3.000. Dado el éxito no se descarta ampliar el plazo de resarcimiento ciudadano.
Para aquellos políticos más insatisfechos se ha habilitado una división especial de los cuerpos de seguridad nacional que amablemente los custodiarán en sus posibles protestas en las que, si superan lis decibelios de una batidora, los antidisturbios cargarán contra ellos. No obstante los agentes irán equipados con plátanos, espanta-suegras y la porra reglamentaria para que decidan cuál de ellos consideran más adecuado.

En las pruebas realizadas todos los policías usaron las porras y se reservaron los plátanos y las espanta-suegras para la celebración que hicieron al terminar su actuación.

A los cuerpos de seguridad se les permitirá dirigirse a los políticos, mientras usan la porra, con expresiones recuperadas de la hemeroteca y registradas en manifestaciones ciudadanas previas a la ley, como por ejemplo "¿Te gusta que te den, ¿eh?"

Se ha aprovechado la ocasión para erigir una estatua donde cada ciudadano puede ir a tirar lo que crea que se merecen los políticos. Por el momento básicamente se han depositado zurullos de hermoso tamaño, tres bombas y una peineta, entre otros curiosos objetos.

Las fiestas de celebración por la ley recién aprobada se prolongarán durante todo el presente año, estableciendo una semana cada año siguiente para ello.

Suicidio genético

Querido señor presidente de turno (todos ustedes me parecen lo mismo) de esto que llaman país: viendo la inutilidad de votar en el sistema político que han creado y modelado ustedes a su gusto y de espaldas al pueblo tengo la satisfacción de comunicarle mi decisión de suicidarme genéticamente.

Dada su corta vista para estos asuntos y la dificultad y trabas que no dejan de poner al mismo, he decidido no tenerla. Créame cuando le aseguro que a mí me supone menos sacrificio que a usted y sus torpes proyectos y el estropicio que le causará a usted me hará sonreír largo tiempo y hasta mi muerte. Ahora ya sabe de qué se ríen los ancianitos cuando ven un político.

Yo no voy a dejar descendencia, lo que apriori a usted se la chufla. Pero además de mis genes, que quien pudiera decir que algún dia no necesitará,  tendrá como poco un trabajador menos, un inmigrante que deberá ocupar ese  vacío que ya no llenara mi descendencia.

Mi jubilación, si la veo, la pagará otro que no serán mis hijos y me llena de satisfacción fastidiarle su futuro aunque usted me esté fastidiando el presente.

Cordialmente,

Un ciudadano.