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De una vez por todas: los toros son peligrosos

Parece que la cantidad de imbéciles es apoteósica si hay que recordar a la gente que es peligroso un animal de 500 kilos, dos grandes cuernos y que se defiende embistiendo.

Pero a esos imbéciles les hace ilusión correr delante de uno de estos animales. No importa cuánto se les advierta.

Poco nos pasa.

Neil deGrasse Tyson y los muertos: sí, pero no.

Uno de mis ídolos es Neil deGrasse, pero a veces también se equivoca.

Esta vez, aunque el dato sea objetivo, omite otro dato importante: la intencionalidad.

Neil viene a decirnos que 40 muertos por arma de fuego, a raíz de un atentado, tampoco son tantos comparados con los de gripe, suicidios, errores médicos o accidentes de coche, y que muere gente constantemente.

Solo se le ha escapado un pequeñito detalle: los muertos en un atentado lo son por deseo de muerte de alguien hacia otro. El resto de muertes que pone como ejemplo, no.

Y en efecto, numéricamente los muertos en tiroteos son pocos relativamente, pero extremadamente graves por su intencionalidad, por el deseo de que ocurran.

Nunca he entendido que un muerto valga más que otro, pero sí que hay causas más graves que otras.

Un saludo, Neil.

¿Gestión? ¿Control? ¿Qué es eso?

¿Como va a cumplir el estado sus obligaciones  con sus ciudadanos no sabe ni si están muertos?

Que lo mismo que estás muerto y te siguen pagando tu pensión como puedes estar vivo y no recibirla.

El descontrol de fallecidos que siguen cobrando una pensión asciende a 25 millones de euretes, que se dice pronto.

¿Quién no está haciendo su trabajo?

Mis muertos, tus muertos

Ya es suficientemente lamentable que las personas mueran por causas naturales, que se pierda para siempre su experiencia, como para que nos matemos unos a otros.

Más lamentable aún es que unos esgriman que sus muertos valen más que los muertos del otro, ya sea por importancia o cantidad.

La estupidez de querer matar es un síntoma de tal animalidad que solo me parece su adecuada la reclusión en un zoo o incluso un circo de monstruosas criaturas.

Qué acertado estaba mi abuelo cuando decía "Al que quiera una guerra que la primera bomba le estalle en la boca"