Don dinero. Y es que el capitalismo sin ética lleva a cosas como que Suecia retira su apoyo al Sahara Occidental y así IKEA poder abrir tiendas en Marruecos. Ole.
Y con el mismo "Ole" ya tienen un cliente menos. Será difícil que vuelva por IKEA mientras no rectifiquen.
La justicia por mi mano: Igual ganan un cliente en Marruecos pero acaban de perder uno en España.
Y no sólo en IKEA: cualquier cosa que me huela a sueco, hasta la gimnasia.
Sigan así señores políticos suecos, que el dinerete es el dinerete y yo dueño de qué y dónde lo compro.
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Productos cojonudos: vajilla 365+ de IKEA
Actualización (2017-05-07): La vajilla original 365+ ya no está
disponible en IKEA. La que actualmente tiene ese nombre es distinta de
la que originó este artículo.
Vajillas de distintos diseños las hay para hartarse y más. Pero desgranemos las bondades y miserias de cada una hasta llegar a por qué la vajilla 365+ de IKEA es sencillamente cojonuda.
Vajillas de distintos diseños las hay para hartarse y más. Pero desgranemos las bondades y miserias de cada una hasta llegar a por qué la vajilla 365+ de IKEA es sencillamente cojonuda.
Vajillas de colores
Qué bonita, qué preciosa es una vajilla de platos azules ¿verdad? Luego me lo vuelves a contar después de haber servido sopa en sus platos hondos. Te aseguro que la aborrecerás al instante.
¿Transparente entonces? Tampoco. Los platos transparentes tuvieron su momento de gloria pero simplemente trasladan el problema de los colores al mantel.
Las vajillas de colores son un peligro para la comida que sirvas en ellas. En serio.
El blanco es el color por excelencia de los platos y tazas. Sí, la tazas también.
En cambio los vasos deberían ser enteramente transparentes. Nada de florituras de colores por la misma razón que los platos.
Bien, platos blancos.
Florituras
No. Los platos con florituras en el borde o pasan de moda o resultan inapropiados para cualquier ocasión.
Ni siquiera una fina linea dorada es adecuada para una comida informal, a parte de ser un problemón en los hornos microondas.
Forma
Entonces platos blancos y lisos. ¿Con qué forma?
Los cuadrados son muy modernos y de aspecto minimalista, pero tampoco sirven para todos los usos. Los platos hondos... ¿cuadrados? Intenta terminarte la sopa en ellos.
Platos llanos cuadrados y platos hondos redondos? "Ni chicha ni limoná".
Los cuadrados son muy modernos y de aspecto minimalista, pero tampoco sirven para todos los usos. Los platos hondos... ¿cuadrados? Intenta terminarte la sopa en ellos.
Platos llanos cuadrados y platos hondos redondos? "Ni chicha ni limoná".
Así que platos hondos redondos y blancos.
Material
¿Cristal, loza, porcelana, plástico?
Los platos de cristal opaco, por muy opaco que sea, siguen pareciendo de cristal. Son finos y pesan menos pero considero que serían aceptables excepto para ocasiones elegantes, lo que quizás te obligaría a tener dos vajillas, cusndo veremos que puedes tener sólo una y perfecta.
Los platos de cristal opaco, por muy opaco que sea, siguen pareciendo de cristal. Son finos y pesan menos pero considero que serían aceptables excepto para ocasiones elegantes, lo que quizás te obligaría a tener dos vajillas, cusndo veremos que puedes tener sólo una y perfecta.
¿Loza? La loza es pesada y es esportilla con facilidad al mínimo golpe.
¿Plástico? El plástico debería estar prohibido en vajillas y cubiertos, en mi humilde opinión: se estropea con facilidad.
En cambio la porcelana moderna es muy resistente, más que la loza y prácticamente como el cristal templado.
La vajilla 365+ de IKEA cumple con todo esto pero además tiene una ventaja sorprendente ventaja sobre el resto: el logotipo de la base se quita frotando con un estropajo de acero sin estropearla.
Así puedes tener una vajilla blanca, sencilla, apropiada, elegante, muy resistente y perfecta apropiada para cualquier comida. Para colmo su precio es bueno.
Treinta euros un juego de dieciocho piezas: seis platos llanos, seis hondos y seis llanos pequeños.
Nota (2016-01-27): Suecia ha retirado su reconocimiento internacional al Sáhara Occidental para que IKEA pueda abrir tiendas en Marruecos. Ahí queda la información. La decisión de comprar o no productos suecos es cosa suya.
Pequeños actos de sumisión
pensar. De hecho, esa es la definición de sumisión.
A veces no lo reconocemos como sumisión porque los deseos del otro no nos parecen gran cosa y no nos supone un esfuerzo ceder. Más inquietante es cuando cedemos simplemente porque no nos prejudica, ni conocemos qué beneficio saca la otra parte y para colmo ni nos molestamos en averiguarlo.
IKEA y la falsa ecología
Ecológico es todo aquello que evita afectar en lo posible el entorno natural.
Si te comes un plátano y reciclas la piel, eso es ecológico. Si en lugar de comprarte unos zapatos nuevos, le pones suelas nuevas a los viejos, eso es ecológico. Si usas bombillas de bajo consumo, eso es ecológico. Si usas productos de diseño estándar, eso es ecológico. E IKEA nos engañó.
IKEA nos vendió, en catálogos iluminados con bombillas de 400 watios y personas con caras post coitales, que ellos eran ecológicos y baratos.
Uno va a una tienda IKEA y ve algunos productos que en principio son baratos y acabamos comprando a sabiendas de que la calidad no es para tirar cohetes, pero para nosotros es suficiente. Hasta ahí, es ecológico. ¿Por qué pagar por algo de más calidad si esa calidad ya es suficiente para la vida útil del objeto? Eso es ecológico.
No lo sería ya tanto cuando la calidad del producto le proporciona una vida de uso claramente insuficiente para el tiempo que debe durar. Y en esto entran los recambios.
Podemos comprar un producto barato, como las estanterías de almacenaje de IKEA, que son resistentes y de madera sin tratar. Un producto sencillo y funcional sin pretensiones. Eso es ecológico.
El problema aparece cuando IKEA decide, por motivos económicos, modificar el diseño original por otro que no es incompatible, como por ejemplo las estanterías Gorm.
El perfil de las estanterías originales era este:
El de las nuevas es así:
Nada que objetar, excepto:
1.- Los agujeros para los tornillos son más estrechos
2.- Los tornillos son más finos
3.- Los tornillos antiguos entran tan justos en los agujeros nuevos que pueden llegar a rajar la madera.
4.- Los tornillos nuevos son tan finos que quedan holgados en los agujeros de las estanterías originales y no las sujetan.
Y la guinda no es que IKEA ya no venda esquinas para este modelo de estanterías, lo cual es un fastidio aunque asumible, si no que ya no vende estantes o largueros por separado, de ninguna medida. Esto te obliga a comprar juegos de estanterías completos compuestos por cuatro estantes y cuatro largueros, lo que te impide, si ya tienes una estantería así, ampliarla sin que te sobren piezas. Y eso sin que puedas utilizar piezas del diseño original. Esto no es ecológico. ¿Qué haces con las piezas que te sobran? ¿Las guardas para la berbena de San Juan? ¿Qué haces con las estanterías antiguas? ¿Más berbena?
Cuando uno compra un sofá de IKEA, cede ante el chantaje de comprar un sofá barato para el que las fundas valen un dineral, pero tampoco espera uno cambiar la funda muy a menudo. El problema aparece cuando IKEA decide dejar de hacer un modelo y por lo tanto sus fundas. Cuando esto sucede te quedas con un sofá que no podrás utilizar si necesita una funda nueva. Eso o hacer una funda a medida, lo que aún te saldrá más caro que la que debiera proporcionar IKEA. Menudo negocio y poco ecológico.
Algo así ya pasó con un objeto tan común como son los tornillos, y finalmente los fabricantes entendieron que incluso para ellos era más barato estandarizarlos. Claro que siempre hay fabricantes díscolos que precisamente diseñan sus productos fuera de los estándares para secuestrar a sus clientes, a veces con la zanahoria de precios bajos o de un diseño mejor, como hace Apple, con el diseño, no con precios bajos, se entiente.
El fabricante ecológico, y ético, no sólo usará estándares si no que, en su sabiduría y buen saber hacer, los creará si es beneficioso y con ello mejora y abarata sus productos. Creará estándares cuando sean necesarios y no por el simple hecho de crearlos para luego cobrar derechos, como hace Microsoft.
Estoy convencido que IKEA, si como dice deja de vender piezas por separado porque no se vendían, podría haber mantenido el diseño original de las estanterías o haberlo modificado para abaratarlo pero manteniendo la compatibilidad con el diseño original, pero no ha hecho ninguna de las dos.
Esta es la ecología sueca de IKEA.
Si te comes un plátano y reciclas la piel, eso es ecológico. Si en lugar de comprarte unos zapatos nuevos, le pones suelas nuevas a los viejos, eso es ecológico. Si usas bombillas de bajo consumo, eso es ecológico. Si usas productos de diseño estándar, eso es ecológico. E IKEA nos engañó.
IKEA nos vendió, en catálogos iluminados con bombillas de 400 watios y personas con caras post coitales, que ellos eran ecológicos y baratos.
Uno va a una tienda IKEA y ve algunos productos que en principio son baratos y acabamos comprando a sabiendas de que la calidad no es para tirar cohetes, pero para nosotros es suficiente. Hasta ahí, es ecológico. ¿Por qué pagar por algo de más calidad si esa calidad ya es suficiente para la vida útil del objeto? Eso es ecológico.
No lo sería ya tanto cuando la calidad del producto le proporciona una vida de uso claramente insuficiente para el tiempo que debe durar. Y en esto entran los recambios.
Podemos comprar un producto barato, como las estanterías de almacenaje de IKEA, que son resistentes y de madera sin tratar. Un producto sencillo y funcional sin pretensiones. Eso es ecológico.
El problema aparece cuando IKEA decide, por motivos económicos, modificar el diseño original por otro que no es incompatible, como por ejemplo las estanterías Gorm.
El perfil de las estanterías originales era este:
Nada que objetar, excepto:
1.- Los agujeros para los tornillos son más estrechos
2.- Los tornillos son más finos
3.- Los tornillos antiguos entran tan justos en los agujeros nuevos que pueden llegar a rajar la madera.
4.- Los tornillos nuevos son tan finos que quedan holgados en los agujeros de las estanterías originales y no las sujetan.
Y la guinda no es que IKEA ya no venda esquinas para este modelo de estanterías, lo cual es un fastidio aunque asumible, si no que ya no vende estantes o largueros por separado, de ninguna medida. Esto te obliga a comprar juegos de estanterías completos compuestos por cuatro estantes y cuatro largueros, lo que te impide, si ya tienes una estantería así, ampliarla sin que te sobren piezas. Y eso sin que puedas utilizar piezas del diseño original. Esto no es ecológico. ¿Qué haces con las piezas que te sobran? ¿Las guardas para la berbena de San Juan? ¿Qué haces con las estanterías antiguas? ¿Más berbena?
Cuando uno compra un sofá de IKEA, cede ante el chantaje de comprar un sofá barato para el que las fundas valen un dineral, pero tampoco espera uno cambiar la funda muy a menudo. El problema aparece cuando IKEA decide dejar de hacer un modelo y por lo tanto sus fundas. Cuando esto sucede te quedas con un sofá que no podrás utilizar si necesita una funda nueva. Eso o hacer una funda a medida, lo que aún te saldrá más caro que la que debiera proporcionar IKEA. Menudo negocio y poco ecológico.
Algo así ya pasó con un objeto tan común como son los tornillos, y finalmente los fabricantes entendieron que incluso para ellos era más barato estandarizarlos. Claro que siempre hay fabricantes díscolos que precisamente diseñan sus productos fuera de los estándares para secuestrar a sus clientes, a veces con la zanahoria de precios bajos o de un diseño mejor, como hace Apple, con el diseño, no con precios bajos, se entiente.
El fabricante ecológico, y ético, no sólo usará estándares si no que, en su sabiduría y buen saber hacer, los creará si es beneficioso y con ello mejora y abarata sus productos. Creará estándares cuando sean necesarios y no por el simple hecho de crearlos para luego cobrar derechos, como hace Microsoft.
Estoy convencido que IKEA, si como dice deja de vender piezas por separado porque no se vendían, podría haber mantenido el diseño original de las estanterías o haberlo modificado para abaratarlo pero manteniendo la compatibilidad con el diseño original, pero no ha hecho ninguna de las dos.
Esta es la ecología sueca de IKEA.
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