Mostrando entradas con la etiqueta poder adquisitivo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poder adquisitivo. Mostrar todas las entradas

Pensiones, IPC, poca vergüenza y doble rasero

La ministra de trabajo, Magdalena Valerio, ahora dice que no legislará de forma unilateral las pensiones.

Y el tema tiene guasa. Mucha guasa.

Antes, la subida de las pensiones estaba unida al IPC. Correcto.

Pero en tiempos de crisis (bancaria, recordemos), había menos ingresos que gastos, lo cual hace evidente que en algo hay que gastar menos.
La diferencia entre los partidos políticos era de dónde se recorta, no si se recorta, pero los partidos que no gobernaban entonaban el "no a los recortes", como si fuera posible, pero el lema quedaba muy requetebién para las masas, tomándonos por idiotas.

Que cuando no hay suficientes ingresos hay que gastar menos es capaz de entenderlo hasta el más necio.

Ahora que el PSOE gobierna, se desdice de su discurso cuando no gobernaba y dice que lo pactará y que defiende mantener el poder adquisitivo de las pensiones. Entonces, si no es  ligándolas al IPC, que es el indicador de pérdida de poder adquisitivo, lo hará de alguna otra forma equivalente. Hasta ahí correcto, pero también habría que hacer lo mismo con otros gastos, como los sueldos de sus señorías, diputados y senadores, que también son ciudadanos españoles.

De lo contrario podría parecer, y lo parece, que cuando toca apretarse el cinturón sus señorías tienen el privilegio de estar al margen de las consecuencias de sus propias decisiones de gobierno, ya que si hay una crisis es a causa de su mal hacer. Así de claro.

Y por esto estaré de acuerdo en que las pensiones no suban directamente con el IPC pero que no pierdan poder adquisitivo siempre que se aplique el mismo rasero a los gobernantes.

Oferta, demanda, el punto de equilibrio y la diferencia entre ricos y pobres

Dice el capitalismo que el precio de un bien es el equilibrio entre la oferta y la demanda, el equilibrio que permite obtener el mayor beneficio con el precio mas alto que los consumidores están dispuestos a pagar.

Esto funciona si todos tenemos el mismo poder adquisitivo. Bien.

¿Pero qué ocurre cuando unos tienen mas poder adquisitivo que otros? Comienza a ocurrir algo muy curioso: el beneficio se mantiene, las ventas caen y el precio sube. Y todo esto se hace más extremo cuanto mayor sea la diferencia de poder adquisitivo.

Es decir,  gracias a que hay gente que puede permitirse pagar más caro el producto, aunque se venda menos, se mantiene el beneficio.

Esto no está nada mal con productos de lujo, caprichos, pero es intolerable con productos de primera necesidad y servicios básicos.

¿Dónde está el estado español garantizando el acceso asequible a esos bienes y servicios aun cuando no son comercialmente rentables?

¿Desde cuándo un ciudadano no tiene derecho a unos servicios y bienes básicos por el mero hecho de serlo?

¿Son los ciudadanos únicamente clientes de las empresas o es la sociedad la que permite la existencia de empresas siempre que éstas contribuyan a una sociedad mejor?