El sello presidencial "de coña": Donald Trump tan tranquilo

El presidente número 45 de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a hacer un ridículo espantoso dando una conferencia mientras detrás de él estaba el supuesto sello presidencial, salvo que era uno de coña: un águila con dos cabezas, unos palos de golf y el mensaje "45 es un títere".

La cagada es de tal calibre que deben estar partiéndose de risa hasta en Andrómeda.

Falta ahora saber si su círculo de colaboradores es así de inútil o si también se la han colado épicamente.

Vueling, el "body" y la denegación de embarque

Bueno, bueno: volvemos a tener a una compañía aérea en medio de otro follón.

La pasajera dice que no le dejaron embarcar porque llevaba un "body" escotado.

Vueling dice que iba en bañador y su conducta no se adecuaba a la condiciones para defender y proteger la seguridad de todos los pasajeros. ¿En serio? Incluso aunque fuera en bañador ¿En serio?

La pasajera dice que hasta otros pasajeros se ofrecieron a prestarle ropa, pero para entonces el "body" ya no era la causa de la denegación de embarque, sino su conducta. Bonito quiebro de argumento.

Y la cuestión es que, como estamos acostumbrados a ver en los aeropuertos y otros tantos sitios, o pasas por el aro de criterios arbitrarios de imbéciles o "te la cargas".

Empleados de aeropuerto maravillosos los habrá,  como vigilantes y policías, pero siempre hay alguno al que su trabajo le sirve para satisfacer las ansias de dominación que su mierda de vida no le permite.

Mi recomendación en estos casos es mantener la compostura desde el inicio y meter al imbécil en un follón que no olvide en su vida.

Comenzaremos por pedirle a qué norma se refiere. Si lo estamos satisfechos con su interpretación así se lo expresaremos, con exquisita educación, y le pediremos su nombre o identificación (es importante poder identificar al imbécil) y le pediremos hablar con su responsable o superior inmediato. Y seguiremos escalando por su jerarquía hasta obtener una rectificación o una negativa definitiva.

En este punto, el imbécil ya lo va a lamentar, porque en cualquiera de los dos casos pediremos hacer una reclamación por el tiempo perdido y una queja por el trato recibido, arbitrariedad con que aplican la norma, la falta de profesionalidad y el asqueroso trato a sus clientes. Tal cual.

Y la cosa no quedará ahí.

Si es posible, graba las conversaciones. No tienes porqué avisar que lo haces si tú eres partícipe de ellas. También sirve un vídeo, aunque lo sabrán y podrías tener algún problema por difundir la imagen de los intervinientes. Y no queremos problemas para nosotros sino para el imbécil.

Después de presentar la queja procederemos a hacerla pública. Twitter, Facebook, un blog, un correo electrónico a varios periódicos: todos valen.

Lo importante es que el atropello no quede en nada, que la próxima vez, el imbécil se lo piense dos veces antes de dar rienda suelta a su desgraciada personalidad aprovechándose se su puesto.

Boris Jhonson: angelito...(dos ojos morados y una costilla rota)

El nivelado de los políticos sigue en aumento.

El circo de monstruos saca a la pista a...¡Boris Johnson!

Este señor y angelito se comprometía en 1990 a darle a su amigo y delincuente Darius Guppy la dirección de un periodista que le resultaba molesto para poder darle una paliza y dejarle "dos ojos morados y una costilla rota.

Y Boris se presenta a nada más y nada menos que a primer ministro del Reino Unido. De traca.

Estados Unidos subió a la pista a Donald Trump y en Reino Unido Boris pensó que podía hacerlo mejor, más alto y más grande. Y acertó, porque los comentarios machistas de Donald son tonterías en comparación con lo de Boris.

Boris, campeón, lo has bordado demostrando lo adecuado que eres para dirigir una nación y con qué estilo y principios.

Ahora falta saber cuantos ingleses le votan y ya podré dormir tranquilo.

"Google anuncia que..."

Quien dice Google dice cualquier otra empresa: ¿por qué no podría mentir una empresa al hacer una declaración pública para quedar bien?

No olvidemos que las empresas privadas son eso, privadas, y no tienen grandes obligaciones de publicar información sobre ellas, ni lo que hacen, ni lo que planean.

¿Puede una empresa mentir? Por supuesto.
¿Puede permitirse mentir? En absoluto.

Su credibilidad quedaría manchada de por vida a menos que implemente mecanismos eficaces para evitar que vuelva a ocurrir.

En el caso de Google, hace tiempo que dejaron a parte el lema "no seas malvado", lo que es toda una declaración de principios de cómo se completará en adelante.

Otros casos son los de partidos políticos, como PSOE y Partido Popular, dónde no han hecho nada para evitar que vuelvan a ocurrir casos de corrupción.

Tampoco España, como estado, ha hecho nada para evitar que los políticos mientan con descaro a los ciudadanos a quienes deben representar.

Pero que una empresa mienta, aunque perjudique a su reputación, no significa que vaya a quebrar inmediatamente: siempre habrá gentuza interesada en ganar dinero sin importar cómo, aunque sea hundiendo la propia empresa si es necesario.

"Ajustada votación" (según ElDiario.es)

Ganar una votación por mayoría absoluta es, para ElDiario.es, una "ajustada votación".

¿Qué es entonces una votación holgada?

Adriana Lastra: ¿Pero qué dice?

Pues dice, concretamente que:
"Una consulta se hace para ratificar un acuerdo, no para impedirlo".

Pero, ¿qué clase de medicación sigue esta señora?

¿Qué has desayunado hoy?

¿Estaba rico? ¿Te ha dejado satisfecho?
Pues el año pasado 822.000.000 personas pasaron hambre. Que se dice rápido.

No es que tú tengas la culpa: es que la tienen quienes dirigen nuestra sociedad, los de aquí y los de allí.

Y lo siempre por incompetencia: también por avaricia, codicia y otras bajezas del ser humano.