No solo ascensores. ¡También coches!


Si no fuese suficientemente escalofriante que Microsoft esté desarrollando un ascensor, ahora me entero de que además está desarrollando una... un... otro Windows pero para coches.
Yo solo espero que no controle nada importante.

Dos barbaridades de GIMP

El programa de edición fotográfica Open Source, libre y gratis por popularidad, que no excelencia, es sin duda GIMP.

Pero GIMP tiene dos errores de concepto que son una muestra de la falta a veces de la necesaria visión global de lo que se está haciendo.

El primero de los errores es en qué tipo de ventanas se muestran, por ejemplo, la barra de herramientas. Por defecto se muestran cono una ventana más. El problema es que al mover la imagen que se está editando ésta puede quedar encima de las herramientas, lo que es una molestia. Así que GIMP permite indicar que las herramientas se muestren en un tipo de ventana que siempre está por encima de todas las demás. Así la ventana de edición de la imagen nunca estará encima de las herramientas. Hasta aquí bien.

¡Splash Screen!

Muchos, pero que muchos programas, muestran un “splash screen” al iniciarse, pero no siempre ha sido así. Antes los programas se inciaban sin más, en un abrir y cerrar de ojos, o si no se sabía quese esraba iniciando porque oíamos el traqueteo de la disquetera, pero a partir de cierto momento, tardaban un tiempo considerable antes de mostrar nada en la pantalla así que lo que un programador listo pensó que hasta que se pudiera mostrar la ventana principal del programa era calmante para el usuario mostrarle algo conforme el programa se estaba iniciando. Mientras se mostraba esta ventana con apenas el logotipo del programa éste iba realizando los trabajos necesarios de inicialización.

Y seguimos...

Después de haber visto las imágenes de la policía antidisturbios en serios aprietos por manifestantes violentos, lo que me parece repulsivo e inaceptable, de que esos antidisturbios pidieran refuerzos y sus
superiores se los denegasen dejándolo tirados en el peligro, esos mismos antidisturbios, en lugar de ver lo que ha pasado prefieren seguir en su tónica, con orejeras ahora además agrediendo a periodistas debidamente identificados.

Sí, sí, sí: qué gran cuerpo de seguridad del estado. Estamos asistiendo en directo al descarado incumplimiento de la ley, sin ni intentar ocultarlo. ¿Qué vendrá luego? ¿Qué vino en otras ocasiones?
No sé a los demás, pero a mí me da un pelín de repelús.

Hablando de uno mismo

Sí: voy a caer en ello. Sé que poco más abajo se puede caer pero aquí estamos para unas verdades aderezadas con ironía.

En un post anterior os(1) conté una experiencia sobre las valoraciones de las aplicaciones de Google Play.
Ahora os traigo coetánea que trata de este mismo blog. Se trata del número de visitas. Veamos la gráfica.

No incluyo los números de los ejes por vergüenza, pero queda clara la anomalía. ¿A qué se debió?
Sucedió una noticia relacionada con una web y casualmente uno de los post de este blog trataba precisamente de esa web.

Dos cosas a destacar:
1.- El alto número de visitas fue puntual
2.- El número de visitas después de la anomalía es mayor que el habitual y con pocas variaciones.

Esto me sugiere que de las visitas que forman la punta algunas han permanecido como lectoras del blog, he de suponer, porque algo en él les interesa y vuelven.

El hecho curioso es el efecto colateral por casualidad.


(1) He usado "os" y no "te" o simplemente nada porque sé a ciencia cierta que tengo dos seguidores registrados, y eso es plural.

El rasgo humano de las valoraciones de Apps

A veces para ponderar un resultado son necesarios otros de referencia y es el caso de las valoraciones de una App.

Ésto está basado en hechos reales de una App equivalente a la mencionada.

Supongamos que creamos una App que es imposible que el usuario la encuentre decepcionante. Por ejemplo, una aplicación que muestre un número dos bien grande en la pantalla y ya está, y así tal cual se pone en la descripción de la aplicación en Google Play, incluyendo capturas de pantalla.

Cuando oigo "la familia"...

Con el severo cinismo que exhiben orgullosos los políticos actuales solo les ha bastado decir lo siguiente
para que me venga a la cabeza la idea de una mafia.
Elena Valenciano ha dicho:
"Sólo hay dos familias que pueden gobernar Europa: la de la derecha y la socialdemócrata".Ole.

La familia. La mafia.