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La Vanguardia: noticiones

La Vanguardia es un diario que no despierta pasión en mí. Más bien no me despierta.

A ello contribuyen noticias de rabiosa actualidad como esta.

Y pensar que me he levantado esta mañana sin conocerla...

Titulares de El País: un visión sesgada

Ya hace tiempo que veo como los titulares y cabeceras de las noticias del diario El País no informan objetivamente.

El último caso ha sido este:
El centro Kirchner, 275 millones para hacer historia.

"La presidenta argentina inaugura una obra colosal que pretende simbolizar el renacer de este país después del hundimiento de 2001"

La fotografía de la noticia muestra un edificio casi de noche y con la silueta de una grúa a un lado.

Que me perdonen los argentinos por no haber reconocido el edificio de Correos, algo que menciona el artículo después de ser confuso al llamarlo "obra colosal" cuando es en realidad una remodelación, dando a entender que se trata de un nuevo edificio y no aclarando lo contrario más adelante.

El País sigue su senda de la información sesgada. Yo sigo la mía.

"El País": otro mal titular

Cuando uno lee "El coche sin conductor de Google ha sufrido ya 11 accidentes" entiende que el coche de Google se ha estrellado o provocado once accidentes y que siguen aumentando, por el "ya", un "hasta el momento y seguimos contando".
Pero no. Resulta que "El coche ha recibido choques traseros siete veces, sobre todo en los semáforos, pero también en la autopista" y "También ha recibido golpes de refilón en los laterales un par de veces y otro de un coche que se saltó una señal de stop" según dice
Chris Urmson, el director del programa que lo desarrolla.
Es decir, en efecto ha sufrido accidentes, pero no los ha provocado.
¡Un aplauso para El País! Cada día se parece menos al periódico que fue.

El País perdiendo el norte a pasos largos

El diario El País me parecía una publicación más neutral que el resto. No todo lo neutral que se puede ser al comunicar noticias pero sí más neutral que, por ejemplo, El Mundo o La Razón. Eso sin tenerle en cuenta que las fotografías que elijen de las personas en sus artículos y que no son de una ideología similar a la suya, están escogidas con la premisa "a ver en cuál sale peor".

A parte de esto, era el único diario que conocía que no incluía un horóscopo, algo que dice mucho de la seriedad y veracidad de una publicación. Es una lástima que ahora sí lo incluyan.

Pero a parte de todo esto, que no es poco, y a pesar de haber dejado de comprarlo porque no hay noticias nuevas (repiten la misma noticia cada día sin información nueva hasta hartarte), el colmo ha sido hoy al leer este artículo de su blog: "Papá Noel me ha echado una tableta, ¿qué hago?"

Cuando uno lee un periódico, o su blog, es porque quiere informarse de un tema que desconoce y acude a la fuente más fiable que sí conoce. Cuando uno mismo quiere informarse procura obtener las información de más de una fuente para detectar esos matices que hay entre ellas y así obtener una idea más objetiva. Pero cuando lee de una fuente un artículo como el de arriba, la fuente queda directamente descartada y pierde otro poco más esa confianza que se ganó en otros momentos con información que sí era veraz mientras otros publicaban ficción y mentiras. Y lo voy a argumentar.

Rosa Jiménez Cano, autora del artículo sobre qué instalar en un tablet, comienza incluyendo tanto a Apple como a Android, intentando ser plural. Hasta ahí, bien.

Después comienza su recorrido por los lectores de libros y tarda una frase en recomendar la aplicación de librería de Amazon cuando no es ni de lejos la mayor fuente de libros. Nuestra amiga Rosa se olvida, por ejemplo, de la Biblioteca Cervantes o del Proyecto Gutenbert, por mencionar dos fuentes bien gordas. Pero Rosa prefiere barrer para casa y, si puedes pagar, mejor, ¿verdad Rosa? Claro que en estas dos fuentes no vas a encontrar "El señor de los anillos", pero para eso sí está Amazon y otras tiendas tanto de libros digitales como en papel. Un punto menos, Rosa.

Sigue con el acceso a noticias y la caga de nuevo. Vuelve a barrer para adentro recomendando las aplicaciones propias de cada publicación (viva la estandarización) y se olvida de mencionar que prácticamente todas se pueden leer perfectamente desde un navegador de Internet. Aún así, insiste en aplicaciones como Google Currents olvidándose también de cualquier lector de de blogs como Google Reader. Otro punto menos, Rosa.

Continúa con las utilidades. Sólo se le ocurre mencionar despertadores y luego vuelve a la carga recomendando Dragon Dictation, aplicación que supuestamente teclea lo que le dices, pero que ni la mejor de las aplicaciones de este tipo es más rápida que teclear, ya ni comento la odisea en que se convierte corregir algo. Otro menos, Rosa.

Música: sólo se le ocurre Spotify, de pago, claro. Como si no hubieran otras formas de oir músíca en un tablet.

Y cómo no, termina con las redes sociales, que si no metes Facebook (donde están todos los exhibicionistas) y Twitter (donde están todos ansiosos por ser escuchados) no eres nadie y parece que no estás a la última.

Rosa, si esto fuese el carnet por puntos no volvías a conducir. Gracias por tu compendio de medias verdades y por abrirme los ojos. Desde hoy no volveré a leer una página de El País con los mismos ojos, si es que la leo.

Un beso.