La influencia y la palabra de la App Secret

La App Secret apareció en mi vida de la mano del diario El País.

Como a todas las novedades le daban bombo y platillo del "enorme éxito" que estaba teniendo. Pero ¿para qué sirve una App en la que puedes decir lo que quieras de forma supuestamente anónima? Personalmente creo que para poco.

Para empezar, Secret te pide no solo tu correo electrónico sino además tu número de teléfono, que aunque dicen que nunca lo revelarán, "jamás" dicen, los despistes y los errores existen,  además de gobiernos metomentodos de intenciones poco claras y de un ausente respeto por la legalidad y los derechos civiles. Para muestra un botón: la NSA. Mal comienzo para algo cuyo nombre es "Secret".

Una buena noticia es que la puedes instalar introduciendo cualquier correo electrónico y cualquier número de teléfono. Secret te envía un SMS y un correo para verificar ambos, pero puedes ignorarlos. Las malas noticias son que no puedes evitar que ellos tengan acceso a tu agenda de contactos y que para eliminar tu cuenta tienes que pedírselo por correo electrónico.

Pero hay más. 

No solo la App accede a todos tus contactos, información muy jugosa ella sola,  sino que tú puedes ver lo que tus contactos dicen en Secret,  pero no quien lo dice, lo que es un poquitín raro si tus contactos son amigos y peligroso si no lo son, aunque sea la base de la App.

Alguien que tengas en tu agenda puede expresar tres tipos de ideas: sobre sí mismo,  sobre los demás o sobre ti.

Si expresa algo sobre él mismo o sobre otros, bien, aunque tiene muchas otras formas de hacerlo "anónimamente" y sin necesidad de desvelar su correo electrónico,  su teléfono y sus contactos. Fiasco número uno.

Si lo que expresa son ideas sobre ti, a la fuerza no serán halagos,  pues en ese caso muy probablemente te lo diría en persona. Pocos admiradores secretos auguro. Así que puedes llegar a leer en Secret lo que nadie te dice a la cara y lo grave es que es bajo el paraguas de supuesto "anonimato" pero en un círculo muy concreto, lo cual no es tan anónimo y es terreno abonado para el ciberacoso. Fiasco número dos.

Aunque dispone de la opción de informar de contenido que debiera ser retirado eso no te deja a salvo. En Brasil la han prohibido.

Después de probarla lo que he visto en ella son pensamientos al aire y conversaciones en las que solo los que se tienen como contactos entre ellos pueden responder al mensaje original, lo cual es un grupo suficientemente cerrado como para que entre ellos se reconozcan. Incluso he podido ver las fotos de dos de ellos en Instagram porque a uno de los participantes se le ocurrió aclarar de quienes estaban hablando y a uno de ellos lo ponían a caer del burro. Mis peores augurios comienzan a cumplirse.

Pero aún hay más. Ahora imagina que "los malos", esos gobiernos y empresas sin ética, no sólo tienen tu correo electrónico, tu número de teléfono, tus contactos, lo que éstos dicen y lo que tú dices si no que pueden inyectar en ese círculo ideas o comentarios como si los hubiera hecho uno de tus contactos, precisamente porque los mensajes son anónimos. Se llama manipulación y Secret es una aplicación perfecta para ello,  para como poco perturbar la corriente actual de pensamiento de los participantes. Las utilidades prácticas de esto último son Orwellianas y muy interesantes para su estudio. Fiasco tres y gordo.

Toda esa cantidad de datos que cedes a Secret lo haces sin ningún otra garantía de protección que la palabra de los creadores de Secret, lo que es muy poco en actualmente, tanto por ser una empresa nueva como por lo que hemos visto hacer a gobiernos (NSA) y empresas (Facebook).

Para colmo el "anonimato" en Internet no existe en realidad así de facil. 

Legalmente se puede acceder a la información de una conexión,  de una línea de comunicaciones,  que unido a un usuario y una contraseña revelan la identidad de quién la realiza,  a menos que se utilice una red como Thor.

En otras palabras: si quieres mantener un secreto no lo cuentes. Si quieres un cierto anonimato hay formas mejores que Secret para desahogarte y conseguir influir con tu opinión.

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