Haces una compra por Internet y un día recibes un SMS que te cuenta que no han podido entregar el paquete y un enlace para acordar una nueva entrega.
El descojone de Correos Express ("Express"… dicen)
Haces una compra por Internet y un día recibes un SMS que te cuenta que no han podido entregar el paquete y un enlace para acordar una nueva entrega.
La vergüenza de SEUR (y su contestador automático)
Buscas cuál es el teléfono nacional equivalente, llamas y lo que aparece en el otro extremo es un sistema automático que no da pie con bola.
Enrique Tomás: otros listos con 902
Con lo fácil que es poner a disposición de tus clientes un número normal de teléfono o un 901, Enrique Tomás, los restaurantes de jamones, deciden tomar a los clientes por gilipollas poniendo un 902 996 796 (número de tarificación especial con un coste adicional para quién llama). Ole.
Superlistos.
Vueling: esa empresa tan desastrosa
No solo tienen teléfonos 902 para la "Atención al cliente", teléfono de tarificación especial, sino que además gestionan como el culo el correo electrónico.
Hace años que recibo SPAM de Vueling. Sí, SPAM. Nunca le indiqué a Vueling que podían inundarme el correo con mensajes de ofertar, promociones y otras mierdas que no me interesan, pero Vueling sigue enviándomelas a pares.
Y lo mejor de todo es que en cada uno de esos correos de SPAM hay un enlace para dejar de recibirlos. Introduces tu dirección de correo y te contestan este mensaje de chufla:
"El email introducido ya ha sido dado de baja de la newsletter con anterioridad."
Toma ya gestión competente.
Si son incapaces de gestionar una cosa tan sencilla, imagina cómo es el resto del trato que te van a dar.
Pero no me importa, de verdad: cada vez que veo un correo de SPAM de Vueling recuerdo dónde no compraré mi próximo billete. Gracias, Vueling.
Rumbo.es: otros listillos inútiles
Puedo entender que una gestión de un billete tiene un coste, pero que se impida de forma sistemática la modificación o cancelación de reservas es inaceptable y así es como trabaja Rumbo.es, empresa del grupo Last Minute.
Pero no es solo eso: lo hacen mal con saña.
Para empezar, el teléfono de contacto es un 902, de tarificación especial. Es decir, Rumbo.es gana dinerete cada vez que llamas. Y hay más.
Si intentas llamar al número equivalente que no tiene un coste adicional te dicen que a ese teléfono solo se puede llamar desde el extranjero. Controlan que no te saltes el peaje.
Cuando finalmente llamas al 902, porque no te queda otra opción, te ponen un locución a ritmo de sobredosis de valium y con todo lujo de detalles sobre la ley que bla, bla, bla: lo que sea para alargar la llamada.
Después me atienden un chaval que me toma los datos y me dice que me llamarán. Y no me llaman.
Y pasan las horas y siguen sin llamar. Así que vuelvo a llamar al odiado 902 y me atiende otro chaval que me deja en espera 5 minutos, con tarificación especial.
Cuelgo y vuelvo a llamar ya con otro tono y otro chaval me vuelve a tomar los datos, que habían tomado con el culo, porque mi correo electrónico se lo habían inventado directamente.
A los pocos minutos recibo una llamada de encuesta de satisfacción. El colmo.
Y luego recibo un correo diciendo que mi reserva no permite cambios.
Llamo de nuevo al puñetero 902 para cancelarla y después de tragarme de nuevo toda la locución y los menús otro chaval me dice que mi reserva no admite modificaciones ni cancelaciones.
Lo que sí me permite es acordarme de todos ellos, de sus muertos y sobre todo de no volver a comprar en Rumbo.es.
(20 de julio de 2015) Actualización: Renfe me ha informado que puedo cancelar o modificar la reserva dentro de las dos horas siguientes a la compra, cosa que pedí a Rumbo.es y no hizo. Le he pedido explicaciones a Last Minute por escrito antes de acudir al organismo de protección de los derechos del consumidor de mi comunidad.
(21 de julio de 2015) Me fice que debo dirigir mi queja al "departamento encargado", sin devir cuál es ese ni cómo contactarlo. Se lo pido y me contestan con un correo vacío. Les vuelvo a preguntar y me contestan que a clientes@rumbo.com.
Envío mi queja a esa dirección y me dicen que mi reserva no admitía modificaciones ni cancelaciones. Les señalo que Renfe sí las admite en las siguientes dos horas a la compra y que yo les contacte dentro de ese plazo. Insisten en que sus condiciones no lo permiten y que me respondieron en menos de una hora, lo cual es falso, pues contestaron cinco horas más tarde.
De momento ya sé que los billetes de AVE los compraré en la web de Renfe. En Rumbo.es o Last Minute nunca más.
Tomando al cliente por gilipollas: hoy, Mapfre
Por supuesto el teléfono es un 902, un teléfono cuya llamada es más cara que una nacional, que actualmente son gratis en cualquier compañía telefónica. El 902 44 88 44 de atención al cliente de Mapfre comienza con una locución bien larga (cuanto más dura la llamada más cobran ellos) y un menú en el que no puedes elegir una opción hasta que no han terminado de enumerarte todas. Curiosamente el sistema automático no funciona muy bien (qué casualidad) y repite el mismo menú más de una vez. Cuando consigues seleccionar la opción que quieres, suena la locución de otro menú igualmente patoso.
Finalmente consigo hablar con alguien y le pido que, por favor, me pase con alguien el tipo de seguro en cuestión, advirtiéndole de lo chapucero que es su sistema de menús. Hablo con una chica para hacerle la pregunta trampa: "¿Me puede decir el estado del seguro?". Por supuesto esperaba que me dijeran que no se renovaría, porque ya lo hice en el mismo número hace unas semanas. Pero sorpresa: esta vez me dicen que como no soy el propietario de lo asegurado, no me pueden dar información. Les digo que quiero hacer una reclamación y me dicen que debo hacerla en una de sus oficinas.
Muy rebién. Otro cliente menos, porque no sólo tenía ese seguro.
Por cierto, el teléfono gratuito de estos inútiles es el 91 58120 00.
La ineptitud infinita de Orange
devuelva el router ADSL.
Me llama al móvil una mujer que me dice que tengo que devolver el router si no quiero tener una penalización (como si no hubiera tenido ya suficientes penas con ellos) y que cuándo me va bien que pasen por mi casa a recogerlo.
Le explico que es difícil concertar un horario y la mujer me dice que también puedo enviárselo gratis desde cualquier oficina de Correos con un código que me enviarían. La idea me parece bien y tras terminar la conversación recibo un SMS con dos códigos.