Mostrando entradas con la etiqueta 902. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 902. Mostrar todas las entradas

El descojone de Correos Express ("Express"… dicen)

Los servicios de paquetería son en general un desastre, ignorando que la mayoría de la gente tiene unos horarios.

Y lo saben, pero ellos erre que erre, intentado entregarlos cuando no estás.

A parte del escandaloso caso de DHL, donde tuve que ir a recogerlo a su almacén a kilómetros de la ciudad donde vivo y en bicicleta, porque no hay transporte público que llegue allí, e ir dos veces, tenemos un nuevo caso vergonzoso: Correos Express.

La cosa ha ido como sigue.
Haces una compra por Internet y un día recibes un SMS que te cuenta que no han podido entregar el paquete y un enlace para acordar una nueva entrega. 

Sigues el enlace y, ¡oh, sopresa! El paquete está en reparto y no hay opción  para hacer lo que precisamente te piden que hagas.
Y recibes una llamada automática para indicar la fecha y hora de una nueva entrega. Sigues sus instrucciones y finalmente el automatismo te espeta que no puede ser en fin de semana. Que yo sepa los sábados son laborables, pero en fin, que finos son.

Y la historia se repite de nuevo solo que esta vez llama antes el repartidor, le indicas los horarios en los que te pueden encontrar y acordais que será en sábado.

Sábado: cri… cri… cri…

Lunes: se repite la historia y acordais que hagan la entrega el día siguiente por la tarde. Y te llaman por la mañana diciendo que si estás. Hay que ser poco formal.

Intento contactar con el servicio de atención al cliente de Correos Express desde su web, pero el formulario aparece completamente desactivado y solo tienes la opción de llamar a un 902. Y llamo, pero cualquier opción del contestador automático te lleva al mismo sitio: que introduzcas el número de envío y una fecha de entrega. Ni rastro de ser humano alguno.

Viendo lo que iba a pasar, aviso al remitente de la situación y le recomiendo no utilizar Correos Express.
Rápidamente me contesta que Correos Express le ha dicho que la dirección de entrega es incorrecta y me pide en qué horario lo pueden entregar.
¿Que la dirección es incorrecta? ¡MENTIRA! A parte de poco formales, embusteros.

Le envío la información y hasta hoy, sin el paquete.
Enhorabuena Correos "Express": soys insuperables, en incompetencia.

La vergüenza de SEUR (y su contestador automático)

Pocas cosas son tan sencillas como entregar un paquete y tan desesperantes como recibirlo por SEUR.

Intentan entregarlo una vez. "Mala" suerte: no te encuentran en tu casa, como si estuvieras ahí las 24 horas del día, sin nada más que hacer que estar esperándoles.

¿Para qué llamarte para saber cuándo pueden entregarlo? ¡Bah! Mejor lo volvemos a intentar al tun-tun. Y tampoco te encuentran, que nadie lo hubiera dicho.

Y te envían un correo electrónico, para que "gestiones"  tu envío, pero en esa web no hay nada para hacerlo: solo puedes ver cuándo han intentado entregártelo.

Curiosamente, el teléfono de contacto es un 902, teléfono de tarificación especial, con un coste mayor que el de una llamada nacional, donde SEUR gana un dinerete a base de su propia incompetencia para hacer su trabajo: entregarte tu paquete.

Buscas cuál es el teléfono nacional equivalente, llamas y lo que aparece en el otro extremo es un sistema automático que no da pie con bola.

Después de una llamada de seis minutos intentando que que sistema reconozca todos las letras y números del identificador del envío, el sistema, incapaz de reconocer el código, te indica que te pongas en contacto con el remitente. Ole.

Vueeeelves a llamar y esta vez sí logras que lo reconozca. Entonces te da la opción de recoger el paquete en una tienda.
¿Por qué narices no lo hicieron tras el primer intento de entrega? Es un misterio que solo las civilizaciones sumamente avanzadas podrán entender.

El sistema te pide tu código postal y te dice el nombre y dirección de la tienda más cercana. Esto estaría bien si no fuese porque la voz grabada parece ser la de una cocainómana de bajón tras tres días de fiesta y con tres uvas en la boca, por lo que no consigues entender nada, pero igualmente aceptas la entrega ahí, con la esperanza de recibir una notificación donde sí se entienda.

Por fortuna, así fue y como terminó la puñetera odisea de recibir un paquete con SEUR.

Enrique Tomás: otros listos con 902

Con lo fácil que es poner a disposición de tus clientes un número normal de teléfono o un 901, Enrique Tomás, los restaurantes de jamones, deciden tomar a los clientes por gilipollas poniendo un 902 996 796 (número de tarificación especial con un coste adicional para quién llama). Ole.

Superlistos.

Vueling: esa empresa tan desastrosa

Que Vueling es un desastre es notorio.

No solo tienen teléfonos 902 para la "Atención al cliente", teléfono de tarificación especial, sino que además gestionan como el culo el correo electrónico.

Hace años que recibo SPAM de Vueling. Sí, SPAM. Nunca le indiqué a Vueling que podían inundarme el correo con mensajes de ofertar, promociones y otras mierdas que no me interesan, pero Vueling sigue enviándomelas a pares.

Y lo mejor de todo es que en cada uno de esos correos de SPAM hay un enlace para dejar de recibirlos. Introduces tu dirección de correo y te contestan este mensaje de chufla:

"El email introducido ya ha sido dado de baja de la newsletter con anterioridad."

Toma ya gestión competente.

Si son incapaces de gestionar una cosa tan sencilla, imagina cómo es el resto del trato que te van a dar.

Pero no me importa, de verdad: cada vez que veo un correo de SPAM de Vueling recuerdo dónde no compraré mi próximo billete. Gracias, Vueling.

Rumbo.es: otros listillos inútiles

Puedo entender que una gestión de un billete tiene un coste, pero que se impida de forma sistemática la modificación o cancelación de reservas es inaceptable y así es como trabaja Rumbo.es, empresa del grupo Last Minute.

Pero no es solo eso: lo hacen mal con saña.

Para empezar, el teléfono de contacto es un 902, de tarificación especial. Es decir, Rumbo.es gana dinerete cada vez que llamas. Y hay más.

Si intentas llamar al número equivalente que no tiene un coste adicional te dicen que a ese teléfono solo se puede llamar desde el extranjero. Controlan que no te saltes el peaje.

Cuando finalmente llamas al 902, porque no te queda otra opción, te ponen un locución a ritmo de sobredosis de valium y con todo lujo de detalles sobre la ley que bla, bla, bla: lo que sea para alargar la llamada.

Después me atienden un chaval que me toma los datos y me dice que me llamarán. Y no me llaman.

Y pasan las horas y siguen sin llamar. Así que vuelvo a llamar al odiado 902 y me atiende otro chaval que me deja en espera 5 minutos, con tarificación especial.
Cuelgo y vuelvo a llamar ya con otro tono y otro chaval me vuelve a tomar los datos, que habían tomado con el culo, porque mi correo electrónico se lo habían inventado directamente.

A los pocos minutos recibo una llamada de encuesta de satisfacción. El colmo.

Y luego recibo un correo diciendo que mi reserva no permite cambios.

Llamo de nuevo al puñetero 902 para cancelarla y después de tragarme de nuevo toda la locución y los menús otro chaval me dice que mi reserva no admite modificaciones ni cancelaciones.

Lo que sí me permite es acordarme de todos ellos, de sus muertos y sobre todo de no volver a comprar en Rumbo.es.

(20 de julio de 2015) Actualización: Renfe me ha informado que puedo cancelar o modificar la reserva dentro de las dos horas siguientes a la compra, cosa que pedí a Rumbo.es y no hizo. Le he pedido explicaciones a Last Minute por escrito antes de acudir al organismo de protección de los derechos del consumidor de mi comunidad.

(21 de julio de 2015) Me fice que debo dirigir mi queja al "departamento encargado", sin devir cuál es ese ni cómo contactarlo. Se lo pido y me contestan con un correo vacío. Les vuelvo a preguntar y me contestan que a clientes@rumbo.com.

Envío mi queja a esa dirección y me dicen que mi reserva no admitía modificaciones ni cancelaciones. Les señalo que Renfe sí las admite en las siguientes dos horas a la compra y que yo les contacte dentro de ese plazo. Insisten en que sus condiciones no lo permiten y que me respondieron en menos de una hora, lo cual es falso, pues contestaron cinco horas más tarde.

De momento ya sé que los billetes de AVE los compraré en la web de Renfe. En Rumbo.es o Last Minute nunca más.

Tomando al cliente por gilipollas: hoy, Mapfre

Hace unas semanas llamé al teléfono de atención al cliente de Mapfre para comunicarles que no deseaba que un seguro se renovase automáticamente.

Por supuesto el teléfono es un 902, un teléfono cuya llamada es más cara que una nacional, que actualmente son gratis en cualquier compañía telefónica. El 902 44 88 44 de atención al cliente de Mapfre comienza con una locución bien larga (cuanto más dura la llamada más cobran ellos) y un menú en el que no puedes elegir una opción hasta que no han terminado de enumerarte todas. Curiosamente el sistema automático no funciona muy bien (qué casualidad) y repite el mismo menú más de una vez. Cuando consigues seleccionar la opción que quieres, suena la locución de otro menú igualmente patoso.

Finalmente consigo hablar con alguien y le pido que, por favor, me pase con alguien el tipo de seguro en cuestión, advirtiéndole de lo chapucero que es su sistema de menús. Hablo con una chica para hacerle la pregunta trampa: "¿Me puede decir el estado del seguro?". Por supuesto esperaba que me dijeran que no se renovaría, porque ya lo hice en el mismo número hace unas semanas. Pero sorpresa: esta vez me dicen que como no soy el propietario de lo asegurado, no me pueden dar información. Les digo que quiero hacer una reclamación y me dicen que debo hacerla en una de sus oficinas.

Muy rebién. Otro cliente menos, porque no sólo tenía ese seguro.

Por cierto, el teléfono gratuito de estos inútiles es el 91 58120 00.

La ineptitud infinita de Orange

Cuando ya creía haber eliminado por completo de mi vida a la compañía de telecominicaciones Orange, aparece de nuevo, esta vez pidiéndome que les
devuelva el router ADSL.

Me llama al móvil una mujer que me dice que tengo que devolver el router si no quiero tener una penalización (como si no hubiera tenido ya suficientes penas con ellos) y que cuándo me va bien que pasen por mi casa a recogerlo.

Le explico que es difícil concertar un horario y la mujer me dice que también puedo enviárselo gratis desde cualquier oficina de Correos con un código que me enviarían. La idea me parece bien y tras terminar la conversación recibo un SMS con dos códigos.