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Museos anticuados

¿Cuántos museos no tienen una copia digitalizada de sus fondos?

Está pregunta debería inquietarnos, porque un desastroso incendio, como el que ocurrió en el museo Nacional de Brasil, termina con una colección en un tiempo récord, y fin.

Y desastres hay de muchos tipos, no solo incendios.

Lo mismo que se compra una entrada para acceder a un museo físico, ¿Por qué no permitir la visita virtual, o una galería digital de las obras?

Es una vergüenza que los museos dependan de la capacidad de los ciudadanos de desplazarse hasta ellos. Y estoy dejando de lado cuestiones como la del secuestro cultural, como el vergonzoso casop del Museo del Prado.

Y de necios e incompetentes está lleno el mundo, solo que en este caso tienen en sus manos nuestra cultura.

Piezas únicas pueden perderse, como si de bibliotecas de Alejandría se tratara, en cualquier momento. Y los gobiernos, esos que representan a los ciudadanos, de brazos cruzados, esperando a que suceda el desastre.

Y no es por falta de recursos, porque voluntarios habría a patadas, yo entre ellos. Pero ya conocemos cuáles son las prioridades de nuestros políticos.

Marcos digitales: mierdas insufribles

Hace ya mucho tiempoque existen marcos digitales y la gran mayoría son de pequeño formato. Más que marcos digitales son fortafotos digitales.

Los marcos de gran tamaño, como un cuadro, son bastante distintos en prestaciones.

Mientras que los portafotos utilizan memorias USB o tarjetas SD de memoria (NIX Play, Miccatron, Tenker, Sony), los marcos utilizan con demasiada frecuencia servidores externos (Electric Objects, Nimbus Frame, Meural) cuando no el mismo sistema físico incómodo de los portafotos (Bigeframe).

Usar sus servidores les permite monopolizar tu marco y venderte servicios de imágenes como obras de museos.
Podrían hacer lo segundo sin lo primero, pero ya que se ponen a joderlo, supongo que prefieren joderlo todo entero.

Es el caso del discontinuado EO1 de la extinta empresa Electric Objects.
El EO1 utilizaba su propia web y una App para subir a sus servidores las imágenes que luego se podían seleccionar para ser mostradas. Esto tiene el grave problema que quedó patente con el cierre de la empresa: como dependes de sus servidores, si la empresa quiebra, te quedas con un bonito marco en negro.
Para el EO1, Electric Objects decidió obligar a sus clientes a usar sus servicios, a pesar de tener el marco conexión Bluetooh.

Elecrtic Objects, al cerrar, vendió la infraestructura a Gigphy para que los marcos siguieran funcionando, pero el problema sigue siendo la dependencia con una empresa para que el marco funcione. Un problema latente que terminará explotando en las paredes de sus ex-clientes.

Pocos marcos digitales son autónomos y los que lo son utilizan memorias USB o tarjetas SD, como los portafotos, lo cual es un engorro teniendo en cuenta que la tecnología actual permitiría enviar las imágenes por Bluetooh o WIFI.

Algunos fabricantes incluyen lo peor de ambos dispositivos, teniendo un formato pequeño y usando servidores externos, como Photospring.

Por si el problema del EO1 (y el EO2) no fueran suficientemente conocidos y ejemplares, existe una proyecto Open Source llamado Open Frame que repite el mismo error: debes subir a sus servidores las imágenes que quieres mostrar en el marco. Habría que darles un premio a la incompetencia.

Otra opción podría ser Google Chromecast. Tiene una opción "Ambient" que permite mostrar imágenes cuando no se está usando, pero paradógicamente la opción de mostrar imánenes de Google Photos no funciona (a fecha 2018-10-31).

De momento estoy explorando la posibilidad de hacer lo mismo con una Raspberry Pi, y todo parece indicar que es posible. Iré informando.




El Museo del Prado, la ley de propiedad intelectual y la falta de vergüenza

Tal como prometí, aquí está la historia de horror con El Museo del Prado y la Ley de Propiedad Intelectual.

Esta ley protege el derecho de explotación comercial de las obras intelectuales a
sus autores, concediéndoles el derecho exclusivo por un periodo limitado tras el que pasan a ser de dominio público, pudiendo copiarse para cualquier fin y conservando el autor únicamente la autoría.

El derecho de explotación comercial, el copyright, tiene una duración que depende de la legislación de cada país, llegando a extenderse más allá de la muerte del autor.
Todo esto es independiente del propietario de la obra física original, el cual conserva la propiedad aunque esta ya no tenga copyright, y controla el acceso a ella.

En el caso de pinturas como, por ejemplo, las de Velázquez, su copyright terminó hace muchísimos años y por lo tanto, cualquiera puede reproducirlas.


Si yo hiciese una fotografía del cuadro "Las meninas" podría utilizarla para cualquier fin. El problema es de dónde obtengo esa fotografía, porque aunque la obra sea de dominio público, no hay libre acceso a ella y el Museo del Prado impone normas que impiden fotografiarla o de permitirlo es con restrictivas condiciones de uso.

Aquí entra el banco de imágenes del museo, ofreciendo un servicio que no solo cobra por la obtención de una fotografía sino que además acota su tiempo de uso y cuyo precio depende del fin para el que vaya a utilizarse.

Cuando alguien hace una fotografía de otra obra, aunque ésta sea de dominio público, la nueva tiene derechos de autor, aunque de una duración menor: 25 años.
La fotografía de una obra es en sí misma una nueva obra, pero la ley española de propiedad intelectual, le da menor protección, por no aportar creatividad.
Un fuerte aplauso a nuestros fabulosos legisladores y sus intereses que poco tienen que ver con los de la ciudadanía.

Sabiendo esto, ofrecí al Museo del Prado realizar yo mismo las fotografías de las obras, para hacerlas de dominio público, a lo que el museo contestó con el silencio a mi correo electrónico.
Volví a insistir, pero esta vez con una petición administrativa formal por escrito, a lo que volvió a ignorar mi ofrecimiento, algo que me sorprende de un organismo estatal que tiene encomendada la difusión de sus fondos.

Envié una queja al Defensor del Pueblo, cuya respuesta fue de traca: el Museo del Prado no tiene la obligación de contestar, aunque sería educado que lo hiciera.

Como este tipo de "meras fotografías" tienen un  copyright menor que el Museo del Prado ya se encarga de actualizarlas periódicamente en su banco de imágenes, no vaya a ser que alguna de las disponibles haya pasado a ser de dominio público, y pierdan la gallina de los huevos de oro.
¿Quién iba a pagar por una fotografía de un cuadro si ya hubiera una igual de dominio público?

Conclusión: el Museo del Prado tiene secuestradas las obras de arte que custodia con el dinero de todos los ciudadanos, aun siendo éstas de dominio público.

Museos que secuestran obras de arte de dominio público

Hoy El diario.es publica un artículo sobre el copyright europeo.

No hace falta irse muy lejos, ni siquiera a Alemania, para ver lo mismo: el museo de El Prado tiene secuestradas todas sus obras, incluidas las que ya no tienen derechos de autor.

Una obra pasa a ser de dominio público cuando expiran los de derechos de reproducción que posee su autor. En el Museo de El Prado hay muchas que ya son de dominio público y cualquiera podría reproducirlas, pero este museo se niega a dar acceso a ellas y, si quieres una copia digital, tienes que pasar por su banco de imágenes y su caja de pago para obtenerlas en unas condiciones legales de uso brutalmente abusivas, más aún si tenemos en cuenta que la ley española de derechos de autor no considera como obras con derecho de autor las meras fotografías de obras en dominio público.

El Museo del Prado se lució de gloria ignorando cualquier petición para acceder y fotografiar las obras de dominio público que custodia y hasta la Defensora del Pueblo se desentendió del tema argumentando que está reclamación debe seguir los trámites administrativos para obligarle a dar una respuesta, si bien considera que el Museo de El Prado debería haber contestado aunque solo fuese por educación.

Y así estamos en España, en la era digital y las instituciones públicas secuestrando el arte. Ahí es nada.

Menudo país de listillos.

Periodismo informativo. Bueno, tanto como informativo...

Hoy podemos leer en El Diario un artículo sobre esos programas que te piden dinero para desencriptar tus datos, eso que previamente ha encriptado sin tu consentimiento.

Me han llamado la atención tres cosas:

1. Que las precauciones habituales no sirven en estos casos.
2. Encriptar es malo
3. Uno de estos programas, llamado "Locky", es capaz de encriptar hasta 160 tipos distintos de archivos.

Vamos a ver.

1. ¿Qué entienden por "precauciones habituales"?
Dicen que [No es tan fácil protegerse de los ataques de este tipo de ransomware, porque las normas más elementales de precaución como no abrir enlaces o archivos de dudosa procedencia no rigen en en este caso, debido a que, como señala Aldama, se presenta en forma de enlace o correo "amigo".]

O sea, que las precauciones normales son no abrir enlaces o archivos de dudosa procedencia.

Y este tipo de programas (ransomware),  se presenta en forma de ENLACE o correo "amigo".

Me parece increíble que estando en el año que estamos, la gente siga sin saber que los datos de un correo se pueden falsificar y que es sencillo sino hacerlo. Se puede falsificar todo, hasta la dirección de quien aparece como remitente.
Así que cuidado con cualquier correo.

Hasta cierta fecha, bastaba con no abrir ningún archivo que no supiéramos que era de confianza. Pero Microsoft elevó esto a.infierno cuando, permitió que archivos, como un simple Excel, pudiera infectarnos el ordenador, que por visitar una web con Internet Explorer o que simplemente por tener el oredenador conectado a Internet también pudiéramos infectarnos.
Ahí Microsoft metió agujeros de seguridad por los que cabían tres elefantes uno al lado del otro.

Pero si los programas son seguros, basta con ser precavido.

2. ¿Encriptar es malo? No sé cómo se le ocurre esa duda a nadie. ¿Los coches son malos? ¿Y los cuchillos? Pues lo mismo.

3. Así que "Locky" puede encriptar "hasta 160 tipos de archivo". Señores periodistas: para encriptar un archivo no hace falta saber qué formato tiene. Así que, "Locky" en realidad puede encriptar cualquier cosa.

Otra cosa, es que sea selectivo y no encriptar, por ejemplo, archivos ejecutables (los .EXE de Windows) básicamente para no pegarse un tiro en el pie. Porque si los encriptar, dejará de funcionar el sistema operativo (el Windows) y si no funciona ¿cómo vas a pagar el rescate de tus datos?

Así que, más que "poder encriptar", "elige encriptar".

Y hasta aquí las "matizaciones".

El secuestro de la cultura (segunda parte): Nefertiti

Lo sé, lo sé: ¿dónde está la primera parte? Está en proceso de redacción porque es larga y muy jugosa.

Pero mientras tanto podemos hablar de esta otra informacion: el busto de Nefertiti escaneado en 3D y de facto en dominio público.

Que para poder disfrutar y admirar el busto de Nefertiti haya que ir físicamente a un museo ya es una pena. Pero más lo es que, teniendo medios para acercar ese legado cultural a cualquiera que le interese, se secuestre en un museo y se pongan todo tipo de trabas a la difusión de la cultura.

Mientras tanto podemos disfrutar del busto de Nefertiti gracias al acto liberador de alguien que filtró al público el escaneado 3D. Porque la cultura de dominio público no debe tener barreras ni admitir secuestros.

Y de museos y secuestros va la primera parte de este texto. Concretamente de la cara dura y desfachatez de uno de los más grandes de España.