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¿Retocar fotografías periodísticas? No, gracias.

ElDiario.es publica un artículo con la "polémica" del retoque de fotografías, concretamente las periodísticas. Y cada cual da su opinión.

Pues aquí va la mia: no sé debe permitir retocar las fotografías periodísticas, y explicó por qué.

Una fotografía periodística debe mostrar una realidad, tal cual la tomó el fotógrafo.
Es cierto que éste, al tomarla, hace una selección del objeto, el encuadre y la luz, lo cual ya es una interpretación de la realidad.
Pero permitir además una edición posterior, no hace más que añadir una nueva capa de subjetividad.

El retoque, por mínimo que sea, altera la primera selección que hizo el fotógrafo, incluso cuando "no modifica el mensaje de la foto", porque ahora nos puede parecer que no lo modifica y años más tarde sí.

Tampoco el reencuadre, porque permite eliminar parte de la fotografía original, eliminando elementos que estaban allí.

Tampoco la composición, ni siquiera para hacer panorámicas, ya que son fotografías de distintos momentos, por muy cercanos que sean y falsean aún más la realidad.

Tampoco el cambio de iluminación, porque se podría utilizar para hacer una foto lúgubre más luminosa y al revés.

Tampoco el ajuste de colores, porque se puede hacer una foto más "alegre" o "triste" a voluntad.

Parece que los que discuten sobre todo esto no tienen clara la diferencia entre fotografía periodística y la fotografía artística. Y aquí se lo dejó claro a todos ellos, a todos los que quieran enterarse.

Sacacuartos (y los disparadores remotos)

Si alguien hace fotografía y quiere un disparador remoto, ya sea para evitar la vibración al pulsar el botón de disparo de la carcasa o porque quiere hacerse un autorretrato, puede hacerlo con un disparador remoto.

Usar el temporizador de la cámara no es muy práctico: tienes que ir y venir de la ella constantemente y pierdes el encuadre.

Los hay de tres tipos:

Por cable
La ventaja es su sencillez, ya que va directamente conectado a la cámara, y para muchas marcas y modelos ni siquiera necesitan pilas.

Por desgracia la longitud del cable que suelen vender es insuficiente para hacer autoretratos, porque no les interesa a los fabricantes venderte algo barato y sencillo si pueden cobrarte casi 100 euros por uno inalámbrico por radio.

Por suerte hay gente que ha compartido la información necesaria para que te lo puedas hacer tú mismo.
Y, por ejemplo, aquí hay una estupenda web que explica qué es cada contacto del conector.

Disparador por infrarrojos
La ventaja es que es bastante sencillo y muchas cámaras llevan de serie el receptor. El emisor es bastante barato.

La desventaja es que, como con los mandos a distancia de los televisores, debe tener una línea de visión directa hasta la cámara, sin nada que se interponga.

Otra desventaja es que, por su tamaño, suelen utilizar pilas tipo botón, que son bastante más caras que las de tipo AA.

Disparador por radio
La ventaja es que no necesita que el mando esté alineado con la cámara: puedes dispararla desde cualquier posición.

La desventaja es que son el tipo más caro, a pesar de que internamente tampoco tienen mucha mas electrónica que un despertador digital, además necesitarás pilas tanto para el mando como para el receptor.

He tenido uno que dejó de funcionar a los tres años (un cero en calidad) y del que aprovecharé el conector para reconvertirlo en uno por cable, que preveo que me va a durar toda la vida.

El Museo del Prado, la ley de propiedad intelectual y la falta de vergüenza

Tal como prometí, aquí está la historia de horror con El Museo del Prado y la Ley de Propiedad Intelectual.

Esta ley protege el derecho de explotación comercial de las obras intelectuales a
sus autores, concediéndoles el derecho exclusivo por un periodo limitado tras el que pasan a ser de dominio público, pudiendo copiarse para cualquier fin y conservando el autor únicamente la autoría.

El derecho de explotación comercial, el copyright, tiene una duración que depende de la legislación de cada país, llegando a extenderse más allá de la muerte del autor.
Todo esto es independiente del propietario de la obra física original, el cual conserva la propiedad aunque esta ya no tenga copyright, y controla el acceso a ella.

En el caso de pinturas como, por ejemplo, las de Velázquez, su copyright terminó hace muchísimos años y por lo tanto, cualquiera puede reproducirlas.


Si yo hiciese una fotografía del cuadro "Las meninas" podría utilizarla para cualquier fin. El problema es de dónde obtengo esa fotografía, porque aunque la obra sea de dominio público, no hay libre acceso a ella y el Museo del Prado impone normas que impiden fotografiarla o de permitirlo es con restrictivas condiciones de uso.

Aquí entra el banco de imágenes del museo, ofreciendo un servicio que no solo cobra por la obtención de una fotografía sino que además acota su tiempo de uso y cuyo precio depende del fin para el que vaya a utilizarse.

Cuando alguien hace una fotografía de otra obra, aunque ésta sea de dominio público, la nueva tiene derechos de autor, aunque de una duración menor: 25 años.
La fotografía de una obra es en sí misma una nueva obra, pero la ley española de propiedad intelectual, le da menor protección, por no aportar creatividad.
Un fuerte aplauso a nuestros fabulosos legisladores y sus intereses que poco tienen que ver con los de la ciudadanía.

Sabiendo esto, ofrecí al Museo del Prado realizar yo mismo las fotografías de las obras, para hacerlas de dominio público, a lo que el museo contestó con el silencio a mi correo electrónico.
Volví a insistir, pero esta vez con una petición administrativa formal por escrito, a lo que volvió a ignorar mi ofrecimiento, algo que me sorprende de un organismo estatal que tiene encomendada la difusión de sus fondos.

Envié una queja al Defensor del Pueblo, cuya respuesta fue de traca: el Museo del Prado no tiene la obligación de contestar, aunque sería educado que lo hiciera.

Como este tipo de "meras fotografías" tienen un  copyright menor que el Museo del Prado ya se encarga de actualizarlas periódicamente en su banco de imágenes, no vaya a ser que alguna de las disponibles haya pasado a ser de dominio público, y pierdan la gallina de los huevos de oro.
¿Quién iba a pagar por una fotografía de un cuadro si ya hubiera una igual de dominio público?

Conclusión: el Museo del Prado tiene secuestradas las obras de arte que custodia con el dinero de todos los ciudadanos, aun siendo éstas de dominio público.

Vuelta de tuerca: libertad de panorama

La libertad de panorama es un derecho que tienen los ciudadanos y que les permite fotografiar cualquier obra artística que esté en la vía pública, sea cual sea el uso que vaya a darse a esas fotografías.
En España es una excepción a los derechos de autor recogidos en la Ley de Propiedad Intelectual, en su artículo 35.2.

La Pedrera ya se puede fotografiar y hacer con esas fotografías lo que más nos plazca. Salvo una excepción: los elementos de su azotea, porque no son visibles desde la calle ni están en la vía pública.

Ahora le llega el turno a la Torre Agbar: GettyImages no permite en su catálogo fotografías cuyo tema central sea esta torre. ¿Por qué? Solo en GettyImages lo sabrán, pero en España no hay motivo alguno por el que no se pudiera hacer cualquier cosa con esas fotografías.

Bienvenidos a la usurpación de derechos de los ciudadanos.

En lo que a mí respecta ya son tres los sitios que pienso ignorar y olvidar con todo mi ahínco: la Biblioteca de les Aigües, la azotea de La Pedrera y la Torre Agbar.

La perversión de los derechos de autor

¿Qué hacer cuando ya no tienes derechos de autor sobre una obra? Fácil: registrarla como marca.

Y eso es lo que ha hecho la Fundació Catalunya - Fundació Especial La Pedrera con la terraza de La Casa Milá, conocida como La Pedrera. Con dos cojones, los mismos que Disney con Mickey Mouse, también registrado como marca.

Aún así, siempre nos queda la satisfacción de que la fachada no, cubierta por el derecho de libertad de panorama: puedes tomar fotografías de las obras que estén en la vía pública y hacer con ellas lo que te dé la gana, incluso para uso comercial.

La ley debería exigir que lo registrado como marca se use efectivamente como tal, y no como una forma de extender los derechos de autor hasta el infinito.

Pero los políticos no están por estas cosas, las leyes. Sólo están para su propio interés.

Altivez institucional, la universidad Pompeu Fabra y el cretinismo

No sé por qué pero los funcionarios de las universidades parecen estar por encima del bien y el mal y no creer necesario dar explicaciones ni facilitar las gestiones de las que son responsables.

Voy a exponer tres casos que muestran este tema en toda su envergadura: primero dos normales y luego la perla autóctona.

1, 2, 3 y ¡Foto!

Hay infinidad de libros y artículo de fotografía pero no van al grano de cómo sacar el mejor partido de tu cámara. Aquí sí lo voy a hacer.

El principal problema al hacer una fotografía es que salga oscura y esta es la mejor forma para solucionarlo.

1.- Aumenta el tiempo de exposición, si tienes trípode y no hay cosas moviéndose o no te importa que salgan borrosas.
2.- Aumenta la apertura del difragma, si no te importa perder profundidad de campo.
3.- Como última opción, aumenta la sensibilidad ISO.