Mientras tanto, en El Congreso…

Los desahucios continúan, la corrupción continúa, el paro sigue por las nubes, pero Andrea Levi y Ramón Espinar aún tienen tiempo para tontear y haces chascarrillos con Pablo Iglesias como apuntador o alcahuete y ofrecedor de despachos publicos para encuentros íntimos.

Es lo que me faltaba por ver en El Congreso: verlo convertido el atril para imbecilidades.

¿PODEMOS ponernos ya de una vez al tajo señorías? Gracias.

¿Qué versión de Microsoft Office utilizas? Ni puñetera idea.

Desde que Microsoft decidió meter en la trituradora los menús y sacar como resultado eso que llaman "ribbons", no hay quien encuentre nada: un bofetón a la usabilidad que merece otro de vuelta a Microsoft.

Cuando los de Microsoft se proponen hacerlo mal, no hay quien les gane.

Con lo fácil que era ir al menú "Ayuda" y luego a "Acerca de…".

Pandeteta, pandereta: un desnudo es noticia

Leo una noticia en ElDiario.es y lo que me llama más la atención es que haya salido en televisión una fotografía de una mujer desnuda en la playa, sea quien sea.

¿Y qué televisión es? Televisión Española. Qué poco sorprendente. Y lo mejor es que las noticias "de calidad" de TVE las pagamos entre todos. En otras palabras le estamos pagando los gastos de su vida a "profesionales" de este nivelazo.

Televisión pública, independiente y de calidad ya.

"¡Alarma! ¡Alarma! ¡Tu banco no es seguro!" y otras gilipolleces

Informar no es sencillo, sobretodo si no sabes del tema de antemano. Y en eso han caído de bruces en ElDiario.es con su artículo "Tu contraseña de banca online no es tan segura como te han dicho".

Está el periodismo, la prensa amarilla, el periodismo malo y esto, que no se puede llamar ni periodismo.

La clave para entender lo pésimo que es el artículo es, ¿cuántas veces te permite tu banco introducir una contraseña incorrecta antes de bloquear tu usuario?

Después de leer el texto de El Diario, no lo voy a llamar artículo ni noticia, parece que 5.000 combinaciones no es nada y sobretodo una cifra muy baja, poco segura.

Sin embargo, tu banco bloqueará tu acceso a la tercera vez que introduzcas una contraseña incorrecta y tendrás que acudir a una oficina del banco o usar la banca telefónica para poder acceder de nuevo a través de Internet.

De hecho, el PIN de tu tarjeta de crédito o débito tiene sólo cuatro dígitos y es bien segura por la misma razón: al tercer intento se bloquea la tarjeta.

Pero aún hay más información que deja en evidencia lo malo que es el texto de ese periódico: la mayoría de bancos además te  proporcionan una tarjeta de coordenadas para hacer una segunda verificación de seguridad cuando realices una operación online.

Y todavía más: bancos como Bankinter, tras introducir una de las coordenadas que el banco te pide, te piden además un código que te envían a tu móvil. Lo que se llama "verificación en dos pasos": no sólo necesitas tu contraseña sino además poseer un "token", un testigo físico (tu móvil) que sólo deberías tener tú.

Pero estos datos esenciales no aparecen en el texto de ElDiario.es.

Si este es el rigor que tienen en ese periódico, cuando puedo contrastarlo con información que ya conozco, ¿cómo voy a confiar en él para informarme de temas que no conozco?

Hay que fastidiarse con la calidad del periodismo.

Y así es como se cumplen las leyes españolas

Domingo Neira García, facultad de Ciencias de la Educación, profesor de Didáctica y Profesión Docente, dijo que la homosexualidad es "una alteración congénita o vicio".

Ese "señor" no tiene ni puta idea de lo que es la OMS, y el fiscal del estado rascándose el ombligo. Ole con ole y olé.

Por qué un Google Nexus 5x no es una buena compra

Todos podemos consultar las características técnicas del Google Nexus 5x, pero lo que sigue es ni experiencia con él y por qué no lo volvería a comprar.

Es el primer móvil al que rompo el cristal de la pantalla. Y no es casualidad que sea el de pantalla más grande que he tenido.

Cuando mi iPhone 3GS dejó de ser utilizable después de una actualización de Apple y lo cambié por un Samsung Galaxy S2 creí que la pantalla era demasiado grande, pero me equivocaba: es un tamaño muy práctico. Puedes tenerlo en el bolsillo delantero y sentarte.

Cuando cambié del Samsung Galaxy S2 al Galaxy S5 creí que una pantalla un poco más grande me vendría bien. Me equivoqué: es el tamaño límite para poder usarlo con una mano y es molesto en el bolsillo, aunque te puedes sentar aún con él.
Samsung incluyó una opción para poder usarlo mejor con una mano, pero no es práctica. Lo que sí agradecí fue el lector de huellas dactilares que me evitó tener que introducir la contraseña para cualquier cosa.

Cuando cambié del Samsung Galaxy S5 (y no vuelvo a comprar ningún dispositivo más de Samsung) al Google Nexus 5x no esperaba una experiencia tan mala. ¿Sabes lo que es que se atasque? Pues se atasca. ¿Sabes lo que es que el reproductor de música se detenga sin ninguna razón ni error? Pues también lo hace. Que no funcionen bien cosas tan básicas es imperdonable.

Para colmo, un día vi que tenía la pantalla con una fina línea que la cruzaba de lado a lado, sin tener constancia de haberle dado ningún golpe o haberlo forzado.
La reparación son 130 euros, sólo la hace LG y tardan una semanaza, durante la cual te vas a tener que comunicar con señales de humo, el que sale de tu cabeza por el cabreo.

Y con esa grieta, arriésgate a llevarlo en el bolsillo.

Solución: un móvil sencillo, un AndroidOne de bq.
El tamaño de la pantalla es suficiente, tiene para dos tarjetas SIM, tiene ranura par microSD (el Nexus 5x no), lo puedes llevar alegremente en el bolsillo, sentarte y no se atasca.

Para mayor vergüenza del Google Nexus 5x, la luz de notificación se enciende, y no exagero, un breve momento cada 5 segundos. Así, si quieres saber "rápidamente" si tienes algo nuevo en el móvil, tienes que quedarte pasmado un rato mirando el móvil, como si fueses idiota, mientras que el bq la enciende al menos una vez por segundo.: gracias bq por el sentido común.

No tiene lector de huellas, pero el resto es correcto y funcional.

Adiós, novedades. Adiós. A partir de ahora que las "maravillas de la técnica" las prueben otros y yo me voy a lo seguro y probado.

Desde mi AndroidOne de bq y su "pantallita" de 4,5 pulgadas.

Móviles, Apps, actualizaciones, obsolescencia programada, la incoherencia de todo junto y su puta madre.

Te compraste un móvil. Barato no sería si quieres que sea mínimamente rápido, que no parezca un huevo hortera, sin colores para daltónicos y que la batería le dure al menos un día.

Pasa el tiempo y si no se le ha roto la pantalla, recibes una actualización del sistema operativo. Las Apps se van actualizando solas.

En el caso de Samsung no recibirás ninguna más: es "su política". Y te la hacen llegar muchos meses después de que Google ya la haya enviado una a sus Nexus. Esto es consecuencia de la "adaptación" que Samsung hace al Android pelado de Google, donde aprovecha para meterte todo tipo de Apps que no vas a utilizar jamás y tampoco podrás quitar.

Y las actualizaciones de Google no son muy distintas: no garantiza que actualicen el sistema operativo (Android) tras 18 meses.

Eso sí, te amedrentan con lo peligrosísimo que es ir por ahí felizmente sin el móvil actualizado, como si de ti dependiera, cuando la cruda realidad es que el fábricante te ha abandonado a tu suerte. Una vez tienen tu dinero, poco les importa el producto que te han encalomado.

¿Te compras entonces otro móvil o los mandas a todos a la mierda?  A puntito estoy de esto último.

Todo esto es consecuencia de lo mal montado que está el tema de las actualizaciones de software.

Pero eso sí: un cargador universal con USB. Tiramos los teléfonos a pares pero nos sirve el mismo cargador. Muy ecológico, sí. Y la Unión Europea en la parra, como de costumbre.

Y quien me diga que cualquier teléfono móvil actual no puede actualizarse, risame da.
La realidad es que cualquier teléfono terminará por no funcionar correctamente si no para de engordar el sistema operativo con nuevas funciones y florituras que yo no he pedido pero el fábricante se empeña en meter.

Vamos a ver: ¿son tan incompetentes o nos toman por gilipollas como para que el primer Nexus o un iPhone 3G no pueda hacer una puñetera llamada sin poner en riesgo al usuario por los boquetes de seguridad? ¿Tan complicado es? No lo es. De verdad. Sólo hay que querer.

Pero a los fabricantes no les interesa. Lo que les interesa es que te compres un móvil cada dos años, lo necesites o no.

"Es que dejan de funcionar las aplicaciones". Claro, si no paran de cambiar el entorno en que deben funcionar éstas, es normal que dejen de funcionar. 
Y esta es otra lacra: los programadores de Apps tienen que modificar sus creaciones para que sigan funcionando después de que el fabricante del sistema operativo haya cambiado lo que le haya dado la gana.
Microsoft es un ejemplo de esto en cada versión de Windows, a pesar de cierta voluntad de hacer que las aplicaciones existentes funcionen en la nueva versión.
Google aún no ha aprendido esta lección.
Apple es la que lo lleva mejor, pero sólo en su sistema operativo para ordenadores, donde no tiene prácticamente ningún interés económico.

Y la solución es bien sencilla: cada versión de Android debería establecer unos límites de qué hace y qué no hace el móvil. Las actualizaciones únicamente deberían corregir errores de programación. Como mucho podrían incluir alguna inofensiva floritura que no sacrifique el rendimiento del dispositivo, y que sea desactivable.

Al iOS de Apple ya no lo menciono porque a esa empresa ya le va de maravilla que sus clientes quieran estar a la última y se gasten fortunas en cada compra de un terminal que dejará de funcionar a causa de las actualizaciones de software: fascinante.

Pantalla: bien grande, que se rompa pronto. Por eso no me vuelvo a comprar un móvil con una pantalla de más grande de 4,5 pulgadas. Si no puedo agacharme teniendo el móvil en el bolsillo del pantalón, no es un móvil. Punto.

Y es que el asunto de las actualizaciones tiene miga. Una tomadura de pelo de tal calibre sólo se produjo con el cártel de los fabricantes de bombillas, en que se pusieron de acuerdo para que se estropeasen al cabo de un numero determinado se horas, obligando al consumidor a comprar otra, cuando era perfectamente posible fabricarlas más duraderas.

Como esta el planeta, debería ser delito grave el fomento del consumo al tun-tun, la obsolescencia programada, el crecimiento económico sin otro fin que el consumo por el consumo.

Yo voy a tardar mucho tiempo en comprarme ningún otro dispositivo móvil. Palabrita.